Capsulas de Carreño

La vi nacer… Por María Victoria Jiménez


TELEANTIOQUIA, 35 AÑOS..

Por María Victoria Jiménez Gómez..//

Tuve la fortuna de trabajar en Teleantioquia cuando nació.

-Inicié allí con el noticiero de El Mundo Televisión, un noticiero semanal dominical, bajo el paraguas del ya hoy desaparecido periódico El Mundo y con la dirección general de Darío Arizmendi.

María Victoria Jiménez Gómez vio nacer a Teleantioquia.

-Inicié como jefe de redacción y por esas vueltas de la vida terminé a los seis meses de directora.

-Fue toda una experiencia en donde aprendimos a trabajar con escasos recursos, a contratar a los buenos periodistas, más por afecto que por dinero.

-Periodistas honestos, entregados, comprometidos y decididos a dar lo mejor, para ser el noticiero más confiable.

Recordar es vivir y por ello recuerdo tener en esa nómina maravillosa a Wbeimar Muñoz Ceballos, a Juan Guillermo Montoya, Selene Botero, Irma Lucia Ruiz, nuestra corresponsal en Bogotá, a Carmen Vásquez y como ellos, a un equipo de periodistas que se doblaban en sus turnos entre el periódico y el noticiero de televisión, por gusto, por aprender  y por la gratificación de estar de cara al público.

Hacer un noticiero local con cara de nacional, fue un reto gigante, porque, si bien iniciamos como locales, los acontecimientos nacionales nos obligaron a mirar lo que pasaba en el país.

Imposible no hablar de la toma del Palacio de Justicia, cómo no contar lo de Armero, y así mil temas más que nos hicieron crear secciones e ir creciendo.

Fueron muchas las anécdotas que sufrimos, digo sufrimos, porque trabajar en una productora cuyas oficinas y equipos quedaban encima de una cocina donde los fines de semana hacían mondongo para vender, no fue estimulante y menos para una directora en embarazo. Ese olor entre asqueroso y penetrante, se pegaba y se metía hasta por los poros.

Hacer que los periodistas se desligaran del sentimiento e hicieran la noticia lo más objetivamente posible, no fue fácil, pues arrancaban muy bien y terminaban llorando, como sucedió cuando estuvieron en Armero y vieron la situación de lodo, muerte y el sufrimiento de Omaira enterrada y sin poderla sacarla de ese fango que la mató, cómo exigirles que no sintieran, cuando comenzó la guerra dentro del Palacio de Justicia.

Igual nos pasó cuando un periodista que por esquivar el sol, se puso delante de una avioneta para hablar de la importancia de tener un parque en el aeropuerto y no un aeroparque. Eso no fue coherente porque la parte editorial de nuestro noticiero abogaba por un parque.

Haber sido participe del nacimiento de nuestro maravilloso canal es todo un honor.

Haber estado en sus inicios y verlo crecer, es un orgullo, verlo hoy, cómo está, el peso que tiene y el ejemplo que da, te hace sentir parte de esa historia.

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