
Por Leonardo Véliz, La Tercera-Chile
*En la guerra se mata, en el fútbol se juega. Se combate el fuego, pero no el juego.
—————————————————–
Chile en llamas y la pena nos embarga, la fuerza del fuego deja yagas en suelo nacional. La muerte de personas, flora, fauna y la destrucción de casas no se puede mitigar con nada ante tanta calamidad. Ninguna actividad de la entretención, incluido el fútbol, sirve para paliar tamaña tristeza. Esta catástrofe humana y ecológica es monumental.
La vida sin dolor no es vida. Y sin entrar en odiosas comparaciones, el fútbol también se nutre de dolor y placer.
Los albos darían la vida por levantar nuevamente la Copa Libertadores. Los rojos de Santa Laura anhelan lo mismo, ese año 1975 la miramos pero no la tocamos. Hay un dolor crónico con aceptación.
Unión Española dio el primer paso venciendo en Uruguay. Pequeña ventaja para seguir soñando. Sus delanteros mostraron el camino del triunfo perforando tres veces el arco uruguayo. Un triunfo dedicado en gran gesto por Martín Palermo a todas las víctimas de los dantescos incendios.
Colo Colo, sorprendido y atribulado ante el fenomenal recibimiento de la hinchada local. En los himnos, sólo Paredes y Pavez movían los labios. El resto parecían inmigrantes. Los inicios fueron de sumo respeto, las declaraciones de su capitán de atacar quedaron en el periódico. Sin salida clara, sin mediocampo, sólo resistiendo ante los errores colectivos y más aún por el lado de Fierro en desacomodada función.
Guede tiró toda la carne a la parrilla. Los cambios de Morales y González proporcionaron un poco más de fútbol con el agregado pundonor. Paredes la pone en un rincón y faltaron minutos para soñar aparte del penal. Se dio el marcador al revés 2 x 1 de aquella época del Colo Colo 73.
Botafogo, un equipo común y corriente, tiene mucha hinchada para tan poco equipo.
Nefasta declaración de Guede, “la guerra sigue en Santiago”, palabras de fácil combustión para los incendiarios de siempre. Sr. Guede, en la guerra hay enemigos, en el fútbol hay rivales. En la guerra se mata, en el fútbol se juega. No pierda la compostura. Se combate el fuego, pero no el juego.





Haz un comentario