Capsulas de Carreño

La vida y el fútbol.

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

*Porque, de verdad, que es inentendible y absurdo perder la vida por un partido de fútbol…

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Hace un par de semanas que he querido referirme al presente del Junior de Barranquilla y por segunda vez hechos luctuosos lo impiden.

Hemos pasado del lamentable accidente donde muere Freddy Rincón a la reyerta entre barras que termina con la vida de Brandon Somoza en medio del partido Junior vs. Unión Magdalena.

El fútbol, que es un juego para divertir, se ha convertido, una vez más, en escenario de peloteras, de agresión y muerte en la tribuna.

Siempre he pensado que el fútbol nada tiene que ver con la crónica roja. Que existen leyes que no se aplican por parte del estado y reglamentaciones laxas por parte de la Dimayor.

Soluciones hay para parar la violencia y la protección de la vida incluso de los mismos barristas. Pero hay que aplicarlas, de una vez por todas, para que el fútbol se pueda ver en paz.

Una muy sencilla y eficaz que es la no aceptación de barras visitantes en el estadio del equipo local. Lo hacen en Argentina con buen suceso. Y recordemos que es, justamente, el fútbol argentino el que desarrolló, de mala forma, el fenómeno de las barras.

Insisto que es hasta por el bien de los propios integrantes de las barras. En el caso que nos ocupa, Brandon ha muerto y queremos pensar en el momento que vive su familia. En el caso del agresor deberá responder por el hecho golpeando directamente a su entorno familiar.

O sea que hay dos familias viviendo un drama derivado de un partido de fútbol, pero que no tiene nada ver con él. En el fútbol se juega al fútbol, se meten goles, ganas, empatas o pierdes. No se habla de otra cosa que no sea la parte lúdica del mismo. Es sólo un deporte.

Los muchachos mismos, integrantes de las barras, deben hacer un alto y pensar hacia dónde van. En lo absurdo de perder la vida por un partido de fútbol. Y, si viajar a otra ciudad, a ver a su equipo preferido, es un acto de apoyo sincero al mismo o una temeridad.

Lamentamos los sucesos vividos en el estadio Sierra Nevada, la muerte del hincha samario y los momentos de pánico vividos por los aficionados y familias que asistían al juego.

Hay muchas formas y maneras de apoyar al equipo de su predilección desde las gradas sin hacerse daño a ustedes mismos y sin hacerle daño al fútbol.

Porque, de verdad, que es inentendible y absurdo perder la vida por un partido de fútbol…

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