Capsulas de Carreño

Las dos caras de una misma moneda, la derrota.

Ricardo Gareca: «Este equipo lo entregó todo, no tengo nada que reprocharle». Foto EFE tomada de libero.pe.

Por Michelle Arias, Lima..

No hace muchas horas les dije que nos esperaban sorpresas, y también les dije que los Suramericanos estaban siendo el gran fiasco del Mundial de Rusia 2018.

Hoy la jornada tuvo como protagonistas a dos equipos de América del Sur, Perú y Argentina. Dos encuentros en los que era claro que tanto uno como el otro tenían que salir a morir o a vencer. El primero venía de una derrota 1 a 0 ante Dinamarca, mientras que el segundo había conseguido un agónico 1 a 1 frente al debutante Islandia.

La primera esperanza se jugó a las 10 de la mañana entre Perú y Francia. Un encuentro en el que el técnico Gareca apostó por Guerrero como titular  y por el sacrificio en banca de Farfán; una decisión que una vez más no dio resultados. A lo largo del trámite no se vio a Guerrero; siempre dentro del área esperando a que alguien se la pusiera, sin mayor espíritu de lucha y sacrificio. Caso contrario al de Carrillo, jugador que ratificó su sacrificio, seriedad, lucha adelante y atrás, y que para completar armó una linda sociedad con Advíncula.

Ya en el segundo tiempo y ante la falta de claridad de Perú para poder concretar alguna de las numerosas llegadas, el profe se la jugó por poner a Farfán para acompañar a Paolo y a Carrillo. Con esta variante el ataque se fortaleció, pero Perú nuevamente no pudo concretar y no contó con ese poquito de suerte que pudiera corresponder con su merecimiento.

Y es que este es un tema con el que el fútbol no tiene nada que ver. Los fanáticos, muchas veces, nos quedamos con esa sensación de injusticia, de que el resultado no es merecido. Perú me dejó hoy exactamente con esa sensación, porque en los dos encuentros jugó muy bien, dejó las piernas, las ideas, el alma y el corazón en cada minuto de los dos partidos, pero por la mínima diferencia, perdió las dos justas.

Perú padeció la derrota, pero la derrota desde una de las dos caras de la moneda. Tengo el privilegio de vivir en Lima hace varios años y no sólo me gocé el proceso de las eliminatorias, sino que viví con esta hinchada maravillosa cada juego, hasta el triste resultado de hoy. Pero nadie está derrumbado, por el contrario, este país entero tiene el pecho hinchado de orgullo; todos reconocen el crecimiento personal y profesional del plantel, agradecen desde el corazón el compromiso y trabajo serio de Gareca y, por encima de todo, sienten que en Rusia no pudieron estar mejor representados.

Perú sigue creyendo en este equipo eliminado, porque no desconoce que ellos lograron volver a poner al país en un mundial de fútbol 36 años después, porque saben que su plantilla (en su mayoría) ronda los 25 años, lo que permite pensar en la continuidad del proceso y porque no hay un solo ser que haya visto los dos partidos, que pueda decir que Perú no se dejó la vida en la cancha y que intentó hasta el último segundo lograr la hazaña. A Perú simplemente se le ha cobrado la falta de experiencia, nada más; pero para tenerla se tiene que empezar dando estos pasos importantísimos, que le van a ir forjado el carácter y le van a enseñar cómo enfrentar a esos “zorros” experimentados.

Pero las monedas siempre tienen dos caras, y la derrota que deja reproches y decepción es la de Argentina. El equipo bicampeón mundial, uno de los “Candidatos”, la plantilla que cuenta con el mejor jugador del mundo, que no carece de figuras extraordinarias que militan en grandes ligas europeas y que suele avanzar fácilmente en la primera fase de las citas mundialistas.

Contra Islandia recibieron el primer baldado de agua helada, con un Messi completamente anulado y con un equipo que lamentablemente juega por y para él; porque así los han hecho trabajar sus diferentes técnicos. Pues hoy, contra un gran equipo como Croacia, a Argentina simplemente se le derrumbó su castillo de naipes.

Quedó en evidencia que su director técnico no tiene ningún tipo de liderazgo en el equipo, que no cuenta con el respeto de sus jugadores y que, infortunadamente, repitió la dosis acomodando siempre equipos variables intentando buscarle la horma a Messi. Con lo que parece que estos DTs no cuentan es con que Messi siempre va a estar completamente bloqueado por su oponente y que en vez de sacrificar al equipo en favor del gran Dios, deberían estructurar un plan para que el equipo funcione con diez hombres. Sobretodo, porque tiene jugadores de mucha calidad, que bien podrían tener a Argentina con 6 puntos.

Pues esta derrota deja la autoflagelación de su técnico, la frustración evidente de Messi y la rabia a flor de piel de todo el plantel. Pierden y pierden feo, sin jugar a nada, sin mostrar fútbol, completamente perdidos en el campo, con un arquero inseguro y cometiendo errores imperdonables, mientras Armani calienta la banca. Argentina está matemáticamente viva dentro del mundial, pero el sinsabor que deja entre su hinchada y todos los espectadores, revive ese sentimiento de justicia y merecimiento… Argentina sigue viva sin haber hecho nada, mientras que Perú fue eliminada habiendo mostrado fútbol y garra.

El fútbol no recompensa el jogo bonito ni el sacrificio de sus protagonistas, lamentablemente sólo cuentan los goles que se concretan. Pero nadie me quita el embelesamiento que me genera presenciar el reconocimiento y el orgullo que siente el mundo entero por los peruanos que lo dejaron todo y que igual deben aceptar la eliminación, frente a la decepción, la falta de explicación y de fútbol y el dolor de un equipo que sufrió hoy una derrota con aroma a inminente eliminación.

Argentina es grande y suele dar, al igual que Uruguay, sorpresas de último minuto… Perú, en cambio,  dio la sorpresa en cada minuto.

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