Capsulas de Carreño

Las Minas del Ñato. Por Pablo Arbeláez Restrepo

Javier Suárez fue uno de los domadores del alto de Minas, donde brindó soberbios espectáculos del pedal. Foto Vea Deportes.

Javier Suárez fue uno de los domadores del alto de Minas, donde brindó soberbios espectáculos del pedal. Foto Vea Deportes.

 

 

Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

 

Para sus rivales fue un sufrimiento, mientras que para él era un deleite.

Es sino que anunciaran la cercanía del alto de Minas, para que a Javier el Ñato Suárez, se le hiciera agua la boca.
Los 42 kilómetros de escalada que hay desde La Pintada hasta el premio de fuera de categoría, fueron un reto mayúsculo y un disfrute, para uno de los mejores escaladores de Colombia en su historia.
Javier Amado era de los que aplicaba la teoría de las filas de a uno, porque una vez se llegaba al temido sitio de La Quiebra, era sálvese quien pueda. La hilera de ciclistas se hacía interminable en la empinada carretera.
El segundo de esta Vuelta a Colombia, Óscar Sevilla, ganador este martes en las afueras de Pereira, en El Tambo, dice que lo de este miércoles es para correrlo con mucho cuidado y elaborar una fina estrategia.
Pero la del Ñato, varias veces ganador allí y quien imponía el dominio en las rondas nacionales de mediados de los años sesenta, la acción era mantener un paso fortísimo desde el momento mismo de iniciar la cuesta en el municipio de La Pintada. Era ganar o morir en medio del intenso sofoco propio y extraño.
“Nunca quise ir a rueda en las subidas como en el ciclismo de hoy. Y mucho menos me gustaba que fueran pegados a mí”, siempre ha sostenido el Ñato, quien prácticamente devoraba la escalada, esa que siempre tiene la antesala de los márgenes del río Cauca por varias horas, a más de 40 grados centígrados de temperatura y una humedad que agobia y nubla los sentidos.

 

Hoy, cuando la carrera muestra la meta en todo el pico del alto de Minas –a 2.446 metros al nivel del mar-, la Vuelta busca un nuevo dominador. A ese escalador que sea capaz de poner condiciones como lo hacía el Ñato Suárez.
¿Será Fernando Camargo –el año pasado ascendió en 1.30.35, desde La Pintada, a un promedio de 26 kilómetros por hora, señala Fernando Agudelo en Altimetrías de Colombia-; será acaso que el líder Mauricio Ortega se atreve en medio de su solvencia escaladora o es que el líder de la montaña Álvaro Duarte, se manda el lance?
Por algo es que estamos en la tierra de los trepadores, de los auténticos escarabajos, esos de las escaladas imposibles, que sean capaces de emular a valientes que cabalgaron sobre Minas como antes lo hicieron Ramón Hoyos, Hernán Medina, Javier Suárez, Roberto Pajarito Buitrago, Rafael Antonio Niño, José Patrocinio Jiménez, Norberto Cáceres, Lucho Herrera –en 1983 coronó con cuatro minutos de ventaja-, Chepe González o Santiago Amador.
Ahí está el reto del alto de Minas, el que seguramente este miércoles para algunos será de sufrimiento y para otros de inmenso goce en la alta montaña.

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