Capsulas de Carreño

Las variables tácticas de Marcelo Gallardo.. (CV The Coaches´ Voice)

Marcelo Gallardo

River Plate, 2014-Presente

El Perfil:

Marcelo Daniel Gallardo tuvo una gran carrera como jugador, pasando por clubes como River Plate, con el que debutó, Mónaco y París Saint-Germain, llegando en 2010 al Club Nacional de Uruguay, donde finalizó su carrera futbolística e inició su recorrido como director técnico. En la temporada 2011/12, en su primer año en el banco, conquistó el campeonato nacional charrúa, el primer entrenador extranjero en conseguirlo desde 1994.

Llegó a River Plate en 2014, destacándose, sobre todo, a nivel internacional: dos triunfos en Copa Libertadores (2015 y 2018), tres en Recopa Sudamericana (2015, 2016 y 2019), una Copa Sudamericana (2014) y la Copa Suruga Bank (2015). A nivel doméstico,  acumula tres triunfos en la Copa Argentina (2016, 2017 y 2019) y una Supercopa Argentina (2017), pero se le sigue resistiendo la Superliga Argentina, competencia que en la temporada 2019/20 se le escapó en la última jornada a favor del Boca Juniors de Miguel Ángel Russo.

Gallardo está convencido de que una de las claves para la efectividad de un equipo es que “sus jugadores sepan identificar los momentos favorables y desfavorables en el juego y una correcta toma de decisiones”. Para el entrenador argentino saber jugar, saber interpretar y ser bueno físicamente es la base de un buen equipo; cualidades que para él no son negociables. Sus jugadores, mientras tanto, lo describen como un entrenador que tiene una idea de juego muy clara a la que no renuncia bajo ninguna circunstancia.

Análisis táctico:

Para Gallardo hay tres ejes claves en el desarrollo de su equipo: el posicionamiento de sus jugadores, la profundidad y la precisión. Mantiene como sus sistemas más utilizados el 4-4-2 y el 4-2-3-1, con su variante al 4-3-3.

En construcción de juego prefiere salir jugando desde atrás con toques cortos pero precisos, atravesando línea por línea hasta llegar a zona de finalización. Como variante, si el rival presiona la salida de balón, busca el pase a segunda línea, haciendo la transición ataque-defensa de manera rápida, con repliegues intensivos buscando cerrar carril central en superioridad numérica.

En organización defensiva, con un bloque alto y presión sobre el rival, prioriza los repliegues intensivos, proteger el carril central y densificarlo (abajo). Son conductas que se han mantenido desde su llegada a River Plate, utilizando diferentes sistemas de juego en función de las habilidades de sus jugadores.

En su primer año, utilizó el sistema 4-3-1-2 y el 4-4-2. En ese equipo su mayor arma era la defensa, apoyado principalmente en los laterales Gabriel Mercado y Leonel Vangioni, y los centrales Jonatan Maidana y Funes Mori. En 2015, Gallardo apostó por el 4-4-2, caracterizándose principalmente por tener una defensa muy compacta, un medio del campo muy equilibrado y un ataque muy contundente.

Al margen de lo táctico, también destaca por la gestión del grupo, acostumbrándose a tener que dar relevo a los jugadores que firman por otros equipos. Así ocurrió en 2016, con la salida de piezas tan importantes como Funes Mori y Matías Kranevitter. En su reemplazo llegaron Iván Alonso, Andrés D’Alessandro e Ignacio Fernández, modificando su sistema a un 4-2-3-1 que en ataque se convertía en un 4-2-2-2.

También sucedió en 2017, con la aparición en el once titular de jugadores como Enzo Pérez, Germán Lux y Javier Pinola. Esta fue la temporada en la que más versatilidad mostró el técnico argentino en sus sistemas (4-3-2-1, 4-3-3 y su tradicional 4-4-2), logrando tener un equipo más consolidado, con líneas adelantadas, amplitud en carriles laterales y los centrales atentos al contragolpe.

En 2018 nuevamente se produjeron cambios en la plantilla. Llegaron Franco Armani, Juan Fernando Quintero y Lucas Pratto, donde la circulación de balón, la presión tras pérdida y la correcta ocupación de los espacios se hicieron evidentes en su estilo de juego, de nuevo con una gran variabilidad en el dibujo táctico. Fue un equipo que conquistó la Copa Libertadores 2018 ante Boca Juniors y llegó de nuevo a la final de la competencia en 2019, cayendo ante el Flamengo de Jorge Jesús.

Un nuevo sistema:

Gallardo ha logrado desarrollar varias facetas no solo como director técnico al mando de River Plate, sino también en cada uno de sus jugadores, potenciando de manera exponencial su rendimiento. Así lo hizo también con Exequiel Palacios, con características destacadas en el buen golpeo del balón y habilidad para identificar espacios favorables para el ataque.

Palacios se mostraba como pieza clave para el desarrollo ofensivo del juego, encargado de conducir y cambiar de ritmo en ataque (arriba). Pero su salida en el pasado mercado de invierno rumbo al Bayer Leverkusen ha obligado a Gallardo a reinventar una nueva estrategia después de lograr que sus futbolistas prácticamente jugaran de memoria con un afinado 4-2-3-1 y 4-3-3, manteniendo sus ejes basados en el posicionamiento, la profundidad y la precisión.

La solución ha sido optar por el 3-5-2, un sistema mucho más técnico que requiere de jugadores de buen pie para desarrollar tanto pases cortos y largos (juego de dentro a fuera), con el objetivo de generar amplitud por carriles laterales.

Las ventajas que se han podido observar es que River Plate sigue manteniendo un juego muy rápido, con mucha profundidad y cambios de ritmo. Asimismo, dibuja contragolpes muy elaborados y superioridad numérica desde zona de construcción a zona de finalización.

Aunque ha cambiado el dibujo, se mantienen también inmutables los principios de Gallardo, que pasan por mantener la posesión del balón, generar varias opciones ante la presión del rival y la construcción del juego para llegar a zona de finalización con superioridad numérica.

Mientras tanto, se han renovado algunas funciones de los jugadores en fase ofensiva. Su estructura es evidente y muy marcada con una línea defensiva de 3, utilizando en varias ocasiones al arquero, Franco Armani, como un jugador más en la salida de balón junto a Paulo Díaz, Robert Rojas y Lucas Martínez.

En la línea de medios está Enzo Pérez, nuevo timonel del equipo, garantizando el inicio del juego y siempre generando  tanto coberturas ofensivas como defensivas (arriba). Gonzalo Montiel y Milton Casco garantizan siempre la amplitud y se incorporan al ataque, logrando un desequilibrio en la defensa rival.

Como herramienta principal en el ataque están las transiciones rápidas tanto ataque-defensa como defensa-ataque. Dentro de sus características más marcadas en ataque es buscar filtrar pases a la espalda de los defensores (abajo), aprovechando la velocidad de Matías Suárez y Santos Borré, haciendo de pantalla en algunas ocasiones Ignacio Fernández y Nicolás De la Cruz, quienes alternan los desmarques y siempre entran muy decididos a definir con personalidad una clara opción de gol.

Hasta el parón de las diferentes competencias, bajo el 3-5-2 los dirigidos por Gallardo han demostrado un gran compromiso en el trabajo que implica la pérdida del balón en campo contrario y tener que replegar rápidamente para evitar un posible contragolpe. No obstante, aún está por ver cómo será la evolución defensiva de los jugadores con este nuevo sistema, ahora sometidos a un mayor desgaste físico y a estar más atentos a los balones a la espalda de la defensa.

Con su futuro previsiblemente en alguno de los principales equipos de Europa, Gallardo aún tiene retos muy importantes con River Plate, como es la revancha de llegar a una nueva final de la Copa Libertadores y ganarla, además de conquistar la Superliga Argentina con un equipo renovado en su sistema de juego, ilusiones y objetivos.


Fuente: THE COACHES’ VOICE
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