Capsulas de Carreño

«Leonel Montoya amó el fútbol, pero sobre todo a Liga de Quito» (EC)

Por Pablo Campos,
Diario El Comercio

Liga acababa de construir su estadio, en el barrio de Ponciano, al noroccidente de Quito. Rodrigo Paz había retomado el mando del equipo de fútbol, a través de la llamada Comisión Proconstrucción del estadio y no dudó en llamar a su amigo Leonel Montoya para que lo ayudase a armar un equipo competitivo que haga que Liga recuperase su gen ganador.

Montoya, un conocedor del fútbol ecuatoriano, empezó a desempolvar contactos y llegó con refuerzos que marcaron época: los albos ficharon a un tal Jacinto Espinoza, quien iba a fichar por El Nacional, pero se fue a la ‘U’; también llegó Ulises de la Cruz y desde Colombia arribó un volante pequeño, pero con un talento para dibujar pases y cobrar con precisión los tiros libres: Alexander Escobar.

Al año siguiente, en 1998, Liga se coronó campeón, tras ocho años de ayuno. Rodrigo Paz y Montoya se felicitaban mutuamente por este regreso del equipo a la senda del triunfo.

Al año siguiente, en 1998, Liga se coronó campeón, tras ocho años de ayuno. Rodrigo Paz y Montoya se felicitaban mutuamente por este regreso del equipo a la senda del triunfo.

Montoya falleció este martes 23 de junio del 2020, a los 88 años, de un paro cardíaco. Fue un amplio conocedor del fútbol ecuatoriano, en donde dirigió a nueve equipos, desde la década de 1970, cuando llegó a Liga hasta el 2003, en donde fue entrenador del Manta FC. Pero su vínculo con la ‘U’ fue siempre especial, más cercano, tal como su relación cómplice con Rodrigo Paz, el histórico dirigente albo.

Liga de Quito lamenta la muerte de uno de sus entrenadores más queridos: https://bit.ly/2Ypo4ls.

Montoya fue futbolista en Colombia. El Deportivo Independiente Medellín fue el cuadro de sus amores. En 1957 vino al país a jugar un cuadrangular con equipos quiteños. Según relataba, era un ofensivo que ponía el balón en donde él quería, que construía paredes y se divertía haciendo túneles a los rivales.

Su madre quería que fuese arquitecto, pero él encontró en el fútbol su oficio y su pasión. Ya como entrenador, su amigo Rodrigo Paz le invitó a que tomase el equipo en 1972 cuando Liga estaba en la Segunda categoría. “La mitad de mi sueldo me la pagaba Rodrigo y la otra mitad me la pagaba la Universidad”.

Montoya fue campeón del torneo de Segunda en 1973 y su equipo fue encontrando mejores rendimientos y volviéndose imparable para los rivales. Un año después, Liga ya estaba en la Serie B y logró el título de la categoría.

La temporada siguiente ascendió a Primera y la ‘U’ seguía ganando: entonces vino el bicampeonato en la A: 1974 y 1975. Luis de Carlos, Walter Maesso, Patricio Maldonado, Hernán Vaca, Polo Carrera fueron algunos de los nombres propios de aquel inolvidable equipo que peleó en las semifinales de la Libertadores en los torneos de 1975 y 1976. En 1985, con El Nacional, estuvo también en las semifinales del torneo regional.

“Él comenzó a solidificar con bases sólidas. Su memoria siempre quedará en los corazones de los hinchas, dirigentes, jugadores , principalmente, de Rodrigo Paz”, dijo ayer a este Diario el dirigente Esteban Paz.

Es el cuarto entrenador con más partidos en la historia de la Serie A (459), según las estadísticas de Aurelio Dávila.


LA PASIÓN POR LOS LIBROS

En uno de los centros comerciales, ubicado en el hipercentro de Quito, un hombre anciano con pantalón de sastre y cachucha se colocaba junto a un estand de libros todas las tardes. Era Montoya que ofertaba hasta hace un par de años algunos de sus libros de fútbol. Él escribió sobre tácticas, sobre la historia de la Liga y en el 2000 realizó una obra dedicada a Hernán Darío Gómez, a quien recomendó para que viniese a dirigir a la Selección ecuatoriana.

Pese al paso de los años, la gente le reconocía y le pedía fotos y autógrafos en sus libros. Él, tan buen conversador, se daba tiempo para recordar sus anécdotas

El 20 de enero, la dirigencia de Liga decidió homenajearlo en la Noche Blanca. Isaac Álvarez, de la Comisión económica, le dio una placa y se llevó una ovación del estadio. “Qué bonito estadio. Lástima que uno tenga que morirse para volverse inmortal o para que lo reconozcan”, decía en un documental de La Caja de Pandora, mientras caminaba por la Casa Blanca.
(Fuente: Diario El Comercio)

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