Capsulas de Carreño

Leonel Montoya, precursor en Ecuador de la línea Maturana. (j.m.u.)

Leonel Montoya abrió el camino de técnicos colombianos en la Selección de Ecuador, empezando con Maturana y después Bolillo Gómez, Luis Fernando Suárez, Reinaldo Rueda. Foto tomada de El Colombiano, marzo 1995.


Por Juan Manuel Uribe.
Historiador – Columnista Cápsulas.

 

Leonel Montoya fue titular de la selección de Antioquia que jugó en Cali en 1954 los VII Juegos Nacionales y quedó subcampeón tras Valle, ganador de una muy buena final (2-0) el lunes 2 de agosto.

 

El joven paisa gustó y seis meses después integraba al Boca, equipo con el que debutó en primera división en 1955, el domingo 24 de abril en el estadio Pascual Guerrero en el cotejo en que el local goleó 4-1 al Deportes Tolima, debutante en el octavo campeonato de la Dimayor.

La nómina primera de Leonel fue:
Pablo Centurión, Leonel Montoya, Ángel Chaves y Helmo Palomina – Óscar Cuevas y Rodolfo “Tabaco” Escobar – Miguel Panesso, Édgar “Alpargate” Ramírez, Fernando Rengifo, Heriberto Crespo y Jesús Obando. El técnico era el argentino José Roberto Castro y ya Boca sólo tenía dos paraguayos en la titular: el golero y Chaves, cracks ambos y de largas carreras en nuestro fútbol.

En 1956 lo devolvió a su tierra José Manuel Moreno, a que jugara con el Medellín, club con el que había empezado en las divisiones menores llevado por Hernán Gómez Agudelo, de su equipo Vanidad. “Póngalo clarito, mi gratitud es enorme con el doctor Gómez”, nos dijo en una de las charlas que tuvimos, puras tertulias futbolera, pues el don de la palabra era propio del profesor Montoya.

En 1957 fue titular del Medellín, un campeón estelar por su juego, para no pocos el mejor DIM de todos los tiempos. En el juego de ida de la final en Cúcuta, Leonel jugó de lateral derecho, pero en el de vuelta en el Atanasio Girardot lo hizo de volante. Esa tarde del domingo 23 de marzo de 1958 el equipo rojo que alcanzaba su segunda estrella formó: “Caimán” Sánchez – Conrado Arboleda, Omar Ayala y “Canino” Caicedo – Lorenzo Calonga y Leonel Montoya – Orlando Larraz, Hugo Contreras, “Manco” Gutiérrez, José Vicente Greco y Guillermo Arredondo. En el banco técnico estaba Pedro Retamozo, titular de la temporada y encargado del equipo pues el técnico René Seghini se había ido de vacaciones a Argentina, cosas de la época…

Jugó de volante, un par de veces como puntero, pero su puesto habitual fue de marcador, derecho o izquierdo, pues no tenía problema de perfil.

En diciembre de 1957 el DIM viajó de gira al Ecuador y fue el primer contacto de Leonel con la tierra que lo adoptaría como hijo. De acuerdo con la personalidad que tenía hizo contactos que aprovechó tras la desaparición del Medellín, liquidado en abril de 1958. Y allí jugó en el Atahualpa, volvió para la reparación del DIM y a fines de marzo de 1959 volvió a Ecuador, al Aucas y fue campeón de Pichincha, la provincia de la capital.

Integró el Cali de 1960 a 1962 y cerró con el Once Caldas en 1963. Después vivió en Estados Unidos y Canadá, época de la que tengo poca referencia. Escribió el libro “Fútbol”. En 1970 fue asistente del técnico Rodrigo Fonnegra. Y quedó cesante por el nuevo y último receso del DIM, pero ahí estaba Ecuador, cuyas puertas siempre le estuvieron abiertas.

Y Leonel respondió con lo que siempre hizo: trabajo en serio. Y en 1974-1975 fue bicampeón ecuatoriano con Liga Deportiva Universitaria, lo que solo había logrado Barcelona (70-71). En la Libertadores del 75 ganó con autoridad el grupo a El Nacional, Portuguesa y Galicia y combatió la semifinal ante Unión Española y Universitario.

Guillermo Cortés lo llevó a Santa Fe en 1978 y fue cuarto en un cuadrangular donde los tres puntos los consiguió ante el Nacional de Zubeldía, de quien Leonel fue gran contradictor. Salió del conjunto cardenal a mediados de octubre del 79 por discrepancias con el mismo dirigente Cortés, pero Leonel siempre valoró como suyo el subcampeonato del Santa Fe un mes y medio después de haberse ido. Gabriel Camargo lo llamó para el Tolima en 1980 y peleó la entrada a los ocho hasta el desempate que perdió con Nacional. Y en 1981 Héctor Mesa lo contrató para el Medellín, pero salió en agosto sin resultado destacado en el equipo del que creció siendo hincha. Y con el que siempre quiso triunfar. Cuatro años fueron un periodo muy corto como técnico en Colombia, pero para Leonel el norte siempre estaba en el sur…

Leonel Montoya fue un personaje de alto vuelo en Ecuador. Tenía línea directa con políticos, artistas, directivos. Su opinión contó siempre. La prensa y la radio estuvieron prestas a lo que tenía que decir el profesor Montoya. Y, por supuesto, fue amigo de “Pacho” Maturana y de Hernán Darío Gómez y precursor de ambos en Ecuador y por supuesto de Luis Fernando Suárez y de Reinaldo Rueda después.

Su figura resplandeció por todo el firmamento ecuatoriano cuando Liga Deportiva conquistó la copa Libertadores.

Era categórico, claro, espontáneo. “La peor selección que sufrimos fue la de Bilardo… Y cuando sacó a Willington en Montevideo, el solito perdió el partido…”

Hizo la vida entre las dos naciones. Sí, Colombia y Ecuador fueron una sola patria para Leonel Montoya.

CODA

“La Liga de Quito es antes y después de Leonel Montoya”, del historiador Fabio Naranjo. E igualmente la carrera del técnico también fue antes y después de la Liga Deportiva Universitaria.

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Un comentario

  1. alvaro galeano

    28 junio, 2020 at 9:53 am

    *El recuerdo de Leonel Montoya
    Leonel fue asesor técnico de Luis López dirigiendo a Antioquia en el campeonato nacional jugado en Cali en 1966, quedando subcampeones al perder la final con el local.

    En el fútbol antioqueño hizo una buena labor con los equipos del SENA, estructurando un buen programa con proceso formativo. Tenía además un simpático estilo para promocionarse, lo que no le quitaba lo bailao.

    Amante del tango, del que conocía bastante y lo compartía con amigos en casa de Jaime Salazar o de Fabio Moreno, compañeros de fútbol y de noches de programada bohemia.

    Olvidaba, en el Cali compartió nómina con sus paisanos Gabriel Mejia el arquero, Guillermo Arredondo y con uno de los más grandes dominadores de balón en Colombia, malogrado por los excesos de vida, Marino «Pintuco» Aguirre. Leonel dejó para contar, en vida, gran conversador, no dejaba hablar.
    Álvaro Galeano, columnista Cápsulas

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