Capsulas de Carreño

Libertad 2 – DIM 4:  Contra todo pronóstico. (m.v.z.)

ASUNCIÓN. Anoche, un DIM tranquilo, sin presiones de ningún tipo y con un elevado número de juveniles entre los que se destacó José Estupiñán, le puso un tono  amable a la despedida del DIM  en Copa Libertadores. Foto @LibertadoresCup.

Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Inesperado el resultado  ayer, ante el paraguayo  Libertad en el estadio la Nueva Olla, en la despedida del Deportivo Independiente Medellín de Copa Libertadores 2020.

Todo fue sorprendente anoche en el juego de cierre, desde la alineación roja con  cinco zagueros (Mena, Tegué, Cadavid, Giraldo y Gómez), 3 volantes de marca (Angulo, Rodríguez y Díaz),  un armador  (Reina) y un solo delantero (Castro).

Por ello, la anotación guaraní de Adrián Emmanuel  Martínez cuando apenas transcurrían 4 minutos de juego y el comportamiento general del DIM  durante buena parte del período inicial,  presagiaban una humillante derrota.

El minuto 37, sin embargo, y un golazo de larga distancia de Larry Angulo, que igualó la pizarra, le cambió el rumbo a un partido  que hasta ese instante manejaba sin  sobresaltos  el cuadro local.

En el período complementario el DIM jugó con soltura, tranquilidad y eficiencia. Adelantó líneas, cambió  el fútbol defensivo y medroso por un juego punzante y vertical y le alcanzó para anotar tres golazos más,  dos de  José Estupiñán y  Javier Reina  también con la fórmula de la media distancia en los minutos 61 y 63,  respectivamente, y  uno del paraguayo  Carlos Monges, en el  71.

Libertad, que lució desordenado e inconexo en el segundo tiempo, descontó  en acción individual del atacante  Sebastián Ferreira, en el minuto 79  y, por gol diferencia, salvó su cupo  a octavos en Copa.

Aparte de las anotaciones, algunas de gran factura, el dramatismo  por la puja entre  Caracas F.C. y Libertad por la clasificación de uno de ellos, otros  aspectos llamaron igualmente la atención en el  compromiso jugado en  Asunción: la ausencia de tarjetas (no hubo amarillas ni rojas) y la  forma con la que ambos contendores  asumieron los minutos finales del partido: resguardado en su pórtico y transformados en zagueros todos los jugadores de campo en el cuadro local;  estático  y a la espera  de la conclusión del compromiso, el DIM.

 

Por la dignidad y NO por el olvido.

Eliminado de manera tempranera,  no  le quedaba  al DIM  nada más que mostrar en Copa Libertadores.  Había sucumbido en  el estadio Atanasio Girardot ante sus tres rivales del grupo H: 1-2 con Libertad, el 3 de marzo;  0-1 con Boca Juniors, el 24 de septiembre; y 0-2 con Caracas F.C. una semana después. También había caído, 0-3, en La Bombonera.  Únicamente  había conseguido una victoria  a domicilio, 2-0, en la capital venezolana, en la que la expulsión de tres jugadores  caraqueños (Sandro Notaroberto, Richard Celis y Eduardo Ferreira), incidió de manera directa en el desarrollo y resultado del partido.

Anoche, un equipo tranquilo, sin presiones de ningún tipo y con un elevado número de juveniles entre los que se destacó José Estupiñán, le puso un tono  amable a la despedida del DIM  en Copa Libertadores. .

Infortunadamente,  nada borra el fracaso y la vergüenza que fue la  presentación del Equipo del Pueblo en esta versión copera, especialmente en sus juegos en condición de local.  Nada borra el daño que se le hizo al  DIM con su desmantelamiento total. Y nada borra el cúmulo de yerros administrativos que hoy lo tienen transitando por un túnel cada vez más oscuro.

Los cuatro hermosos goles anotados en el arco de Martín Silva  quedarán en el anecdotario, en las estadísticas y en el recuerdo de una Libertadores  aciaga para  Independiente Medellín. El 4-2 es un resultado con sabor a dignidad en una escuadra que hace rato había perdido de vista significado de dicha palabra.

Como hincha,  agradezco  la transpiración, la entrega, la actitud y el alma que los jugadores rojos pusieron en esos 45 minutos finales en el estadio la Nueva Olla, sin embargo el 4-2 a Libertad NO modifica ni  rectifica la gravísima  situación por la que atraviesa el DIM ni la necesidad urgente y perentoria de un cambio de propietario y dirigencia.

El triunfo, los goles y el esfuerzo de nuestros jugadores,  nos regalaron un momento de alegría…La esperanza y la ilusión  las recobraremos el día en que haya un giro total en la administración del DIM.  Antes no.
María Victoria Zapata B.

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