
Por Alexis García Vega
*Vivir es un aprendizaje continuo, nos pasamos reciclando conocimientos para intentar ser mejores.
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Por allá a mediados de año de 1986 llegó al Once Caldas de Manizales, equipo donde yo jugaba, un entrenador inexperto que tenía la misión de recoger los pedazos de un equipo que nadaba en medio de una grave crisis y un desorden que no permitía observar un solo resquicio de luz.
Se apodaba Pacho y no era otro que un hombre que llegaría a ser el entrenador más importante del fútbol Colombiano en toda su historia.
El primer visionario que creyó que era posible ser campeones de Copa Libertadores, algo increíble para un país que vivía alimentado en su orgullo del 4 a 4 contra Rusia y el gol olímpico de Marcos Coll.
Además fue el técnico ganador de la primera Copa América, un director que se hizo admirar por su filosofía de fútbol y de vida de los más grandes estrategas del mundo.
“ El ser Humano está diseñado para el éxito, pero está programado para el fracaso”.
Maturana tuvo el gran acierto de programar la mente de una serie de jovencitos para ganar, creó una filosofía de fútbol, con el convencimiento de que este deporte es un juego, que como vives juegas, que la diversión es sinónimo de éxito, expresiones que nos creímos como la única verdad del desempeño, las interiorizamos y click, se encendió la magia, la historia nos recibió con los brazos abiertos y el milagro fue posible.
Pacho no solo fue el genio, también fue incomprendido, por frases que pidió prestadas para explicar situaciones que fueron tergiversadas para hacerle daño.
“Perder es ganar un poco “ explica que el triunfo está hecho de la asimilación de los fracasos y el aprendizaje que hagamos de esas caídas es lo que nos permite crecer.
Si no fuera así, el 5 por 0 que nuestra selección Nacional dirigida por Pacho le propinó a Argentina, en vez de un gran triunfo no se hubiera convertido en una tragedia posterior para nuestra sociedad.
Entre frases, que le he escuchado o leído, me encuentro con “no quiero olvidar nada de lo vivido, porque es mi equipaje para la vida”.
Lo oí decir que el fútbol no le debe nada porque ya se lo dio todo.
Su filosofía del balón es todo un tratado humanístico para la vida, aprendido desde la férrea disciplina familiar de su madre y la filosofía de su padre.
Pacho no da consejos porque educa con el ejemplo, cree que el ser humano es una obra inconclusa y declara que su paso por Atlético Nacional fue un tratado sobre la amistad.
Feliz cumpleaños, Profe, feliz vuelta al sol.
Pacho ha subido al piso 70 y desde allá nos observa subir, esperando que algo de sus enseñanzas nos permitan ver el mundo como una aventura formativa.





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