Capsulas de Carreño

Lo del DIM en Defensores.

Por Saúl Restrepo, Bogotá.

 

*Un resultado ¿Bueno? Es que iban ganando y con la ventaja…

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Al observar el partido de anoche, el DIM consigue un empate que se considera que es bueno porque no perdió, no obstante, el 3 a 3 representa haber hecho un esfuerzo de meter 3 goles para evitar la derrota, pero al no conseguir ganar en un torneo que así lo exige, es para replantear varias cosas:

Es que hacer un gol es muy difícil, ahora tres. El empate al minuto 92 se puede plantear como una victoria, de ahí que se haya celebrado tanto. Pero como ampliamente se analizó este resultado, aquí se tiene ratificar como local por el diseño de tal competición, así se hace el balance obviamente.

Esperando que así sea, las próximas fechas deben tener este equilibrio para lograr avanzar, a su vez hay bastante que corregir y mejorar.

Lo primero es en defensa, los tres goles recibidos parten de errores en esta línea, falta de marca, y luego horrores individuales que no se pueden hacer precisamente ahí, una devolución perversa, y un autogol por no saber en donde estaba situado, eso socaba cualquier funcionamiento en conjunto. Se salvaron en la última jugada del cuarto por lo mismo, menos mal no fue.

Ahora; cuando atacaron fueron muy efectivos, jugadas bastante peligrosas que mostraban el verdadero nivel del rival y eso también hay que destacarlo.

En este partido se notó algo que es muy común y autóctono de nuestro fútbol.
Este factor ahonda el bajo nivel del torneo local y provoca que afuera se pierda y que no se hayan dado pie con bola en los últimos años de copas.

El mal arbitraje. Que digo mal, el pésimo arbitraje.
Aquí se acostumbraron a pitarlo todo, cualquier rose, cualquier jugada que alguien termine el piso es sancionada. Entonces los jugadores juegan a eso, a estar con el juez así, se caen y pita, además reclaman todo y por eso no hay continuidad de juego. A eso se suma que todo es una lesión que se cura con agua que parece traída de Lourdes, allá de la Gruta de Massabielle. Lo soban, la echan y el fulano de una se para después de estar casi de muerte.

Ayer ¿Cuántas jugadas pensaron los jugadores rojos que les pitarían falta?
Mientras el juez les indicaba que jugaran una y otra vez. Que este árbitro no pita nada. Pero realmente no había nada que sancionar, contactos normales del juego que eran exagerados como aquí, y que allá no eran graves.

Pero desde que tengamos a los Gallos, Rojas, Hinestrozas, Bismarks y los Roldanes que no han podido con el VAR, la vaina seguirá así de regulete.

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