
Por Rafael Castillo,
El Heraldo
*Es el mejor delantero que tenemos en estos momentos en Colombia.
Yo no digo que Carlos Bacca es más certero que Luis Suárez y Zlatan Ibrahimovic. No digo que ahora esté brillando y rompiéndola con la Selección Colombia. No digo que es inamovible y tiene escriturado el puesto de titular. No digo que no sea susceptible de una crítica. En los últimos partidos del combinado patrio no ha sido el goleador que vemos en el AC Milan, es verdad, pero tampoco fue un desastre como lo quieren hacer ver en redes sociales y en comentarios periodísticos.
En Colombia somos de extremos, si Bacca hubiera anotado un par de goles en estas dos fechas de eliminatoria ante Paraguay y Uruguay ahora se estaría diciendo que Suárez e Ibrahimovic «son una chancleta vieja ante él», se aseguraría que «James Rodríguez no hace falta después que esté el porteño» y que «Bacca y diez más». Ya se estuvieran recolectando llaves para hacerle una estatua, hubiese cámaras entrevistando a la abuelita y le estuvieran preguntando a la mamá cuál es su pescado favorito y si ese es el secreto de su poder anotador.
Lamentablemente resulta difícil encontrar, entre los aficionados y nosotros los periodistas, términos medios en el apasionante mundo del balón. Es hoguera o altar, lapidación o carro de bomberos, crack o paquete. Abundan los extremos, escasea el equilibrio.
Me fastidia escuchar que se descalifique completamente a Bacca y se hable de él como si fuese cualquier ‘Juan De los Palotes’ por una mala racha en la Selección. La tuvo el mismo Falcao García, a quien aclaman muchos actualmente, pero como ‘El Tigre’ no vuelva con la misma fuerza de la eliminatoria pasada no lo bajarán de gatico de tienda.
¿Cuántos goles desperdició Bacca ante Uruguay y Paraguay? Uno solo. Botó uno en Asunción, pero luego puso dos ladrillos en la pared que cimentó el golazo de Edwin Cardona. De eso y de que el principal atacante solo contó con una opción de gol en 180 minutos se habló muy poco.
No siempre se puede tener la puntería de Suárez, que solo necesitó una oportunidad para estremecer las redes de Colombia.
Lo fácil es culpar a Bacca del empate 2-2 ante Uruguay, pero hay que analizar que el rival no era manso, que se requería más que calor para vencer al sólido líder de la eliminatoria y que Colombia tuvo una actitud más ofensiva que ante Paraguay, pero careció de claridad, profundidad y colectividad. Roger Martínez entró y se vio igual de huérfano. Es más un problema de generación que de finalización.
Hoy no nos sobran alternativas ofensivas como en la pasada eliminatoria. Falcao apenas está volviendo y tratando de tomar el ritmo en medio de la aparición de lesiones. Jackson Martínez se fue a China después de su fugaz y opaco ciclo en el Atlético de Madrid, y allá no suena ni truena por ahora. Teófilo Gutiérrez se encontraba lesionado. Luis Fernando Muriel está recibiendo oportunidades de jugar en el combinado. Adrián Ramos venía activo, teniendo minutos (sin ser riguroso titular) en un equipo grande de Alemania como Borussia Dortmund y estaba en los planes para la reciente eliminatoria, pero se lesionó. Roger Martínez y Santos Borré son jóvenes con condiciones y futuro, pero apenas están despuntando. Duván Zapata y Miguel Borja son otras opciones que habría que acercar, pero no garantizan nada.
Carlos Bacca es el mejor delantero que tenemos en estos momentos en Colombia y viene siendo titular por encima de los demás porque no hay una alternativa superior. Pero lo fácil es culparlo a él.





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