Capsulas de Carreño

Lo que dejó la histórica Asamblea virtual de la Liga de Fútbol de Bogotá


Por Samuel Arias Calero.

Bogotá. Especial para Cápsulas

1.104 millones se distribuyeron entre compra de terrenos, apoyo a los gastos administrativos de la liga de Bogotá y alivios financieros para los clubes adscritos, durante la asamblea virtual de la Liga de Fútbol de Bogotá el pasado 12 de junio de 2020.

En dos jornadas de 14 horas y 8 horas, respectivamente, 183 Presidentes de los Clubes de Bogotá, adscritos a la Liga de Fútbol, decidieron los rumbos financieros 2019 y 2020 de la Liga de Bogotá, especialmente la utilización de los excedentes 2019, cuyo propósito de la gran mayoría, era destinarlos a alivios económicos para los clubes, por cuenta de la pandemia del covid-19.Como es natural, la Asamblea presenta su informe de gestión de la mano de sus directivos, en cabeza del Dr. Camilo Llinás y los asesores.

La presentación de dichos informes, se dieron de manera fluida y los asambleístas empezaron a sentar su posición respetuosa, pero vehemente sobre los alcances; unos muy emotivos, otros más técnicos, algunos tímidamente argumentaban, otros tantos, no lograban regular sus emociones, y unos cuantos, como Germán Castellanos, Miguel Daza, Marcela Ramírez, Freddy Amazo, Brigitte Urquijo, Blanca Cecilia Suescún, entre otros, se fajaron con su argumentación técnica muy categórica en pro de velar por los intereses de los clubes capitalinos. Se vieron también,
muchos asambleístas mostrando su pasión por el fútbol, abogando para que siempre se considere como elemento principal. Los clubes nuevos también mostraron tímidamente sus opiniones, dejando ver en cada ponencia su deseo de aportar y de sentirse igual a todos.

En términos generales hubo un ambiente optimista, propositivo y sobre todo, con mucha actitud de sacar las cosas adelante. Claudia Poveda, quien dirigió la asamblea, debo reconocer que le dio la oportunidad a todos los que quisieron participar, y a parte de su stress normal de tan magno evento, se le vio tranquila. El chat estaba a reventar con opiniones diversas, pero en general con un tinte de solidaridad y apoyo a las iniciativas de los clubes.  Al Dr. Llinás se le vio muy político y receptivo; una veces de frente y otras jugando ping-pong.

A Raúl Salamanca se le vio sereno y enérgico defendiendo los futuros terrenos, que llevan persiguiendo por más de 40 años, muy político también. A los asesores, Colmenares como Abogado de la Liga, y Diana Prieto representando la Revisoría Fiscal de la firma Opine, se les vio muy tibios y apegados a la ley, pasando de agache la flexibilidad que requiere una pandemia.

Es importante reconocer el trabajo de la Liga de Bogotá y del esfuerzo que hacen para que las cosas salgan bien. Por ser un club nuevo, mi opinión no es histórica sino basada en el presente, por lo que veo muchas oportunidades de mejora desde el punto de vista empresarial, pero con aciertos concretos como mostrar en los estados financieros uno incrementos importante de cerca de 1.000 millones anuales, desde el año 2017, mejora de las instalaciones de la Liga, algunos torneos relevantes, por ejemplo.

Algo se debe estar haciendo bien, aunque hayan falencias y quizá sean por la falta de una estructura sólida de gobierno corporativo. Recuerdo con esto, el cuento de una persona que pasaba por un rio, que a causa de la sequía, se estaba secando. Se detuvo y vio a un pez que estaba tratando de sobrevivir saltando para tomar aunque fuera una pizca de agua. Con mucho pesar, esta persona logró cogerlo y se lo llevó para la casa y ponerlo en un balde de agua. ¿Qué creen que pasó?. Correcto, se murió en el camino. ¿Cuál era su intención?. Correcto, salvarlo.

Eso nos sucede a los seres humanos, que intentamos salvar o ayudar con la mejor intención, pero terminamos haciendo mucho daño. Pero pienso que lo peor que nos puede pasar, es no hacer un alto y reconocer de manera humilde y sensata, que nos estamos equivocando cuando alguien nos lo hace ver. Recuerdo también, un dicho de mi papá: “Mijo, si más de tres personas le dicen que está borracho, es porque está borracho”.

Una de los temas más esperados por la gran mayoría, era la distribución de los excedentes del año 2019. Y era de esperarse, porque los clubes aficionados han sido totalmente olvidados por organismos que pudieran ayudar de una manera más activa a solventar esta crisis, como el IDRD, Difutbol, la Federación y el mismo Mindeportes, por ejemplo.

La gran mayoría de los sectores y personas de a pie, han recibido alivios del gobierno, en la medida de lo posible, a quien le doy gracias por la actitud y deseo de apoyar. Ahora, este bendito fútbol que nos da tantas alegrías y hasta nos hace olvidar las penas, debería ser considerado altamente para alivios económicos a quienes lo promueven, especialmente los entrenadores.

No me refiero específicamente a recibir dinero, sino también alternativas que conlleven a generar ingresos. Pienso que no hay manera de que exista el fútbol profesional sin el fútbol aficionado. De la misma manera, que no existe ningún fútbol sin el sacrificio de los Presidentes de los clubes y su cuerpo técnico, quienes la están pasando muy mal por cuenta de la cuarentena, ya con 4 meses de parálisis en las canchas. Eso, ya es suficiente para pensar en una lupa para esta industria. De ahí, el afán por buscar el destino de esos excedentes.

La Liga de Fútbol de Bogotá propuso tres alternativas:

30% para gastos administrativos de la Liga y 70% para comprar terrenos.
30% para gastos administrativos de la Liga y 70% para organizar torneos en 2020 y 2021.
30% para gatos operacionales de la Liga y 70% para reinvertirlo en programas deportivos para los clubes.
A decir verdad, me llamó la atención que los alivios para que los clubes puedan recibir alivios económicos, fuera la último opción; que la Liga después de haber mostrado un crecimiento y superávit, pidiera un 30% para sus gastos administrativos sumándole los 60 millones que le aportó Difutbol. También me llamó la atención, de que en esas jornadas de casi 22 horas en total, la palabra “cuarentena”, “pandemia”, “crisis” fueron levemente mencionadas, cuando debe ser la columna vertebral de cualquier conversación hoy en día, para mi gusto. Muchas personas insistían en los terrenos y se mencionó mucho el tema de La Morena; unos pocos, le apuntaban a la organización de torneos, y la mayoría, quería recibir dinero para aliviar sus canastas y seguramente la de sus entrenadores. Unos clubes grandes, decían que esa distribución realmente no alcanzaba para nada por la cantidad de profesores en los que se tenían que distribuir, lo cual es válido, pero nadie sabe con la sed que vive el otro. Lo que para unos, $100 pesos no son nada, para otros, lo es todo.

No es fácil medirlo, pero repito que todas las opiniones son válidas.  Yo pensaba sobre el club nuestro, que nació con una categoría sub-20, que con las uñas les damos todo los que necesitan ( canchas privadas, cuerpo técnico, torneos, hidratación, uniformes, formación especializada, etc., y donde no se cobra un solo peso a los jugadores, sin donaciones de nadie, ¿Será que nos sirve esa platica?. Pero bueno, simplemente hace parte de la diversidad de opiniones. Mi opinión era solucionar las necesidades básicas y el mínimo vital para los entrenadores primero, y luego soñamos.

Al final, con una inmensa votación se decidió destinar esos excedentes del año 2019, con una decisión sensata: 15% para los gastos administrativos de la liga, 15% para reserva de compra de terrenos, y un 70% para alivios de los clubes. Seguidamente, mencionar que los estados financieros del año 2019 fueron aprobados y los del año 2020 no fueron aprobados. Fruto de muchas observaciones, se logró que asignaran una comisión de algunos de los presidentes de los clubes, que fue de lujo y todos quedamos tranquilos, para que trabajaran de la mano con la Liga y sacaran adelante esos estados financieros con la mayor celeridad y juicio.

Mencionar, que La Liga a causa de la crisis, se vio en la decisión de sacar a algunos funcionarios, pero me conmovió mucho ver la solidaridad de todos por evaluar la posibilidad de reintegrarlos, o beneficiarlos de alguna manera. No dejarlos solos, al final, son quienes nos aguantan todos los días allá.

Finalmente, cansados y vislumbrando un panorama mejor, se dio fin a la reunión el sábado 13 de junio a las 12 de la noche. Desde mi punto de vista, que lo hago desde mi blog, precisamente para hacerme responsable de lo que opino, fue una Asamblea muy positiva e histórica por dos razones: Una, La liga entendió que los clubes son miembros activos y que los puede hacer partners estratégicos para ayudarla a crecer y formar parte de las decisiones críticas, con todo el potencial de profesionales que hay en los clubes; y dos, que los clubes revivieron el viejo adagio popular que reza: “El ojo del amo, engorda al buey”.

[Samuel Arias C –Entrenador Emocional & Consultor en Felicidad Corporativa –
310 792 6390.]

 

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