Capsulas de Carreño

Lo que parecía imposible, fue. Por Jorge Alberto Cadavid.

 

Polideportivo Sur, domingo 25 de marzo. Duelo intenso del primer tiempo entre Duván Vergara y el argentino Delgado. Final empate de Envigado-Nacional, 2×2. Foto Comunicaciones Atlético Nacional.


Por Jorge Alberto Cadavid

*Lo que pintaba para triunfo, quedó retratado como empate y lo que era alegría anticipada fue rabia al final.
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En la mente no estaba este título, sonaba algo que rescataba la pobreza del empate ante Bucaramanga y alegraba por lo visto en el desarrollo ante los naranjas.

Un equipo mixto, con magnífica disposición y jugadores que planteaban puntos altos en su rendimiento, terminaron decepcionando cuando sucedió algo imposible, dejarse empatar, la realidad del fútbol lo permite, sin desconocer el esfuerzo del local.

Por el trámite del juego, la solvencia que los verdes presentaban en su intención y realidad, era previsible el resultado, la superioridad era clara, sólo algo sorprendente debía suceder para que no fuera así.

Dos hechos importantes, Bocanegra en su posición habitual, muestra su real magnitud, Gustavo Torres en punta por el medio, es el de punto alto, tal vez superior a lo que ha mostrado Rentería en ese puesto.

La anotación inicial, muestra una virtud escasa hoy en el medio, llegar al fondo y centrar bien, Delgado lo hace y Torres la concluye con otra virtud, sostenido para buen cabezazo.

El visitante es un colectivo, que con su juego alegra y en un terreno difícil, es superior, aplicado a lo táctico y a lo futbolístico.

La complementaria inicia con la reacción local, que sólo sirve para ratificar que Monetti, no es inferior a su responsabilidad y da seguridad al arco verde.

Nacional retoma su dinámica, vuelve a la actitud de la inicial, Aldo crece, Loaiza aplicado hace la fácil, Lucumí enloquece a su marcador y se complementa con Bocanegra, todo es color de rosa.

Para confirmar lo dicho, Aldo en jugada colectiva, que inicia y termina, aumenta la ventaja, previa complemento con Torres, golazo.

Los minutos se agotaban, los chicos locales con mucha vergüenza, intentaban y en dos inexplicables descuidos de los centrales, llegaron para sacarle al verde un triunfo del bolsillo, irreal realidad.

Inesperado, en escasos minutos lo que pintaba para triunfo, quedó retratado como empate y lo que era alegría anticipada fue rabia al final.

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