Capsulas de Carreño

Los dos partidos de anoche.

No es un sueño. Deportivo Pereira está en una final. Foto @CorPereira.

Por Saúl Restrepo.

 

* Se les da toda la razón a los hinchas de la Mecha porque los de Nacional, ya sabemos como es la vaina.

Tolima subestimó al Pereira.
En la piscina del Ramírez Villegas, la ventaja siempre la tuvo el cuadro pijao. Se situó a jugar con la necesidad del local, buscando lo que mejor les sienta; las transiciones. Y les estaba funcionando hasta la postrimería del partido. El empate estaba en banco, no obstante Torres no reaccionó.

Digo lo de minusvalorar, porque antes del empate y desde que se reanudó el juego, esa media hora que faltaba, se notaba que querían dejar pasar el tiempo, entendible porque ahí iban 1 a 0. Interrupciones aquí y allá, quejándose, tirones, faltas innecesarias. Al largo portero le duele todo.
Sin embargo una vez los empatan, siguieron en las mismas, Montero es muy delicado; cada salida, tapada, tirada, achique y saque, se lastima.

Entonces se comprendió que querían definir desde los penaltis.
No contaron con la efectividad del Pereira, que no la estropeó el escapulario que besaba incesantemente el DT Torres en el banco.

*Aquí hay un incentivo para Nacional: Ya no le tocaría definir con su némesis y le rebaja cargar y vencer esa única flor de Narciso que los marca.

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Osorio y su terquedad.
Está peor que la mujer de Garabato. Cerrado a la banda, no acepta razones, observa lo evidente y sigue metiendo las cuatro. Por eso pierde irremediablemente. Insiste confundiendo la perseverancia con la tozudez.
Que alguien de buen corazón, que tenga la caridad y le diga la diferencia.

Me voy a referir solo a esto para exponer mi punto, sin nombrar la rotación:
Embelesado intenta con Gustavo Torres. Este último tuvo el segundo, una oportunidad de esas que se dan escasamente en un partido. Desde arriba se veía como un achique de Castellanos. Desde abajo se ve que realmente el delantero sale a correr y nunca levanta la mirada del balón. El vallecaucano como que es de los que monta cicla mirando la llanta de adelante. Y Osorio lo busca, lo lleva y lo impone a todos sus equipos donde lo contratan.

Y no solo es con Gustavo, se llevó a Lucumí, a Quiñones. Si, a Quiñones… Entonces ¿Qué resultado esperaba obtener? Por lo leído anoche, sobre todo en Twitter. Se les da toda la razón a los hinchas de la Mecha. Porque los de Nacional, ya sabemos como es la vaina y como es vivir con tales dolencias.

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