Capsulas de Carreño

Los jóvenes asustaron a La Virginia. Por Pablo Arbeláez Restrepo

Jonathan Ospina, de Andes y criado en Amagá, confirmó su intención de ser una de las figuras de la contrarreloj. El paisa del GW-Shimano fue tercero. Foto cortesía GW-Shimano.

Jonathan Ospina, de Andes y criado en Amagá, confirmó su intención de ser una de las figuras de la contrarreloj. El paisa del GW-Shimano fue tercero. Foto cortesía GW-Shimano.

Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

Sara Isabel Ríos estaba este domingo que se comía las uñas.

 

La razón era más que válida, porque su joven hijo se encontraba a punto de ingresar al selecto grupo de los mejores contrarrelojeros de Colombia.


Para fortuna de Sara Isabel este era su día de descanso de la semana, esa que distribuye entre varios hogares buscando con su duro trabajo el sustento para que sus hijos Jonathan y Santiago puedan salir adelante en la vida.


Ella estaba advertida de lo que podría hacer el joven nacido en Andes y criado en Amagá. Sabía que se podría meter entre los duros de la Vuelta a Colombia, porque después de haber conocido el ciclomontañismo, se había dedicado a ser un luchador frente al reloj. Un especialista.


“Desde el sábado por la tarde estaba convencido de que haría una gran presentación”, anotó Ospina desde la cálida población de La Virginia, donde el muchacho se les perdió a los jueces en sus cuentas, hasta que horas después le dieron el tercer lugar en el tramo de 23,2 kilómetros ganado por el curtido y mundialista Rafael Infantino (EPM-Une), a un elevado promedio de 53,42 kilómetros por hora.


Premio gordo para el novato Jonathan, situado a 31 segundos de Infantino, a cuatro del líder Mauricio Ortega (Orgullo Antioqueño), quien hizo más sólido el liderato, y tres segundos por encima del internacional español Óscar Sevilla, quien escaló a la segunda casilla de la general, pero cediendo siete segundos más ante Ortega.


“Yo sabía que esto iba a suceder. Conocía la contrarreloj porque la había hecho al revés en la Vuelta de la Juventud. Estaba mentalizado y solo fue dar pedal, para sentirme cómodo. El promedio mío fue superior a los 53 kilómetros por hora. Esto es para mi mamá, a quien le doy las gracias por haberme apoyado en lo que tanto disfruto”, compartió el corredor del GW-Shimano, quien despertó admiración y asombro, así las clasificaciones extra oficiales lo hubieran “desaparecido” inicialmente.


Y para fortuna de la carrera, otro muchacho de 23 años salido de El Carmen de Viboral, Walter Vargas (Orgullo Antioqueño), estudiante de Ingeniería Electrónica en la Universidad de Antioquia, de 1.83 metros y 66 kilos de peso, se metía en la lucha del tramo que estuvo acompañado de calor y brisa.


Vargas, también sorprendió, para ser quinto, a 41 segundos de Infantino, nacido en República Dominicana, pero formado como ciclista en La Ceja, Antioquia.


Una jornada memorable para los jóvenes, con acento para el ciclismo antioqueño, que vio refirmarse a Ortega en el liderato, con la victoria parcial de Infantino y la confirmación de dos contrarrelojeros, con todo el tiempo a su favor.

Walter Vargas (Orgullo Antioqueño), de El Carmen de Viboral, y estudiante de ingeniería en la U de A, fue quinto en la segunda contrarreloj de la Vuelta a Colombia. Foto cortesía Fabio Cárdenas, Orgullo Antioqueño.

Walter Vargas (Orgullo Antioqueño), de El Carmen de Viboral, y estudiante de ingeniería en la U de A, fue quinto en la segunda contrarreloj de la Vuelta a Colombia. Foto cortesía Fabio Cárdenas, Orgullo Antioqueño.

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