Capsulas de Carreño

Los periodistas deportivos a ciegas

Por Danilo Gómez Herrera.
Pregonero de tu historia.

 

En el camerino del Deportivo Pereira, que en una época fue en norte y en otras ocasiones en el sector sur del estadio Hernán Ramírez Villegas, el recordado kinesiólogo del onceno matecaña Manuel García realizaba sus tareas en la mesa de masajes.

Mientras aplicaba linimento al “Flaco” Cierra, al “Mincho” Cardona, al “Chiqui” Aguirre, al “Loco” Villarete y a Gentil Serpa, por citar unos pocos de la extensa lista que pasaron por sus manos; ahí estábamos los periodistas como testigos.

 

Podría ser cierto que penetrábamos un espacio muy íntimo del equipo, pero era la camaradería que se vivía entonces. Pero digo, cuando entraba el preparador físico para hacer el calentamiento precompetitivo los cronistas poníamos pies en polvorosa, abandonábamos el lugar. Esto sucedía cuatro décadas atrás.

Y seguro también se vivió en los tiempos del “Ñato” Benjamín, el primer masajista que tuvo el Pereira en el Mora Mora, al igual que en la Villa Olímpica. Y por sus manos pasaron Jairo Charry, Eliseo Gaona, Eusebio Escobar, Alfredo Vega, Víctor Campaz, “La Pinta” García, Clemente Rolón, Jairo Arboleda y Apolinar Paniagua, entre otros. Estoy citando a estos personajes porque los reporteros deportivos en aquel momento bebíamos de la noticia en su misma fuente. Y durante la semana teníamos acceso para ver los entrenamientos.

Ahora recuerdo que en el año 2014 fuimos retirados los periodistas de ese territorio que hoy llaman zona mixta en el estadio, porque según nos explicaron, era una exigencia del canal que tiene los derechos del fútbol en Colombia. Decían que no se podía ver ni una sombra distinta a la del personal que pertenecía a ese medio. Luego de nuestro reclamo se nos permitió acceder a esa “zona mixta” donde se hacían las entrevistas. Pero a 9:15 de los protagonistas. Bueno, por lo menos hasta antes de la pandemia del Covid 19. Ahora la pandemia es la del encierro, lejos de los comunicadores.

Quien escribe estas líneas participó en el año 2018 de una visita en grupo con guía de Indeportes Antioquia para conocer las áreas de camerinos del estadio Atanasio Girardot para tener una idea de lo que se vive hoy. En este momento de mi carrera periodística hago mi tarea desde una cabina de transmisión distante de aquellos tiempos de reportería en el estadio. Cosa que extraño.

Invente y especule:

En tiempo presente los que asisten a los entrenamientos deben someterse a limitantes que consisten en solo apreciar el calentamiento del equipo y la famosa mosquita. Cuando ya entra la parte del trabajo táctico los reporteros son espantados como bichos raros.

Antes, si usted notaba la ausencia de un jugador en la práctica preguntaba el motivo, o también en caso de lesiones tenía alguna referencia. Entonces se abordaba al médico del equipo y éste le entregaba la información. Ahora ya ni los médicos pueden hablar. Todo se limita a un boletín. En ocasiones presentan ruedas de prensa virtuales; y muchas veces envían una entrevista realizada por el comunicador del equipo. “Esas son preguntas oficiales”. Cuando no se tiene la información clara se da paso a la especulación.

Así es como se vive la cotidianidad. Titulares que venden, pero no informan. Y muchos reporteros, claro con excepciones, en sus redes se animan a “soltar una noticia” para ganar likes. Y muchos titulares de prensa son tomados como referencia para las opiniones.

Por ejemplo, Atlético Nacional como institución no ha manifestado nada sobre el nuevo entrenador en propiedad ante el encargo que tiene “El Arriero” Herrera, tema para el cual están en contactos. Pero he venido leyendo sobre algunos candidatos que “descartaron la oferta”. Periodismo a ciegas, entre la inventiva de recursivos reporteros y activos presentadores de shows en la radio, la televisión y redes digitales, donde hoy toman asiento quienes antes fueron protagonistas en las canchas.

Estos nuevos integrantes de los medios en calidad de invitados, conservan aquello “del secreto de camerino”. Tengo un botón para ese tema: hace pocos días, el conductor de uno de esos shows de entretenimiento en materia deportiva le preguntó a un exjugador si consideraba que, por ejemplo, Gio Moreno o Dorlan Pabón tienen el nivel para seguir jugando. Y respondió: “No opino del tema, no quiero meterme en problemas”.

No nos escuchan?

Una famosa cadena radial tenía un slogan: nos oyen y nos creen. Sería en Todelar?

Y lo menciono porque en los tiempos dorados de la radio en Colombia cuando un cronista deportivo ejercía la crítica se armaba la de troya. Eso era un escándalo. Entonces el dirigente de marras ardía de ira y buscaba el mejor pretexto para quitarse de encima a ese criticón.  Aparecía la censura, el veto, las puertas cerradas para suministrar información. Y en muchas ocasiones las amenazas de muerte. Esto le ocurrió a quien escribe estas líneas.

En tiempos modernos donde se impuso la autocensura, ante los compromisos comerciales de algunos comunicadores, parece como un bálsamo que un joven periodista tenga la práctica de la vieja escuela y se documenta para criticar, opinar, incomodar, y ser vetado; caso ocurrido hace poco al director de The Match, Mauricio Gómez Buriticá.  Pero es un caso raro, porque hay muchos que critican y no parecen encontrar eco en los criticados. Sobre todo en aquellos pseudo dirigentes, mejor dicho, los funcionarios que campean hoy en muchos clubes de fútbol.

Y ahora hay nuevos actores de la noticia: muchos agentes de futbolistas que utilizan a los periodistas para poner a “sonar”, es decir, promocionar a los técnicos y jugadores que ellos representan.

Además, como ya se impuso el modelo FIFA de las exclusividades y solamente los canales oficiales tienen acceso al cubrimiento porque pagaron derechos, entonces aparece la mordaza. A nivel orbital se entiende por los costos de un evento, pero que se aplique en un torneo del fútbol aficionado en Colombia como se denunció hace pocos días ya es el colmo.

Otra situación que se presenta es que hoy los deportistas ya tienen sus redes sociales y es allí donde expresan sus opiniones y generan reacciones, inclusive de los medios tradicionales. Lo cierto del caso es que nos toca acomodarnos a las nuevas costumbres. Hoy son pocos los programas deportivos con investigación y crítica. Hoy pulula el show en radio, tv y en las redes. No es ni mejor ni peor, simplemente es distinto a la escuela en la cual nos formamos. Periodismo desde la fuente. Hábiles reporteros que hoy quieren ir hasta el sitio de la noticia deportiva para nutrir sus redes sociales sufren cuando les tiran la puerta en la cara porque no tienen derechos.

Coletilla: ahora cuando más se cuida a los futbolistas del contacto con la gente y los tienen en una burbuja es cuando peor se juega. Los calidosos de antes estaban más dispuestos para los hinchas y los periodistas. Ahora es fútbol malo, fútbol protegido. ¡Paradójico!

¡Bienvenidos al show! Al periodismo a ciegas.

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Un comentario

  1. Daniel Restrepo

    19 marzo, 2022 at 12:13 pm

    PREGUNTA
    Don Alfredo. Le pregunto entonces. En su época en El Colombiano usted se iba pa futbol todos los domingos?, llegó a hacer camerinos? Alguna anécdota que nos quiera contar?
    Daniel Restrepo

    Del editor. Hola Daniel. Por cerca de 23 años cubrí los partidos de Nacional y Medellín, de día o de noche, miércoles o domingo. Salir a las carreras del estadio en las jornadas nocturnas, conductores a lo Fittipaldi, en para llegar lo más rápido porque la rotativa estaba parada a la espera de lo que se escribiera del partido para salir actualizados.
    Anécdota: En esa época el periodista podía ingresar a los vestuarios minutos antes de los encuentros. Una vez escribí en portugués una carta abierta a Sapuca. Su grado de educación no le permitió tener una interpretación correcta y cuando me apareci me encuelló y casi me pega. Me salvó Hernán Darío Herrera. Gajes del oficio. Mi decisión: no volver a los vestuarios. Y no volví. Saludos.

    Hincha de America
    Los Angeles

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