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Por Juan Manuel Uribe
Historiador – Columnista Cápsulas.

“Acta de la sesión constitutiva de la División Mayor.
En la ciudad de Barranquilla, a los veinte y siete días del mes de junio del año de mil novecientos cuarenta y ocho, siendo las 10 a. m., se reunieron en el salón de la Sociedad de Mejoras Públicas los señores Alfonso Senior y Mauro Mórtola, delegados del club Millonarios de Bogotá; Manuel Usano, delegado del club Universidad de Bogotá; Gonzalo Rueda Caro, delegado del club Santa Fe de Bogotá; Carlos Lafaurie Roncallo, delegado del club Atlético Junior de Barranquilla; Óscar Hoyos Botero, delegado del club Deportes Caldas de Manizales; Antonio Muñoz, delegado del club Once Deportivo de Manizales; Federico Khan, delegado del club Medellín de Medellín; Jorge Osorio Cadavid, delegado del club Atlético Municipal de Medellín; José María Burgos, delegado del club Victoria de Medellín; Arturo Torres, delegado del club Huracán de Medellín; Armando Bohórquez y Libardo Rivera, delegados del club Deportivo Cali de Cali; Alberto Piedrahíta, delegado del club Boca Junior de Cali y Humberto Salcedo Fernández, delegado del club América de Cali, con el objeto de fijar la posición de los clubes que representan ante la necesidad de fomentar el ejercicio del fútbol profesional después de conocer las deliberaciones de la Asamblea de Ligas Amateur, reunida en esta misma ciudad el día 26 de los corrientes.”
“Hace uso de la palabra el delegado Alfonso Senior y dice que ante el impasse (sic) que ha presentado la Asamblea de Ligas actualmente reunida en esta ciudad, para introducir al país la modalidad de fútbol profesional, negándose a reconocer los derechos que tienen los clubes aspirantes a practicarla, o pretendiendo dicha Asamblea establecer dicha modalidad bajo el control directo de los organismos existentes en el país, que tienen un carácter netamente amateur, desea pedir a los delegados presentes se pronuncien respecto a la creación de un nuevo organismo con caracteres netamente profesionales, suficientemente capacitado para orientar las actividades que de esta fecha deben ser calificadas para tal fin…”
El caso se entiende por la animadversión que tenía la Asociación Colombiana de Fútbol, Adefútbol, por el fútbol profesional. De no haber sido así, la misma Adefútbol podría (y debió) haber empezado el campeonato rentado desde una fecha como 1944, pues ya estaban listos los equipos, los estadios y el público. Como no lo hizo, los dueños de los clubes tuvieron que proceder finalmente en 1948. El sábado 26 de junio de ese año la Adefútbol hizo su Asamblea anual, mientras los dirigentes de los equipos hicieron la suya.


Y el domingo 27, a las 9 de la mañana la Adefútbol, presidida por Carlos García Solano, recibió a los dirigentes de los equipos en el salón de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla…
“…discusiones y debates candentes, amenazas y requerimientos, insultos con calificativos e ironías, dos bandos totalmente opuestos en modo de hablar, forma de apreciación, análisis de la cosa, redacción de las fórmulas, pensamientos, conocimientos y capacidades; los delegados amateur invocaban el romanticismo, no de la patria sino el de ellos, para no dejar pasar lo que necesariamente debía pasar y su confusión era tremenda al intentar reunir en sus discursos aspectos sociales con aspectos económicos…
En este estado, resolvimos salir de aquella histórica sesión y redactar una comunicación dirigida al presidente de la Adefútbol doctor García Solano, por la cual se le hacía saber que los clubes representados por los firmantes de aquella nota se declaraban en plena organización y ejercicio profesional, lamentado que la incomprensión de los delegados de las Ligas amateur no hubiese brindado la menor intención al estudio… En dicha nota se dejaba constancia del deseo que tenían los Clubes de llegar a un entendimiento, para lo cual pedía a la Adefútbol los notificara cuando lo considerara oportuno.”


El principal opositor al profesionalismo del fútbol fue el dirigente Bernardo Jaramillo García que será, como presidente de la Adefútbol, el que desafilie a la Dimayor en marzo de 1949, asunto que causó la célebre época de El Dorado o todo un capítulo en la historia del balompié sudamericano. De aquí se infiere que la Dimayor comenzó afiliada a la Adefútbol, y así lo certifica la publicidad con que la División Mayor anunció el comienzo de su campeonato. Evidencia, también, la voluntad de los dirigentes de los equipos profesionales de hacer parte de la comunidad futbolera internacional.
“…Salcedo advierte que el sistema de campeonato más aconsejable es el de todos contra todos en dos vueltas, locatarios y visitantes… Se señala la ciudad de Bogotá como sede oficial de la División Mayor del Fútbol de Colombia y se elige el siguiente consejo directivo: principales, Presidente, Humberto Salcedo Fernández; Vicepresidente 1º, Ernesto Álvarez Correa; Vicepresidente 2º, Óscar Hoyos Botero; Tesorero, Jorge Osorio Cadavid; y Fiscal, Alfonso Senior Quevedo; suplentes, Presidente, Manuel Briceño Pardo; Vicepresidente 1º, Armando Dugad; Vicepresidente 2º, Gilberto Arango; Tesorero, Gilberto Gómez; y Fiscal, Nazario Gómez Pinzón… Se aprueba por unanimidad iniciar el primer campeonato profesional el día 15 de agosto…”

La primera Asamblea General de Clubes fue celebrada en Bogotá el 3 de julio de 1948, en el salón del Club Millonarios, y se destaca la solicitud al ministerio de Justicia el otorgamiento de la personería jurídica de la División Mayor. Y la segunda Asamblea fue el día 7 de julio y de ella se destacan puntos clave para entender la actitud positiva que tenía la Dimayor con respecto a la Adefútbol y el respeto por la afiliación a la Conmebol y la Fifa.
“Estatutos. – Adviértase que a lo largo de este documento la palabra Asociación Colombiana de Fútbol inspira las normas de procedimiento de la División Mayor, representada esta por la Asamblea General de Clubes como autoridad máxima en sus actos y por el Consejo Directivo como autoridad ejecutiva permanente precisamente con el fin de ajustar y armonizar su administración a la jurisdicción de la Adefútbol, ya que el desprecio y la negativa de la Asamblea de Ligas en Barranquilla no podía ser causa justificativa de una separación definitiva y permanente entre las dos instituciones; que se hayan ocurrido incidencias con posterioridad a la adopción de nuestro mandato, que no viola el sentido de la obligatoriedad estatutaria de la Adefútbol, no quiere ellos decir que nos considerábamos desvinculados para siempre de la Entidad que posee el vínculo del registro internacional y que el principio de autoridad era respetado y estampado previamente.”


“Reglamentos. – Fieles al mandato estatutario, todas las actividades de juego y el procedimiento para incrementarlas fueron determinadas al amparo de la Asociación Colombiana de Fútbol, lo que demuestra que no fue una intención preconcebida la formación del ‘caos’ en la vida del fútbol colombiano…”
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En breve, los quince fundadores, que merecen un agradecimiento eterno.
Alfonso Senior Quevedo, barranquillero, es el más valioso dirigente del fútbol colombiano de toda la historia y uno de los más importantes del balompié sudamericano.
Mauro Mórtola, ecuatoriano, nacido en Guayaquil, fue par de Senior y como tal clave en la dirección del Millonarios preprofesional y del gran equipo de El Dorado.


Manuel Usano Martín, español, destacadísimo profesor de Educación Física de la Universidad Nacional de Colombia y entrenador del equipo de fútbol. Fue el director técnico de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Barranquilla en 1946.
Gonzalo Rueda Caro, bogotano, primer presidente del Independiente Santa Fe, en 1941 y en un nuevo periodo celebró con título de campeón la Bodas de Plata, los 25 años en 1966. Uno de los más importantes dirigentes del club Cardenal en todos los tiempos.
Carlos Lafaurie Roncayo, barranquillero, primer presidente de la Adefútbol en 1936, es decir que fue el fundador de la primera Asociación del fútbol colombiano y primera afiliada la Conmebol y a la Fifa. Hizo el paso natural del balompié amateur al profesional. Otro dirigente clave de nuestro fútbol.
Óscar Hoyos Botero, nacido en Cartago, Valle del Cauca, pero con alma caldense, fue fundador del Deportes Caldas, el inmortal campeón del torneo de 1950, y cofundador del Once Caldas, el natural heredero del Deportes Caldas.


Antonio J. Muñoz, nació en Salamina, Caldas, fue dirigente del Once Deportivo a la hora del profesionalismo. El club fue fundado en 1939 y estableció para siempre el nombre de Once, patrimonio regional.
Federico Khan, ciudadano alemán que llegó a Medellín huyendo del nazismo de su patria. Entró al DIM que a la sazón se llamaba Medellín FBC, el gran ganador de la época preprofesional antioqueña y con la presencia del dirigente alemán en buena parte de ella.
Jorge Osorio Cadavid, antioqueño, relevó a Alberto Villegas Lopera en la presidencia del Atlético Municipal, Atlético Nacional a partir de 1950, y presidente de la Dimayor en 1949, pero como no vivía en Bogotá no ejerció, pues el reglamento señalaba que ejercía el suplente que sí residía en la capital.
Jesús María “Cura” Burgos, nacido en Fredonia, Antioquia, fue clave dirigente del fútbol amateur antioqueño y del Medellín FBC, el mismismo DIM, 1930-1939. Al salir del club rojo fundó el Gran Colombia y luego el Victoria, que renombró Junín una vez Coltabaco no siguió patrocinado al equipo que llevaba el nombre de uno de sus cigarrillos. El Victoria fue el único de los fundadores que no jugó el campeonato profesional de la Dimayor.

Arturo “Cabo” Torres, cofundador del Atlético Municipal, pero alma del Huracán y destacado dirigente del balompié antioqueño en la era de la transición del amateurismo al profesionalismo.
Armando Bohórquez Penagos, periodista vallecaucano y dirigente clave en la constitución del Deportivo Cali como club profesional en 1947 y en la traída de los primeros jugadores extranjeros del club.
Libardo Rivera Gómez, caleño, “influyente personaje de la vida social y económica de la ciudad” (Tobías Carvajal) a quien recurrió Bohórquez para la reorganización del Cali en 1947. “…y la persona que influiría decididamente en el acaudalo industrial Carlos Sarmiento Lora, para que tomara la determinación de brindar un apoyo fundamental, definitivo, al famoso Deportivo Cali…” (Deportivo Cali – Nuestra Historia, de Tobías Carvajal, Cali, 2008).
Alberto Piedrahíta, futbolista caleño del periodo de 1925 a 1935, en que fue selección del Valle en los I Juegos Atléticos Nacionales. En la fundación de la Dimayor fue el representante del equipo más ganador de la era amateur del balompié colombiano. Es del único fundador que nos falta la foto.
Humberto Salcedo Fernández, barranquillero, fue el primer presidente de la Dimayor al tiempo que lo era del América de Cali. Ocupa, pues, un lugar capital en la historia del fútbol profesional de Colombia.
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COLOFÓN.
Los dirigentes de los clubes, empresarios por supuesto, montaron el campeonato de fútbol profesional sin el apoyo pleno de la institución oficial, afiliada a la Fifa y a la Conmebol, entidades que, dicho sea de paso, no movieron a la Adefútbol a que hiciera ella misma el torneo. Y se montó el campeonato profesional sin que el gobierno nacional influyera, pues de haber sido así habría hecho que la Adefútbol trabajara de acuerdo con los clubes y, evidencia más, habría empezado el primer campeonato el 7 de agosto o el 20 de julio, fechas insignia de la patria. Si estuvieron listos para el 15 de agosto, lo estaba para las otras fechas, pues además los campeonatos regionales amateures estaban jugándose, lo mismo que los partidos amistosos nacionales e internacionales.
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(Este artículo se basó en el libro FÚTBOL EN COLOMBIA 1906-1950, de Humberto Salcedo Fernández, editado en Bogotá. Es una joya de la bibliografía de nuestro fútbol. Y llegó a nuestras manos por obsequio de Juan H. Álvarez White, dirigente del Atlético Nacional, 1947-1961).
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(Fotos: libros de Guillermo Ruiz, libro de Tobías Carvajal, libro de Jesús María Burgos, y la de Carlos Lafaurie fue atención de Ahmed Aguirre).





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