Capsulas de Carreño

Luis Monti, damnificado por amenazas en el fútbol (j.c.a.)

 

John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente DIM.

Se han conocido en los últimos años lamentables noticias relacionadas con amenazas recibidas por deportistas, directivos, árbitros y periodistas asociados a la participación de los clubes o selecciones nacionales, convirtiendo la incertidumbre del juego en una amenaza para la vida de quienes defienden con tesón y responsabilidad una divisa, intervienen en la gestión de los mismos, juzgan de acuerdo con el reglamento u orientan la opinión deportiva críticamente.

Antes, mediante el envío de notas, contactos personales o llamadas telefónicas, y hoy bajo la utilización de las redes sociales, se han impulsado estas perversiones que perjudican y lanzan nubes negras sobre la limpieza deportiva, acudiendo a deleznables métodos que socaban la integridad de los principales actores del deporte.

Son muchos los casos obscuros que desdibujan la imagen del fútbol para sus diversos protagonistas. Recordamos en este espacio solo unos ejemplos de esas horribles prácticas.

El 2 de noviembre de 1988 es secuestrado por la mafia cerca a Medellín el árbitro profesional colombiano Armando Pérez Hoyos. Veinte horas después es liberado con un mensaje: “Árbitro que no cumpla honestamente con su función, será borrado del mapa”.

En la madrugada del 17 de mayo de 1989, en la antesala de la semifinal de la Copa Libertadores de América entre Atlético Nacional y Danubio de Uruguay, pistoleros fuertemente armados irrumpen en el hotel donde estaban alojados los jueces del partido, los argentinos Carlos Espósito, Abel Gnecco y Juan Baba, para amenazarlos y ofrecerles una buena cantidad de dólares para garantizar el triunfo del club local. La situación no pasó a mayores, los antisociales se retiraron con el dinero y la terna dirigió el cotejo.

El 15 de noviembre de 1989 es asesinado en Medellín, por orden de Pablo Escobar, el árbitro profesional Álvaro Ortega como consecuencia de decisiones en un partido anterior. El torneo colombiano se canceló y 1989 pasó a la historia como el único año que concluyó sin campeón.

El 2 de julio de 1994 en Medellín, Andrés Escobar Saldarriaga, jugador de la Selección de Colombia es asesinado a tiros a la salida de una discoteca. Según su familia, murió por líos con apostadores ante su autogol en un partido del Mundial 1994, con Estados Unidos, luego de la eliminación del equipo dirigido por Francisco Maturana en la Copa del Mundo USA 1994.

El mediocampista Carlos Sánchez de la selección colombiana fue amenazado tras su expulsión ante Japón, que precedió al marcador adverso para su selección en el mundial de Fútbol Rusia 2018.

En el mismo Mundial de Rusia 2018, el arquero de la Selección Argentina, Willy Caballero, cometió un lamentable error en el partido contra Croacia, y ello le significó un maremágnum de insultos y burlas que, sin llegar a la amenaza de muerte, muestran el desprecio e intervención nociva de los usuarios en las redes sociales.

También, en el Mundial 2018, el jugador de la Selección de Suecia, Jimmy Durmaz, cometió la falta ante Alemania que se convirtió en un espectacular gol de tiro libre de Toni Kross, por ese hecho recibió insultos racistas y amenazas de muerte.

William Tesillo, también de la selección de Colombia, fue amenazado por botar un penal ante Chile que significó la eliminación de Colombia de la Copa América 2019. Este acontecimiento fue comentado por el chileno Arturo Vidal:
“No hemos podido hablar con él, pero es fuerte ver que un partido de fútbol termine en una amenaza de muerte. Uno no quiere fallar, lo que sucede es que en un partido pasan muchas cosas y cualquiera se puede equivocar. Tener una amenaza de muerte por eso es complicado, ojalá no sea verdad y que no pase nunca más esto en el fútbol…El chileno aseguró que “uno deja muchas cosas de lado por representar a su país y que lo traten así después por un fallo que es de mala suerte, no tiene sentido. Mucha suerte a él y a su familia”.

https://www.elpais.com.co/copa-america/2019/es-fuerte-ver-que-un-partido-de-futbol-termine-en-una-amenaza-de-muerte-arturo-vidal.html

En la misma Copa América 2019 el arquero de Chile, Gabriel Arias, cometió un notable e involuntario error en su partido contra Perú que terminó con marcador 0-3 y representó la eliminación de su selección, originando múltiples amenazas en redes sociales para él y su familia.

Recientemente la prensa informó que el delantero de Boca Juniors, Ramón Wanchope’ Ábila, fue amenazado de muerte con motivo del encuentro que Boca perdió ante River Plate por 2-0 en la semifinal de la Copa Libertadores de América.

En el País Vasco igual suerte ha corrido el arquero Iago Herrerín del Athletic Club, quien se ha granjeado la antipatía de su propia afición, cosa ya común en muchas partes del mundo, con insultos ominosos en las redes sociales. «Habrá que romperte los huesos para que por lo menos no juegues más aquí”, le escribieron los delincuentes este año.

Y hace solo unos días en Colombia el DT encargado del Atlético Huila, Dairon Pérez, denunció amenazas contra él y los directivos por los resultados que llevaron al descenso del club a la categoría B del torneo colombiano.

De ninguna manera se puede justificar el irrespeto y desprecio por la vida en deportistas que defienden los colores de sus equipos, en desmedro del espectáculo y el juego limpio.

El personaje que hoy nos ocupa en estas historias es llamativo por su calidad, liderazgo, exitosos resultados, pero también por los riesgos que corrió en su participación al frente de dos selecciones nacionales. Se trata de Luis Felipe Monti, nacido en 1901, quien se destacó en la era del fútbol amateur y primeros años del profesionalismo. Fue inicialmente ídolo de Huracán (campeón en 1921) y pasó a su rival histórico, San Lorenzo de Almagro, club en el cual también triunfó en los campeonatos de 1923, 1924 y 1927. La página del globito sintetiza su vida deportiva así, en líneas de Gonzalo Hernán Minici:

“El 9 de septiembre de 1983 un paro cardíaco se llevó a quien, en forma paradójica, fue el corazón de cada equipo en el que jugó: Luis Felipe Monti, un legendario del fútbol que, también, se encuentra entre páginas de historia Huracanense como uno de los mejores centrocampistas en vestir la camiseta blanca con vivos rojos.

Sus primeros pasos en la máxima categoría del balompié doméstico los dio en Huracán en 1921, junto a su hermano Enrique, back derecho. Era un caudillo muy rudo, un líder batallaroso y un eje guía a la vez. Así fue que se adueñó del mediocampo quemero en el tramo más importante del campeonato de aquel año y, conquistando partidos claves, campeonó en el primer título de liga de la institución. Luego fichó en San Lorenzo, donde también se consagró (sí, «Doble Ancho» supo gritar «campeón» en dos veredas separadas por un abismo sociocultural). Más tarde, armó las valijas para luego alzar cuatro «scudettos» y una Copa Italia con la Juventus, logrando incluso algo aún más complicado: ganar efusivos elogios de hinchas e historiadores del Torino… Queda claro, Monti era un especialista en hacer coincidir fronteras opuestas.

Sin embargo, su gran jerarquía devino del ámbito internacional: con Argentina obtuvo el Campeonato Sudamericano 1927 (actual Copa América), una recordada medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928 y capitaneó el subcampeonato del inicial Mundial de 1930, en el cual marcó el primer tanto mundialista argentino. Después, con nacionalización tana, se convirtió en el «León Azul» y consiguió la Copa del Mundo en 1934, siendo el único futbolista que disputó finales ecuménicas con distintos países. Sin embargo, un dato horrendo nubla el cielo de esta hermosa curiosidad: en ambas oportunidades, este centrojás de gran contextura jugó amenazado de muerte…”

https://cahuracan.com/2017/09/09/historiaquemera-homenaje-a-luis-monti/

Como en una película de terror que en su guión incluye amenazas y supuesto espionaje, Monti tuvo que vivir una realidad distinta con relación a su habitual comportamiento en las canchas de fútbol. Su perfil de hombre recio, con temperamento fuerte y aguerrido, se trasformó en un débil y temeroso jugador cuando las circunstancias más requerían de su temple y rudeza.

Así lo relata en La Medialuna, bajo el título: Luis Monti, el superviviente de Mussolini:

“Las vidas dicen que es una carrera en la que normalmente suele ganar el más fuerte. Aquel que pese a recibir muchos palos, sabe levantarse y seguir adelante. Un ejemplo de ello es Luis Monti, posiblemente el único jugador de la historia que nunca hubiera querido disputar dos finales de un Mundial…

Monti nació en Argentina en 1901, una época en la que el fútbol, tal y como lo conocemos hoy en día, comenzaba a dar sus primeros pasos. En la década de los años 20, donde todavía reinaba el amateurismo, Monti comenzó a destacar en el San Lorenzo de Almagro, pese a su juego duro. Por ello, fue llamado a la selección argentina y tiene el honor de haber marcado el primer gol del conjunto albiceleste en un Mundial: contra Francia en 1930.

Sin embargo, pocos días más felices tendría nuestro protagonista en los Mundiales. En aquella Copa del Mundo de 1930, la argentina de Monti llegó a la final contra Uruguay. Sin embargo, el día del partido decisivo Monti no era el mismo de siempre. Se le veía muy nervioso y retraído. Además, se le había visto llorar en el vestuario y no era de emoción precisamente. La razón de ello era que los días previos a la final el jugador había sido amenazado con que si ganaba Argentina la familia de Monti y el propio Monti lo sufriría.

Por ello, el siempre bravo y duro Monti se mostró durante el encuentro muy manso y blando. Su compañero Pancho Varallo lo tenía claro: “Si un uruguayo se caía, él lo levantaba. Monti no debió jugar aquella final, estaba muerto de miedo”. Finalmente, Uruguay ganó 4-2 y Monti salvó la vida, pero los argentinos lo odiaron para siempre. Los aficionados comenzaron a llamarle maricón, cobarde y demás improperios cada vez que se lo cruzaban.

Por ello, cuando meses después recibió una proposición para que se nacionalizara italiano, y así jugar con la selección trasalpina, no se lo pensó dos veces: aceptó. Sin embargo, el tiempo demostró que no era una casualidad que jugara con los ‘azzurri’. Mussolini estaba obsesionado con que su país ganara el Mundial de 1934 y estaba convencido de que con Monti en su equipo aquello sería más posible.

De hecho, las amenazas que recibió Luis antes de jugar la final del Mundial de 1930 procedían de italianos que querían crear un ambiente de tensión en torno al futbolista para que éste así, con la opinión pública en su contra, aceptara la proposición de jugar para Italia. Los espías Marco Scaglia y Luciano Benti fueron los que llevaron a cabo todo el proceso de intimidación. Incluso, se rumorea que uno de ellos dos dijo las siguientes palabras sobre Monti antes de comenzar la final de 1930: “Dentro de 90 minutos sabremos si tendremos que matarlo a él, a su madre u ofrecerle dinero para que defienda a Italia en el próximo Mundial”.

Ya en el Mundial de 1934, Il Ducce se encargó de amenazar de muerte a todo aquel que pudo, incluidos sus propios jugadores, con tal de que Italia ganara. Así no extrañó que el campeonato fuera bochornoso en cuanto a lo que el arbitraje se refiere. Especialmente en los cuartos de final, donde Italia se medía a España. En dicho encuentro los transalpinos se emplearon con una gran dureza que no fue sancionada por el árbitro. Tal fue el caso que el encuentro acabó en empate (1-1) y España tenía para el replay, que perdió a siete jugadores lesionados.

Incluso los propios italianos reconocieron que no habían jugado limpio. “Menos mal que ganamos. Mejor dicho, ganó Monti. Les pegó a todos, creo que hasta al seleccionador español. El árbitro no vio nada en el gol de Meazza y los españoles le querían matar. Pero eligió: si lo anulaba le mataban los italianos”, indicó Orsi, otro de los argentinos nacionalizado italiano…”

https://lamedialunadelarea.wordpress.com/2009/10/13/luis-monti-el-superviviente-de-mussolini/


Luis Monti y el tango

El nombre de Monti ha sido mencionado en muchos temas tangueros reconociendo su capacidad y espíritu combativo y su contribución a las casacas que representó.

Nos referimos en primera instancia al tantas veces citado tango Patadura que hizo famoso Gardel, y cuyos autores son José López Ares en música y Enrique Carreras Sotelo en letra. La grabación original de este tema, al mencionar a destacados jugadores, incluye a Luis Monti por su garra y gran corazón puestos al servicio de sus divisas:

“Piantáte de la cancha, dejále el puesto a otro
de puro patadura estás siempre en orsay;
jamás cachás pelota, la vas de figurita
y no servís siquiera para patear un hands.
Querés jugar de forward y ser como Seoane
y hacer como Tarasca de media cancha gol.
Burlar a la defensa con pases y gambetas
y ser como Ochoíta el crack de la afición.

Chingás a la pelota,
chingás en el cariño,
el corazón de Monti
te falta, che, chambón.
Pateando a la ventura
no se consiguen goles.
Con juego y picardías
se altera el marcador…”

En un tema, que desarrollaremos en una historia próxima, titulado Cebollitas de potrero, Letra y música de Ángel R. Gatti, Carlos Lázzari y Juan Polito, se magnifica la contribución de una decena de jugadores argentinos y uruguayos en su desplazamiento para jugar en Europa, se cita a Monti como uno de los contribuyentes principales de ese éxito:

“…Recitado:

Monti, Orsi, Scopelli,
Maschio, Sívori, Petrone, Ghiggia,
Guaita, Scarone y Cesarini
Y mil más.

Italia ganó mundiales
Con esos cracks verdaderos,
Cebollitas de potrero
De Argentina y Uruguay…”

Después del subcampeonato en el fútbol olímpico obtenido por Argentina contra Uruguay en Ámsterdam 1928, Alejandro Scarpino en música, y Miguel Reguera y Alfonso Lavieri en letra, dan vida al tango ­Monti solo en homenaje a Luis Monti, capitán del equipo nacional argentino.

Monti Solo

“Salud bravos campeones del fútbol argentino
Que vuelven victoriosos a la tierra natal;
Donde la noble madres en todos los hogares,
Velaban por el triunfo, rogando sin cesar.

Salud bravo Luis Monti, maestro incomparable
Que fuiste el alma y vida del cuadro nacional…
Animando a los tuyos, allá en la olimpíadas
En las grandes jugadas con valor sin igual.

¡Adelante muchachos!
Decías sin cesar.
Carricaberry, hermanos,
Luchemos con afán…
Adelante muchachos,
Jugaremos la vida
Porque en esta partida
Tendremos que triunfar
Muchachos de Boedo, allá va mi saludo
Para los de la mi barrio y toda la ciudad…
En nombre de los hinchas que llenan nuestras canchas
He de jugarme entero contra el viejo rival.

Jugaron como nunca jamás se habrá jugado;
Pero la mala suerte no quiso acompañar…
Jamás fueron vencidos en los juegos olímpicos,
Por la hazaña gloriosa de Monti el capitán

Muchachada porteña,
Hoy vuelven los valientes;
Que al viejo continente
Hicieron asombrar…
Muchachada argentina,
El triunfo es de la raza
Que en los pueblos del Plata
La gloria es inmortal”

Se puede encontrar esta letra y la interpretación del tango en el siguiente link:

https://sanlorenzoyeltangoayerhoyysiempre.bandcamp.com/track/monti-solo-3

Voz: Alejandro Presta
Bandoneón: Gustavo Paglia
Contrabajo: Federico Maiocchi
Guitarra y dirección: Guillermo Martel

Revista El Gráfico 330 de 1925

La combinación de diferentes factores adversos que afectan la estabilidad emocional de los deportistas y demás actores institucionales, derivados de amenazas, insultos atentados personales colocan al fútbol en riesgo por la presencia de factores ajenos a la propia actividad competitiva. Muchos personajes comprometidos en esta tarea: dirigentes, jugadores, directores técnicos, árbitros, periodistas y hasta los mismos aficionados son a menudo dominados por la intolerancia de sujetos, quienes, amparados en la oscuridad, atentan contra la integridad psicológica y real de las personas o de sus allegados. Una mala actuación, un gol en contra, un penal errado, una eliminación o muchos otros factores nunca serán la justificación para atentar contra el juego limpio y la competición deportiva de acuerdo con las reglas aceptadas.

La defensa de los valores en el fútbol debe ser una campaña permanente para consolidar el deporte por encima de las consideraciones anómalas que perjudiquen la integridad y pongan en riesgo los principios deportivos consagrados universalmente. Abogamos por el esfuerzo, el respeto, la solidaridad, el compañerismo y la igualdad como pilares del triunfo y éxito sobre la barbarie en el fútbol en sus distintas manifestaciones.

(John Cardona Arteaga
Profesor Universidad de Antioquia
Expresidente DIM)

Medellín, noviembre de 2019

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