Capsulas de Carreño

Luqueño 2- DIM 0. Alcanzó con el ahorro. (Wbeimar Muñoz).

 

ASUNCIÓN. Sportivo Luqueño dejó la vida y se va con el honor de la Sudamericana. Venció al DIm 2x0. Foto Última Hora de Asunción.

ASUNCIÓN. Sportivo Luqueño dejó la vida y se va con el honor de la Sudamericana. Venció al DIM 2×0. Foto Última Hora de Asunción.

Wbeimar Muñoz columnista

Por: Wbeimar  Muñoz   Ceballos

 

*Perder así  no duele, porque el equipo  queda de pié y  sigue en la Copa,  con la mirada al frente y las banderas al viento.

 

El campeón colombiano perdió esta noche en Asunción (0-2), pero sigue en liza en la Copa Suramericana, gracias a su renta del partido de ida que ganó en casa (3-0) .  Estuvo angustiado en el primer tiempo.  En el segundo cambió su juego y su actitud, para mostrarse más acorde con ese estilo, que tiene a la pelota como estandarte y ahora en octavos de final deberá enfrentarse a Santa Cruz de Brasil.

Luqueño, un equipo con poca presencia en la zona de gestación, salió a arrollar a la “paraguaya”: balones a las orillas, para prolongar las acciones hasta los 16.50, donde los guaraníes tradicionalmente han sido muy fuertes en el remate de cabeza. El objetivo no se pudo cumplir, en los 20 minutos de comienzo, porque el DIM con doblajes cerró sus bandas (Mosquera-Marlon y Arias-Hechalár) y no cedió ni un centímetro de tierra, para que aparecieran sectores de disparos.

Sin embargo los problemas comenzaron muy temprano :  el rojo se dedicó a rechazar decenas de balones, que invariablemente caían a los piés de los locales, y estos volvían a embestir.    El DIM no aguantó la pelota.   No era que los paraguas la recuperaban, era que el cuadro colombiano se las obsequiaba, una y otra vez, amén de que no los atacó, porque la mentalidad estaba en  jugar a no dejar jugar, olvidándose de algo tan importante como es la posesión.

Así  las cosas, el error era de esperarse tarde que temprano.   A los 21’una mano penal de Mosquera la transformó VLADIMIR MARÍN  en el 1-0 ( previo error  5 segundos antes de David González, con una mala entrega).  Y a los 44’un doble centro de Vladimir originado en un tiro de esquina , lo capitalizó DERLIS ALEGRE para el 2-0.

Es lógico suponer que si uno solo defiende y defiende y no ataca porque no tiene la pelota, está más expuesto a perder que a sobrevivir.  Y eso le pasó al onceno antioqueño.   Luqueño apostándole más al músculo y al vértigo, presagiaba una noche agitada para el DIM con el 2-0.   A Mao le rebotaba el balón, los volantes no lo aguantaban y para colmo de males, el útil de juego le llegaba al local, por una excesiva generosidad del bloque de espera escarlata.

Sin administrador en el medio y desconectados Caicedo y Hechalár, erráticos casi todos en la entrega,  heridos los defensas y con apenas una llegada en el primer período,  la noche cobijó con sus sombras a  los dirigidos por Chonto Herrera.    Vale la pena mencionar que Goma y Valencia, no se recuperaron a última hora    (¿ para qué los llevaron ?) y no  figuraron  ni en el banco de suplentes, que quedó con 5 y no con 7 jugadores.  Lo anterior es otro campanazo para los directivos, que siguen confirmando que la nómina es muy limitada.

El DIM  cambió sus ropajes en la etapa complementaria.  Adelantó sus líneas.  Salió más agresivo , con más movilidad y por ende  con más posesión de pelota y cambió el chip defensivo, por el protagonismo de equipo atacante.  Fue poco inteligente al recargar demasiado el juego en la zona de Hechalár ( lo ideal  hubiese sido, mayores descargas del balón y cambios de orientación, para diversificar los pasillos de llegada).  El panorama mejoró con el ingreso de Burbano por la derecha , porque con más anchura en la ofensiva hubo posibilidades de gol con Cabezas, Caicedo, Mao y Hechalár.  Respondió Luqueño con 2 contras.

Medellín hizo retroceder al adversario, que siguió aferrado a la fuerza y la velocidad, pero escaso de ideas.    El rojo  había militarizado demasiado su feudo en los primeros 45’, en los que sus delanteros anduvieron con los radares averiados.   Clasificó sin que le sobrara nada,  vivió en pozos mentales y futbolísticos inesperados y sufrió más de la cuenta.  Con todo y eso  (como en los buenos culebrones de la pantalla chica), tuvo un final feliz.   La semilla la sembró ocho días antes en el Atanasio  y el jardín floreció, en el estadio Feliciano Cáceres de Luque.

Perder así  no duele, porque el equipo  queda de pié y  sigue en la Copa,  con la mirada al frente y las banderas al viento.

No les parece ???

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