Capsulas de Carreño

«Messi, Mbappé y la otra final». (clarin.com.ar)

*El astro que ya es leyenda ante el crack que se desvive por heredar su trono. Argentina y Francia definen el Mundial en un partido que también tendrá el atrapante duelo entre los genios del PSG.» Nota tomada del diario argentino Clarín.

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Fuente:  Copa Mundial FIFA 🏆 – @fifaworldcup_es.
Es hoy. 🇦🇷🇫🇷

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Por Adrián Maladesky.
Enviado especial de Clarín.

En el Mundial de los lujos, el último es el mejor: una final Argentina-Francia, dos campeones del mundo, un mano a mano entre el Messi eterno y el Mbappé que une el presente con el futuro.​

Se trata de la continuidad de la historia del fútbol, el reinado de Messi que puede ser heredado por Mbappé. Leo tiene 35 años y Kylian cumplirá 24 en pocos días, el 20 de diciembre. En un partido decidirán quién es el campeón y quizás también quién es la figura del Mundial, aunque sólo una brillante actuación del francés podría bajar del trono al capitán argentino, con o sin título.

Puede ser el final de una era y el comienzo de otra, la consagración de un mito y el posible inicio de otro, al menos en la historia de la Copa del Mundo, teniendo en cuenta que Messi anunció que esta final será su último partido mundialista y que Mbappé podría jugar varios Mundiales más. Parece entonces la entrega de una posta, también una pesada herencia para el príncipe. Messi deja la vara demasiado alta.

Son cinco los Mundiales que totaliza Leo, hasta aquí con 11 goles en 25 partidos. Cuando ingrese al campo de juego del estadio Lusail se convertirá en el futbolista con más presencias en la Copa del Mundo, superando al alemán Lothar Matthäus, a quien igualó en el partido frente a Croacia, entre otros récords.

En cambio, Mbappé está disputando su segundo Mundial, lleva 9 goles en 13 partidos y aventaja a su compañero del Paris Saint-Germain porque ya fue campeón en 2018, con apenas 19 años. Kylian puede ser bicampeón con menos de 24 años, algo que sólo logró Pelé, con 19, en 1962, aunque jugando poco aquella vez.

Hay más de una década de diferencia de edad entre ambos, pero muchas curiosidades que los unen. Messi nació en 1987, un año después de la consagración argentina en el Mundial 86, el de Diego Maradona. Mbappé lo hizo en 1998, meses después de que Francia ganara su primera Copa, en su casa, con Zinedine Zidane como gran figura.

Los dos juegan con la camiseta 10 y son los máximos referentes de sus selecciones. Pero el número, además de un calificativo y un símbolo indeleble en el fútbol, define su juego pero no su función en la cancha. En ese sentido, Messi es inclasificable. En la nueva disposición del conjunto de Lionel Scaloni, Leo arranca como nueve, pero aparece y desaparece en cualquier momento, elige el lugar donde más puede dañar al rival, busca donde está la falla defensiva. Y allí ataca, para definir o para inventar un gol de un compañero, como hizo con Julián Álvarez ante Croacia. Porque también se puede hacer una asistencia de autor y dejarla en la historia. La zurda absoluta de Messi lo prueba.

Mbappé es más fácil de localizar en la cancha, lo que no significa que sea sencillo de neutralizar. A diferencia del Mundial de Rusia, donde arrancaba por la derecha en el 4-2-3-1 dispuesto por el técnico Didier Deschamps, ahora se mueve por izquierda. Retrocede poco y parece un clásico wing izquierdo. Su cambio de ritmo es único: un velocista jugando al fútbol. Por afuera o en diagonal se vuelve endemoniado. Kylian tuvo un arranque eléctrico en este Mundial: un gol a Australia y dos a Dinamarca en fase de grupos, dos a Polonia en octavos de final. Inglaterra logró anularlo y contra Marruecos pareció descansar, hasta que a los 79 minutos decidió gambetear en el área y forzar el segundo gol, convertido por Kolo Muani.

Una diferencia: Messi es el alma de la Selección, Mbappé es una de las mejores armas de Francia. No es lo mismo.

Mientras el mundo se debate entre Messi y Mbappé, el gran ganador de esta final es el Paris Saint-Germain, propiedad de Qatar Investment Authority. Nasser Al Khelaïfi, presidente del club, reveló en una entrevista quién quiere que se quede con la Copa. «¿Si voy con Francia en la final? Por supuesto, mi club es francés, mi segundo país es Francia, pero también tengo un jugador en Argentina, Messi, y este es el último Mundial para él.

Mbappé es el único jugador del PSG que ha disputado dos finales seguidas. Eso es maravilloso. Estoy deseando que llegue esta final, porque es un gran placer para mí. Espero que sea Francia, pero Argentina también hizo un buen Mundial, con Leo… Si pudiera se lo daría a los dos”. Para el PSG, y para Catar, es todo ganancia. Porque además, Messi le dio brillo al Mundial haciendo olvidar las polémicas sobre la sede.
(Fuente: Adrián Maladesky, diario Clarín de Argentina).
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