Capsulas de Carreño

Miscelánea sabrosa.

Por Gustavo Ruiz Rojas.

 

*A esta nómina hay que incluirle dos o tres jugadores  de peso y de equilibrio para que garantice mayor solidez.
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Ayer en la final, grité los goles como todo hincha, me alegré por jugadores como Banguero, Jarlan y Candelo injustamente vilipendiados por la barra. Me alegré mucho por el Arriero, vilmente tratado por algunos directivos. Me gocé a la prensa bogotana. Sin embargo, es necesario precisar ciertas cuestiones para poder aspirar a mayores y mejores logros, en un contexto sabroso que será distinto a la hermosa normalidad que vivimos en Colombia.

En primer lugar, me detengo en el planteamiento del partido en Ibagué. Muchos criticaron al técnico por no jugar con línea de tres volantes de marca en la mitad. La verdad, a la luz de un comentario de Gustavo Osorio miré con detenimiento el movimiento de los volantes de marca de Nacional, y la verdad es que hay muchas dificultades allí.

 

Lo mismo pasaba cuando la pareja de Gómez era Rovira. Los dos volantes juegan en una misma línea, salen a cubrir al mismo tiempo y dejan un espacio grande entre ellos y la defensa. No se escalonan y en varias ocasiones se amonaban al salir jugando, lo cual generaba constantes pérdidas de balón. Esto refuerza la necesidad de tener un volante de marca más recio, similar a Mejía pero con mayor velocidad para llegar a los costados.

No obstante, si el técnico sale con 3 volantes, adelantando más a Gómez, nadie garantiza un mejor desempeño. Ya Guimaraes había hecho algo similar y el resultado fue deplorable. Por eso se la jugó con Andrade, de quién dijeron debió ser titular en Medellín, pero el resultado no fue positivo.  Queda entonces la conclusión de que en gran medida es el carácter de los jugadores y su compromiso el que permite que cualquier planteamiento sea exitoso.

En segundo lugar, paso a comentar las declaraciones de Gio y Herrera.  En ellas se habla de alguien que le dijo al Arriero que se fuera a caminar a la Plaza Botero. Esas denuncias expresadas en un momento de euforia me dejaron dos conclusiones. La primera es que dentro de la estructura organizativa del Verde hay una burocracia que desconoce el espíritu del fútbol y que ello explica el desplome deportivo del equipo.

Eso me permite también entender la postura del sabio grecocaldense.  Tan amante cómo es de la institucionalidad, y empleado de la organización Ardila Lülle, no sería raro que conociendo la interna del equipo tomara partido por el poder (lo hace siempre) en detrimento de los verdaderos empleados del club, esto es jugadores y técnicos. Muy conocidas son sus posturas en contra de los jugadores cuando se atreven a reclamar.

Pero, aun así, comparto su crítica a las declaraciones de ambos.  A mí me parece muy grave ese tipo de afirmaciones en caliente. Tal vez ahora pasen desapercibidas, pero si esa estructura burocrática tiene las actitudes mencionadas por Gio, no sería raro que pasaran cuenta de cobro, con lo cual se armaría una seria crisis institucional.

Lo peor es que tampoco se pueden dejar de lado, ya que prácticamente hay una presión de un jugador para garantizar la continuidad del técnico y ese tipo de amiguismos crean a largo plazo serios problemas en la interna del grupo y en la institucionalidad.

Además, si bien comparto la continuidad del técnico, es necesario cambiar el discurso del solo ganar cómo sea.  La política de los piquitos, abrazos y motivación no es suficiente. El equipo tiene que ganar equilibrio y continuidad en su juego. No es suficiente con la motivación y el coraje de los líderes, un equipo en el cual solo Mantilla y Gómez tienen velocidad y dinámica para jugar todo el partido, no es sostenible en el tiempo.

A esta nómina hay que incluirle dos o tres jugadores  de peso y de equilibrio para que garantice mayor solidez.  Herrera tuvo la sensatez de pensar que el objetivo central era saciar la sed de títulos. Ahora ya tiene los créditos necesarios para mejorar en el fútbol.

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