Capsulas de Carreño

Mucha combatividad, cero efectividad. Por María Victoria Zapata B.

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Por María Victoria Zapata B.

 

*La falta de un goleador nos sigue pasando factura y muy alta, por cierto.
Con esa  sencilla  frase se podría resumir el comportamiento del Deportivo Independiente Medellín ante el paraguayo Cerro Porteño, en el juego de ida de cuartos de Copa Sudamericana que concluyó con un empate sin goles, en el estadio Atanasio Girardot.

Mejoró  de manera notable  el DIM que anoche enfrentó al  “Ciclón del barrio  Obrero”. La ambición, la  motivación, la capacidad ofensiva, el toque, el buen manejo del esférico, las sociedades  y hasta ese  Poderoso  corazón  que  llevaban extraviados por más de un mes,  reaparecieron en este compromiso internacional.   La combatividad  y el buen fútbol acompañaron  al cuadro rojo desde el primer minuto de juego hasta el instante final del partido, sin embargo,

¡¡¡… NO hay quien haga un bendito gol…!!!

 

Se cansó de buscar la anotación

Medellín fue incansable en su búsqueda del  gol.  Y fue incansable, también, en su ya habitual desperdicio en pórticos contrarios.  Christian Marrugo,  Luis Carlos Arias,  Juan Fernando Caicedo y Mauricio Cortés, se encargaron  de erigir en figura  al  arquero Anthony Silva  y/o de  malograr cuanta opción se le presentaba a un Equipo del Pueblo que, en el período inicial  fue dueño del  balón, del terreno y de reiteradas  posibilidades de gol  y  en el complemento   fue igualmente superior a su rival pero no lo supo ratificar con goles.

Y mientras la laboriosidad roja  se estrellaba en su propia  falta de contundencia, Cerro  hacía acopio de un  orden defensivo que partía de una doble línea de  cinco, cerraba  al DIM el juego por las bandas y llegaba  esporádicamente a través del contragolpe  y sin mucho acierto, al  arco de David González.

La acción del minuto 50, con cuatro remates consecutivos al pórtico de Silva ( Moreno, Hernández,  Cortés, Mosquera), reseña a la perfección la  incapacidad del DIM en materia de definición y la impotencia de una estupefacta  tribuna que,  horas  después de terminado  compromiso,  sigue preguntándose por que el  balón no ingresó a  la red en esa múltiple  e inmejorable posibilidad.

 

Improductividad también en los relevos

No se puede desconocer que Leonel lo intentó todo en busca de la anhelada anotación. Tampoco, que los relevos en modo alguno solucionaron el problema. El ingreso de  Fabio Burbano (por Luis Carlos Arias, al minuto 64), de  Mauricio Molina (por Mauricio Cortés, al 74) y de Hernán Hechalar (por Christian Marrugo, al 86), intrascendentes los tres,  trajo consigo  el  cambio del módulo inicial y  la  consecuente orfandad  de  Caicedo  en la línea delantera  pero en modo alguno disminuyó las ganas de un equipo que buscó el gol hasta el  último segundo del partido.

Y a propósito de relevos, ¿tiene  algún sentido el ingreso de Hernán Hechalar en la agonía del partido? ¿Qué aporte se espera de un jugador   que entra al terreno de juego de manera  extemporánea y que escasamente tendrá tiempo de  recibir el balón ?

Cerro Porteño, por su parte, adelantó líneas  sin menoscabo  de  su meticuloso esquema defensivo, tuvo dos incursiones peligrosas, cuidó con esmero el 0-0 y se llevó un valioso botín  a territorio paraguayo.

Excelente trabajo de Juan Fernando Caicedo, Hernán Pertuz y Andrés Felipe Mosquera, en el DIM.   Destacada actuación y figura del partido,  Anthony Silva, arquero de Cerro Porteño.

 

Dos conclusiones

Queda una vez más en evidencia  la descompensación del Deportivo Independiente Medellín  en su nómina actual.  Por la  ausencia de un artillero puro, el ataque del DIM  resulta siempre predecible con  la presencia de un delantero más no con un definidor. Extrañamos al chacho  Castro pero más lamentamos  no contar con un goleador genuino. Los partidos  se ganan con goles y nosotros, infortunadamente, no tenemos quien los haga.  Sin importar cuantas opciones se tengan, esta es una verdad que el DIM grita en cada uno de los partidos que juega. La falta de un goleador nos sigue pasando factura y muy alta, por cierto.

 

Respecto de su comportamiento táctico, aunque el DIM mejoró muchísimo frente a  juegos anteriores  tanto de Liga como de Copa,   sus nefastas presentaciones recientes en condición de visitante ante Sportivo Luqueño (0-2) y Santa Cruz (1-3) con  censurables módulos defensivos,  le obligan a  la implementación de un esquema  diametralmente opuesto  al empleado en ambos compromisos y similar a los habituales   4-3-1-2 o 4-2-2-2 que son los que le han permitido  un rendimiento acorde con su nómina y objetivos.

Cerro, ya lo demostró  en esta versión de  Sudamericana, es un potente local y Medellín, también comprobado, es un pésimo visitante. ¿Volveremos a ver, a partir del próximo martes en Asunción, ese DIM que no diferenciaba  entre un partido local y uno  en condición de visitante? ¿Veremos nuevamente ese Medellín impetuoso y lleno de coraje que anoche luchó durante los 90 minutos de juego?
Pero a pesar de cualquier análisis, de cualquier concepto, de cualquier conclusión, queda  siempre sin respuesta la misma pregunta que nos venimos formulando desde  hace tiempo: ¿En lo que resta del año, quién marcará los goles del DIM?
[María Victoria Zapata B.]

 

 

 

 

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