Capsulas de Carreño

Mujeres y fútbol: nos golearon (Carlos Alberto Giraldo Monsalve)

Por Carlos Alberto Giraldo Monsalve,
Columnista El Colombiano

*Y tenemos vecinas y familiares. Todas diciéndonos que el fútbol ya les pertenece.

Debo confesar que hace 27 años cuando veía jugar fútbol en el patio de la Facultad de Comunicación Social a Sonia Vásquez, gran líder del barrio Corazón de Jesús, la cosa no me cuadraba. Y, en general, cuando alguna mujer se atrevía a ponerse unos guayos y a patear un balón de fútbol los hombres nos mirábamos entre el desconcierto y la desaprobación. Igual ocurría con las que nos salían comentaristas de los partidos.

Recuerdo una columna que entonces escribió nuestra lúcida maestra del humanismo, Aura López, en defensa de las mujeres que jugaban fútbol y que podían hacerlo en igualdad de condiciones técnicas que los hombres. Tampoco me cuadraba el asunto.

Pero el tiempo ha servido para derrotar, y por goleada, ese prurito de machismo absurdo de que ellas no se iban a adaptar a un deporte de tanta fricción y exigencia física.

Nos tocó tragarnos toda la saliva y la toalla, señores. Hay algunas futbolistas tan femeninas y tan talentosas hoy que superan de lejos a algunos de aquellos jugadores promedio que no sabe uno cómo llegaron al profesionalismo.

Colombia tiene sus chicas superpoderosas. Y nosotros tenemos futbolistas de cabello largo rodeándonos por todas las puntas de la vida cotidiana.

Hace poco encontré en el ascensor de mi edificio a una niña de 17 años que vi crecer. Estaba en muletas, con la rodilla vendada. “¿Qué te pasó?”, le pregunté. “Se me rompió el ligamento cruzado anterior, jugando”, me respondió aquella morena hermosa y dulce. “¿Jugando qué?”, dije. “Fútbol, yo juego fútbol”. Ahhh, caramba.

Me fui a visitar a mi hermana y a mi sobrina que viven lejos. Por esos días, Camilita, de casi cinco años, llegó a la casa con el certificado de aprobación de su curso de fútbol. Y para sumarle reproches a la vieja mentalidad de que ellas no iban a jugarlo tan bien como nosotros, tomó un balón en una tienda de ropa deportiva a la que entramos y se puso a ensayar un pase de taco con su papá. “¡Look, tío!”.

Pero la constatación absoluta de que el fútbol ya está en su ADN y que se lo toman en serio nos llegó hace algo más de un mes, cuando por las redes sociales se “viralizó” un patadón que le da una jugadora brasileña de microfútbol a otra en la cara porque le hace un túnel. La malicia y la violencia, la estética y la fuerza del fútbol ya les brotan. Saben tanto, que ya saben dar pata.

El camino moderno y mediático lo abrió Mia Hamm, la mediapunta de la Selección de Estados Unidos. Ahora están Carli Lloyd y la holandesa Lieke Martens. Colombia cuenta con Daniela Montoya.

Y tenemos vecinas y familiares. Todas diciéndonos que el fútbol ya les pertenece.

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