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Por Jorge Iván Londoño M.

*Buen comienzo para el técnico Restrepo, porque se ganó, porque no nos hicieron gol, porque nos afianzamos entre los ocho.
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Ave María, por fin terminamos un partido con el arco virgen, gracias a dos o tres atajadas de Cuadrado y al despeje de cabeza del tamaño de un misil coreano del rifle Andrade en el minuto 96, o sea 2 minutos más de los 4 que el árbitro repuso, sin causa aparente, pero que a veces ocurre como para ver que resulta; ¿Cierto, señor Carlos Betancur?
Era el primer partido de la era Restrepo, técnico encargado, a quien le habíamos pedido en los foros en los que “metemos la cucharada”, que fuera original en su forma de elegir el once ideal y de ubicarlos con los guayos al derecho, pedido que se cumplió a medias, porque Candelo y Gómez andaban más perdidos que Luis Carlos Restrepo, y por la imperdonable idea de dejar a Jarlan en el banco chupando tapabocas, herencia del hoy desempleado Juan Carlos Osorio.
Un primer tiempo para olvidar, en el que no hubo un gritico de emoción en el arco del Pasto, pero sí de susto y desazón por la mala devolución de Gómez a Cuadrado, quien se demoró para reaccionar, y por pérdidas del balón de Mosquera y el rifle Andrade, que menos mal el Pasto no capitalizó, pero que nos hicieron tragar el cabo. A propósito, desconocido el rifle Andrade, quien aparte de la última acción salvadora, semejó más bien una pistola de agua, comenzando por sus cobros de tiros libres y de esquina, que fueron un monumento al desperdicio.
Para el segundo tiempo llegan los cambios que se debieron hacer en el camerino antes de comenzar el partido, tarea que le queda a Restrepo para los próximos encuentros, y que hacen que Nacional despierte del letargo con la entrada de Jarlan y Arango y que comiencen las llegadas el arco de Delgado, una de las cuales termina con un potente disparo de Jarlan que el portero despeja en forma cinematográfica.
Y llega el bendito minuto ochenta. Despeje del portero Delgado, Baldomero rechaza de cabeza, y en una triangulación entre Jarlan, Andrade y Baldomero, este al final se lleva el balón con el pecho, comienza una carrera endiablada para quitarse la marca pastusa, le sale el portero y lo ordeña para el gol salvador, gol que como nunca en esta temporada, fue celebrado tal como lo celebran los pelaos del Ponyfútbol, lo que demuestra que hasta en la alegría y la unión hubo cambios.
De electrocardiograma los diez minutos finales, más los 4 de adición, más los 2 que sin explicación lógica le regaló el señor Betancur al Pasto, en los que gracias al misil Andrade no lograron el empate. Un final de toma y dame, en el que se presentó el cambio al minuto 92 de Braghieri, de buena actuación, por una molestia muscular.
Buen comienzo para el técnico, porque se ganó (si señores se ganó) porque no nos hicieron gol (créanlo) porque nos afianzamos entre los ocho, porque necesitamos, para no pedir mucho, un punto de seis posibles para que nos inviten al baile, porque se respiró otro aire. Eso sí, cosas por mejorar en la misma cantidad, pero creo que hay disposición para hacerlo, porque antes….ni se le ocurra
Mis respetos señor Restrepo.





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