Capsulas de Carreño

(Nacional)… Bienvenida la coherencia. (opinión)

Jefferson Duque suma 49 goles en 116 partidos jugados con Atlético Nacional. Fuente y foto tomada de @datosnacional.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

Para mí y diez más, el técnico Osorio actuó con coherencia, con lógica y buen juicio al escoger  la nómina, las posiciones y la forma de parar el equipo frente a Huracán (que nombre más bien puesto) acción que tanto yo, como diez más, veníamos suplicando por los clavos de Cristo para cada partido.

 

De igual forma, los jugadores actuaron con coherencia, y todavía con la pena entreverada, por el espantoso partido frente a Juagares, asumieron su rol y aportaron para que los  tres goles a favor y cero en contra, fueran la clave para abrir la puerta que nos instale en la siguiente ronda de la  Copa Suramericana. Apelando, eso sí, a que la coherencia continúe para el partido de vuelta.

 

El primer tiempo nos mostró el Nacional ideal, así haya tenido un comienzo tímido, y un Huracán con algunos destellos en el manejo del balón en el medio campo, pero sin profundidad para llegar al arco de Cuadrado, que perfectamente pudo haber llevado un banquito para ver el partido sentado.

 

Nacional aumentó su presión, y fruto de ello llegó el pase de Andrade para Muñoz quien definió con un cinco admirado para el primer gol. Antes Duque había perdido la gran ocasión, pero el viejo conocido Antony Silva le cerró muy bien el ángulo de tiro. Paquete de rosquitas para celebrar.

 

Todavía con rosquitas en el paquete llegó el segundo de Duque, y la última sirvió para pasar el tercero de Hernández,  que nace de una jugada y un pase magistrales de Duque. Fueron tres goles en diez minutos que desinflaron el “globito”, como también se le conoce.

 

Para destacar en este primer tiempo a Muñoz, el mejor jugador del partido, a Baldomero, si señores, el mismo que antes criticábamos por tu “torpedad”, se fajó a brazo abierto para volverse patrón del medio campo, a Candelo que reverdeció los laureles, Andrade cerebro de la creación y Duque gol, pase gol y dolor de cabeza para la defensa. Los demás aportaron a la causa. El que debe ir a trabajar horas extras a una empresa de encomiendas es Braghieri, a ver si así mejora la entrega.

 

El segundo tiempo estaba servido para aumentar la cuenta, pero los tres cambios no se reflejaron en el accionar del equipo, y vimos otro Nacional, más en plan de mantener el marcador que de hacer temblar la estructura del Atanasio.

 

En el minuto 85, entre Cuadrado y Helibelton,  le negaron a Cordero el gol del descuento, lo que para ellos hubiera significado encontrarse la lámpara de Aladino. Bendito Cordero de Dios que tuviste piedad de nosotros.

 

El Huracán que pasó por el Atanasio, no fue de fútbol, sino del insultos, de la palmadita disfrazada, del pisón adrede, del codazo disimulado, del agarrón y la patada certera.

 

Globos, los que hacemos aquí pegados con engrudo y con  candileja de media velada y parafina.

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