Capsulas de Carreño

Nacional, como los estudiantes maquetas. Por Jorge Iván Londoño.

MEDELLÍN. El duelo Candelo-Vergara lo ganó el americano que se lució, además, con un buen gol. Otro partido que le deja al técnico Osorio, que se nos volvió invisible, interrogantes, dudas y cuestionamientos. @Dimayor.com

Por Jorge Iván Londoño.

 

 

 

*El próximo domingo en Tunja para enfrentar a Patriotas, que hasta ahora no le ha ganado a nadie. Ojalá Nacional haga parte de ese nadie.

Estos clásicos entre verdes y diablos rojos rayan  en la tradición y en la “inquina” pero deportiva”. Imposible olvidar aquellos mediados de los ochentas, en los que América, de la mano de su goleador Ricardo Gareca, nos la tenía velada, sacándonos triunfos del bolsillo, tal como ayer Nacional le sacó el empate cuando faltaba el último soplo al pito del árbitro.

 

Este Nacional se nos está volviendo como los estudiantes maquetas, que solamente estudian para los exámenes finales, práctica en la que el cuerpo técnico tiene velas, y muchas, porque al final de los partidos trata de recomponer el equipo, entrando a los que debieron ser inicialistas. Para muestra un Jarlan y un Quiñones, con sus exóticos rayitos.

 

El partido comenzó con un América mandón, copando todos los espacios, maniatando lo poco que producía Nacional en el medio campo y lo nada de arriba, y generando “tragadas de cabo”, como ya es costumbre,  en la portería encomendada a Quintana, a quien definitivamente le deben escriturar la casa.

 

Esa superioridad se ve reflejada en el gol logrado por los escarlatas al minuto 40, gracias a una pared entre tres defensas verdes que termina con un derechazo endiablado de Vergara desde fuera del área, que cumplió con todos los principios geométricos. A Nacional por su parte, se le embolató la hoja con las instrucciones de cómo llegar al arco contrario.

 

El segundo tiempo comienza no solo con la misma tónica sino con un segundo gol en contra, que nace de un saque de banda del América, (otra vez nos vuelven a vacunar en esta  jugada) en la que Rovira y Mafla se “atortolan” para evacuar el balón, Rovira de hermoso taquito atrás habilita un jugador rojo que hace el centro para que sobre la carrera Sierra nos encaje el segundo. ¡Apague y vámonos!

 

Y claro, llegan los cambios y Nacional es otro, se mete en el partido y comienza a llegar a predios del venezolano Graterol. Al minuto 80 Jarlan cobra una falta, le hace el pase a rayitos Quiñonez, o sea los nuevones para el partido, Quiñonez ve entre las piernas de los defensores rojos un túnel de la Quiebra, y por ahí centra el balón para que Andrade (el mejor para mi) ponga el partido de corbatín.

 

Nacional sigue insistiendo, es el amo y señor de la situación, lo que debió haber hecho desde el comienzo, ¡carajo!, se cumplen 3 minutos y 49 segundos de los 4 de alargue que dio el central, ya nos habíamos parado y empacado los corotos, cuando aparece el derechazo salvador de Rovira para empatar el partido y de paso enmendar el “taquito” aquel. La algarabía hizo que los amigos que habíamos invitamos a nuestro apartamento para jugar Rummi-Q, corrieran a preguntar en coro ¿empataron? Un final de no te lo puedo creer.

 

Otro partido que le deja al técnico Osorio, que se nos volvió invisible, interrogantes, dudas y cuestionamientos. Para buscar las soluciones él debe escoger entre la sabiduría o la obstinación.

 

El próximo domingo nos encontraremos en Tunja para enfrentar a Patriotas, el último de la clasificación, que hasta ahora no le ha ganado a nadie. Ojala Nacional haga parte de ese nadie.

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