
======
Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

Partido de ida entre Nacional y el Cúcuta por la Copa Colombia, de la que el verde es su actual campeón. Tarde agradable, entrada acorde para un partido de martes a las 6 de la tarde.
Tantos años sin ver jugar al Cúcuta, que por poco olvido los colores del uniforme. Muchos recuerdos del equipo motilón, porque cuando teníamos la edad para estrenar la libreta militar, no faltábamos al estadio. Era el equipo que nos ponía en aprietos y además dejaba los tobillos de los jugadores verdes listos para compresas de sal de Epsom, porque que hijuemadres pa´ pegar.
Este Cúcuta de hoy tiene jugadores de Chicó, Pasto, Patriotas, Leones y cinco equipos más. El técnico es nada menos que Bernardo Redín, negro querido que apreciamos como si fuera un tío, porque fue, nada menos, que el asistente de Reinaldo Rueda de aquel glorioso Nacional que ganó, entre otros, la segunda Copa Libertadores en 2016.
Gandolfi manda a la cancha un equipo con algunas novedades. Entran Castillo, Arce, Román, Landázuri y Batista, jugadores que, salvo Román, tienen silla marcada en el banco de suplentes.
A los 5 minutos de iniciado el partido, Marino saca de la manga del saco una jugada de lujo, de esas que abundan en el futbol sala, que termina con un pase “cuchariado” para que Zapata, de cabeza, marque el primero. Ese gol tempranero nos ilusiona para pensar en un marcador más amplio, que de tranquilidad para el partido de vuelta, pero al igual que en partidos anteriores, las opciones se dan pero falta el “sople aquí” para que aparezca el gol.
Nacional manda en la cancha, y genera opciones de gol con balones que surcan el firmamento, otro que pega en el horizontal; un penal sancionado por atropellamiento contra Salazar, pero que por “matada de ojo” del juez de línea de occidental, el árbitro prefiere ponerse pálido y echar reversa a la decisión, argumentando un fuera de lugar. Hay que advertir que estos juegos no tienen servicio de VAR, y tampoco de audífonos. Minutos después la producción de Win, muestra la jugada con las líneas y el sombreado acostumbrados, y se observa que la jugada fue totalmente lícita.
Al minuto 29 se produce un tiro de esquina a favor del Cúcuta, cabezazo atrás y disparo a quemarropa para que el balón pegue en la cara de Castillo y el rebote lo tome Nacional y salga del apuro. Era el empate.
A los 5 minutos del segundo tiempo, doble amarilla para Campuzano que se traduce en roja, que nace del despeje aéreo conjuntamente con un jugador contrario, Campuzano en el aire abre la mano y roza la mejilla del jugador del Cúcuta que se revuelca en la grama como poseído por lucifer, táctica patentada en nuestro medio, y que da buenos dividendos.
La verdad que Nacional no sufre por tener un jugador menos, y en cambio, tuvo las mejores opciones de aumentar el marcador en los guayos de Batista y de Marino, y hasta gol anulado a Salazar, ese si correctamente por fuera de lugar. El técnico verde movió el banco, y a fe que los nuevos como Castro, Matheus, Sarmiento y Morelos pusieron su cuota de sacrificio de acuerdo con sus capacidades.
La mejor oportunidad que tuvo el Cúcuta para empatar, se presentó en el último minuto del tiempo reglamentario; centro al área chica desde la derecha, y entran parejos por el balón un jugador verde y otro rojinegro, y entre los dos mandan el balón fuera del campo. ¡Qué salvada!
Un marcador corto para 90 largos minutos que se jugarán el martes 5 de agosto en el estadio General Santander, seguramente ante 40 mil espectadores, con una temperatura que por el horario, 4 y 30 de la tarde, puede superar los 30 grados, y que obligará al técnico verde a salir con la pesada, porque lo que está en juego es nada menos que la defensa del título y no un partido de trámite normal. Mejor dicho, el dulce se puso a mordiscos.




Haz un comentario