Capsulas de Carreño

Nacional-DIM: Que se pega … se pega..

MEDELLÍN. Aldair Quintana regresó de selección. En el gol del DIM, desubicado, aparte de que Adrián Arregui fue más vivo en el cabezazo que Rovira y Baldomero. Buen clásico. Foto @Dimayor.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

 

Volvió el clásico entre verdes y rojos, esta vez con buena cantidad de clientes en las tribunas, y los mismos por televisión o radio. Volvió la pólvora, el humo de colores, y la loable campaña para combatir el cáncer de seno, con saque de honor incluido. Y también volvió el empate, figura que nos dejó hasta la coronilla en los últimos tres partidos de nuestra selección para la clasificatoria. Que se pega….se pega

 

Para cada partido los equipos llegan con diferentes necesidades. En este caso Nacional, ya clasificado a los cuadrangulares, tiene puesta la mira en la reclasificación, que da  un cupo a la Copa Libertadores, a la cual se sumó otro comensal, el Deportes Tolima, equipo que se embolsilló ese derecho por ser el actual campeón, pero que llega aunque sea para estorbar. El otro equipo es Millonarios, otro cliente necesitado de esa ñapa. Por su lado el Medellín, urgido a más no poder, de puntos para disfrutar del bizcocho repartido entre ocho.

 

A Nacional regresaron Quintana y Candelo, luego de su “pegada” a la selección. En el DIM no aparecen Reina y Castro. Vladimir se pasea por las toldas del verde, saludando a Raimundo y todo el que se atraviese.

 

El primer tiempo nos muestra a un Nacional apoderado de las acciones, con llegadas de todos los colores al arco contrario, lo que muy rápido convierte a Mosquera Marmolejo en una muralla de mármol que impide la vulneración de su cambuche hecho con pitas y tres palos. Fueron cinco las más claras oportunidades de gol verde.

 

 

Para comenzar el segundo tiempo se presentan dos cambios, en el DIM sale Cambindo y entra Vulechit y en el Atanasio sale el tiempo seco y aparece la lluvia, que se coge confianza y se vuelve torrencial, por lo que la cancha, que seca es de las mejores, comience a llenarse de charcos, todo porque el agua de la quebrada La Hueso, que lleva la vía cuando pasa por el estadio, obliga a que el agua del drenaje tenga que esperar de chorros cruzados, a que le den entrada. Eterno problema al que le ha faltado gestión, ingeniería y presupuesto para solucionar. Pues, supongo.

 

Y no solo arrecia el aguacero, también lo hace el poderoso en su accionar. Al minuto 72 Arregui, el de Cristo en la mano en los actos protocolarios, se levanta en el cobro de un tiro de esquina, y aprovecha que Quintana sale a comprar Donas, para de cabeza marcar el primero.

 

Nacional no se descompone y sale a buscar el empate, que logra luego de una secuencia de pases que abarcan lo ancho de la cancha, secuencia que termina en Candelo, quien hace un centro rayando en la perfección, para que Baldomero se erija como la torre Eiffel, y de potente frentazo venza a Mosquera.

 

Buen clásico, con entrega de parte de los 22. Cada quien haciendo lo suyo en la medida de sus capacidades. Para destacar lo hecho por Jarlan como conductor; volvió el Rovira que necesitamos, Castro aplicado a su conducta de juego y Baldomero en su plan adicional de llegar al arco contrario y a veces de anotar. A propósito, por lo hecho por Baldomero en muchos partidos, “Rueda” nuevamente un interrogante.

 

Para este jueves regresa la Copa Colombia; partido entre Nacional frente al Cali, ideal para que se repita lo bien hecho por el verde de la casa, menos el empate y el aguacero.

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