Capsulas de Carreño

Nacional fue el equipo querendón y moreno

Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

 

El pispo estadio Hernán Ramírez Villegas se vistió para este partido de ida por la Superliga, de saco leva con los colores rojo y amarillo y un sombrero de copa alta color verde, que aportaron los hinchas de Nacional, me imagino que la mayoría llegados de la misma Pereira y sus quebradas aledañas, porque no exhibían ninguna pancarta, como aquella que identifica a “Los del Sur siempre presentes”.

 

Algarabía, humo, pólvora y las luces de las linternas de los celulares, dieron la bienvenida a los dos elencos campeones del año anterior, Nacional y Pereira, más los infaltables himnos Nacional y el de la ciudad de Pereira, cantado a pecho por los asistentes y también por el técnico Alejandro Pereira, quien en reciprocidad se lo aprendió. No esperemos lo mismo en el otro banco.

 

El Pereira estrenando camiseta y jugadores, debido a la desbandada de muchos que hicieron parte del elenco  campeón, fenómeno normal en nuestro medio y dos cuadras a la redonda. Nacional con variantes importantes en su nómina, con un Mier estrenando uniforme rosadito, color que transmite seguridad según la psicología, una “primera línea” conformada por Zapata, Mosquera y Aguirre, tres defensas con charreteras. Un medio campo con Banguero, Solís, Góez y Román, la actual joya de la corona, y más adelante Jarlan, por fin inicialista, Duque y Da Costa.

PEREIRA. Atlético Nacional anoche, en el Hernán Ramírez Villegas, equipo ordenado y serio. Y, especialmente, su despliegue generoso, su buena actitud y entrega. Foto @Dimayor.com.

Con esa alineación, el técnico Autuori demostró que hizo la tarea, que desempolvó sus pergaminos, que no se podía quedar manicruzado ni sentado en el banco haciendo carrizo y poniendo cara de jartera, sino pensando, actuando, gesticulando y parado en la raya, tal como debe ser. Además, debería saber que ganar esta copa es vital para brindar por su continuidad en Nacional; así de sencillo.

 

Nacional de entrada dice aquí estoy, y comienza a imponer su juego, gracias no solo a la disposición técnica, sino a lo más importante, la buena actitud de los jugadores, que también entendieron que de nombre solamente gana don Nadie.

 

La primera opción de gol se gesta en los guayos de Román, quien ante pase de Banguero, que le hace adoración al bien y al mal, saca tremendo matracazo que despeja el conocido Aldair  con sus pies, y en segunda jugada Roman eleva el balón. La segunda opción la tuvo Da Costa, pero el balón salió desviado.

 

Mientras Nacional insiste con sus centros a las manos de Quintana, tal vez pensando que todavía es compañero de equipo, los matecañas mantiene impecable el rosadito de Mier, porque solamente tuvieron una llegada inminente de gol, gracias a una arremetida semejante a una de esas asonadas que vemos por estos días en Lima.

 

Termina el primer tiempo con más posesión del balón por parte del verde, marcando la salida matecaña por parte de Da Costa, Jarlan y Duque; un buen trabajo de Góez y Solís, y el aporte atrás y delante de Banguero, con sus muchas imperfecciones y sus pocos aciertos, pero esta vez definitivos, y Román como el chacho de la película.

 

A los pocos minutos del segundo tiempo es expulsado Yilmar Velásquez por doble amarilla, lo que nos puso a pensar que Autuori aprovecharía ese momento para entrar más artillería, lo que hizo pero al minuto 61, entran Dorlan por Solís, tenía amarilla y Candelo por Jefferson cansado de ir y venir, subir y bajar. Así las cosas, el partido se jugaba en campo pereirano, con nulos ataques del local a la portería de Mier, situación propicia para retirar a Aguirre, también pintado de amarillo, por alguien que aportara más al ataque, pero el técnico no lo vio así, pero el árbitro sí, y sin pena lo expulsa por doble amarilla, para confirmar aquella práctica de que equipo que sigue completo, queda en la cuerda floja.

 

El único gol, que significó el triunfo, llegó al minuto 76. Pase a Banguero de polo a polo, recibe muy bien y hace el centro para que entre Román y de potente misil doblegue a Quintana. Celebración en grupo, como pocas veces,  con arengas y recomendaciones incluidas. Hubo más oportunidades de aumentar el marcador en los guayos de Jarlan, de Candelo y Da Costa.

 

La actuación seria de los jugadores, sujeta a lo que está en juego, su despliegue generoso, su buena actitud y entrega, más un técnico comprometido y actor del partido, fueron los ingredientes para que Nacional fuera el equipo querendón y moreno, y de paso pagar una cuota inicial importante para adquirir su tercera copa de Superliga, que se logrará siempre y cuando se repita esta actuación en todos sus matices.

 

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”. Winston Churchill.

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