
Por Jorge Iván Londoño Maya. –
Columnista Cápsulas.

Haciendo uso del pleno derecho para ilusionarnos con esta final, llegamos a la polvorería de Romelio; apoyados en las excelentes notas de nuestro verde, en el cambio de actitud de los jugadores, en la lectura diferente de los partidos por parte del técnico Arias y en la unión del grupo.
Pero vaya tremenda decepción la que nos brindaron en este partido de ida contra el Junior, que a diferencia de Nacional, jugó en modo de final, mientras que Nacional lo hizo en modo de picadito entre solteros y casados.
El trío de Castrillón, Muriel y Barrios se encargó de darle la serenata a la defensa verde, que comenzó a los 6 minutos con disparo de Barrios, a quien Velásquez le hizo la venia, disparo que Castillo, olvidando la norma de oro, rechaza hacia la mitad del campo para que Castrillón devuelva atenciones y marque el primero.
Corre el minuto 15 y Rivera le marca con su guayo la jota de Junior a Morelos, en la pantorrilla izquierda, acción para tarjeta roja, pero que el árbitro cartagenero Carlos Ortega deja en amarilla, y sin que el principal del VAR, Never Manjarrés, de la Unión, Sucre, y adscrito a la liga de Córdoba, advierta al central. ¡Vayan viendo!
Al minuto 27, la negrilla es mía, se da la primera llegada de Nacional al arco de Silveira, remate de Morelos que es mandado al tiro de esquina.
Minuto 35, cobro de tiro de esquina tiburón, balón que rechaza la defensa verde y que le llega a Guerrero, que si lo es, Haydar lo persigue en carrera, pero a los 20 metros desiste de seguirlo y le deja el campo expedito, Velásquez tampoco puede marcarlo, por lo que manda el centro y Muriel, parado sin marca en el punto penal, manda el riflazo para marcar el segundo.
Minuto 38 y Castrillón arrasa la defensa de Nacional y por poco se decreta el tercero. Ahora que recuerdo, Muriel hace una jugada que comienza desde la mitad de la cancha, supera tres contrarios, llega al área y Castillo le sale con el cuerpo y evita el gol. ¡Mejor dicho!
Al minuto 3 de los 7 de adición, Morelos pierde la oportunidad de descontar, pero Rivera, el mismo que lo “marco”, le hace el cierre y evita la anotación.
Un primer tiempo en el que Rengifo apareció, pero para una tarjeta amarilla por falta. Rodríguez y Bello cero pollito hasta en marca. Morelos como el Llanero Solitario, pero con muchas imperfecciones en su juego, Campuzano y Zapata muy inferiores a la exigencia; Román y Velásquez enloquecidos por Castrillón y Barrios, Tesillo y Haydar en otro mundo y Castillo hasta perdiendo balones infantiles. Arias en la raya estrenando camiseta y anonadado por la pólvora.
Nacional sale sin cambios para la complementaria, lo que indica que Arias está viendo un partido diferente al nuestro. 5 minutos corridos, y el árbitro decreta penal porque Muriel se tira al piso cuando siente la palma de la mano de Haydar en su costado. Cobra el mismo “afectado” y Chichi Chipi, con el 110% de displicencia, le dice bien pueda. Es el tercero y último. Y no mencionemos los cinco cambios que fueron cinco ceros a la izquierda.
En el finalización del 2004, Nacional perdió en Barranquilla por idéntico marcador al de ayer. Y en el partido de vuelta en el Atanasio Nacional ganó 5 a 2, lo que obligó a los tiros desde el punto penal… y deje así. ¿Será que…….?
Este resultado es la autoflagelación de nuestros jugadores, porque todo lo que dejaron de hacer en Barraquilla, lo tendrán que revertir en el Atanasio, con más enemigos en contra, como lo son el reloj, las triquiñuelas junioristas para hacer tiempo, mantener el arco en cero, el cambio de actitud de los jugadores y que se le despeje el entendimiento a Arias.
Estamos de luto, en silencio, aporreados y sorprendidos por la inesperada actuación del equipo y del técnico, quienes no valoraron la importancia de este partido, y dejaron al garete la obtención de un nuevo título.
“La derrota no es el peor de los fracasos. No intentarlo es el verdadero fracaso”. George Edward Woodberry.





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