Capsulas de Carreño

Nacional llenó de goles el nido de las Águilas.

Por Jorge Alberto Cadavid.
Columnista Cápsulas.

 

 

*Que triste se ven esas tribunas desoladas, un Sur sin los fieles que apoyan, en rebeldía contra los directivos.
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Cuando el definitivo es un contundente 5 a 1 en el ida y vuelta, se refleja una gran superioridad ante el equipo líder de la Liga.

Águilas falló en la ida de local, en la vuelta compitió, exigió a un Nacional comprometido.

Un partido sin equilibrio en ambos equipos, de ida y vuelta con muchas llegadas de gol, gracias a las ventajas que se permitían en las áreas defensivas, el marcador debió ser más amplio.

En Nacional es costumbre iniciar algo desconcentrado, dominado, le cuesta aplomarse, eran 13 minutos y a centro desde la izquierda le ganan la espalda a Velásquez y queda sin opción Mier. Desconcierto.

Nacional reacciona por inspiración individual, por la capacidad de sus jugadores, no por el conocimiento y las instrucciones del técnico, que es eufórico para celebrar, pero muy pobre para intervenir el partido.

En otra tónica, gran jugada para el empate, Duque atento pivotea para Dorlan, este a Perea, que en el área amaga, elude y dispara. Son 22 minutos y hay empate.

Águilas no es inferior, en Nacional no entran en el juego ni Deossa ni Angulo, Nacional impetuoso e insistente con Pabón, Perea que cada día es mejor y Ocampo que cuando ataca resplandece, en defensa es menos efectivo.

Mejía solo es insuficiente para hacer el equilibrio, pero Amaral no lo ve.

La complementaria inicia con ambición dorada, al Verde le llegan fácil, pero lo paradójico es que entre el minuto 48 y 51, Nacional tuvo tres claras opciones. Por parte de Águilas Banguero fue quien se acercó.

A los 65 minutos rechazo defensivo de Nacional que llega a Pabón, recorrido largo solo, pero las fuerzas no le dieron para coronar el esfuerzo.

Compensó esto con el gol de la ventaja a los 68, centro desde la izquierda de Angulo, el defensor Quiñones falla, pega en Duque, que sin querer habilita a Pabón, patea y deja quieto a Contreras.

Los cambios se vinieron desde los 67, para mi tardíos, ingresan Palacios y Duque, luego Ramírez y Torres y por último Ángel.

El juego se hace muy cortado, Nacional controla y a pesar de todo Águilas intenta, pero los minutos se consumen y Nacional se convierte en semifinalista de la Copa.

Que triste se ven esas tribunas desoladas, un Sur sin los fieles que apoyan, pero en rebeldía contra los indolentes directivos.

Le destruimos el nido a las Águilas, pero algo hay que no completa la alegría.

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