Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

* La nómina de Nacional es coja porque sencillamente el aporte de Da Costa da grima.
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Partido entre Melgar de Arequipa y Nacional de Medellín, ciudades distantes 3.926 kilómetros para los que revientan bus, o 2.539 para los pinchados en avión, en el horario de 9 de la noche, nada usual para jubilados, y con terna arbitral femenina brasilera, en la que la juez de línea de oriental acaparó los piropos.
A modo de partidos teloneros tuvimos el bravo partido entre Colombia y Japón, que nos deparó un triunfo tricolor, logrado a pulso y enjundia, porque con los nipones hay que abrir el ojo por lo veloces y bien coordinados. Luego vimos el partido entre el Pereira y Boca, ganado también con enjundia por los matecañas, a los que le hicimos barra.

Como siempre, el técnico Autuori nos sorprende con la alineación, y digo sorprende porque cada hincha tiene la suya, lo que hace que casi nunca coincidan. Mosquera, Da Costa y Palacios fueron los jugadores sorpresa.
Ese primer tiempo fue para el olvido, porque Nacional se aferró a un juego insulso y aburridor, permitiéndole a Melgar apoderarse de la batuta, para interpretar valses peruanos que llegaban sin notas altas a la portería de Mier. Por su parte, Nacional tuvo dos llegadas, la primera disparo de Dorlan, que exigió al portero Caceda, el del peinado “no me joda”, y la segunda un centro que Da Costa de espaldas al arco peina el balón con el píe y lo eleva. A propósito, me parece que Dorlan ubicado en esa punta izquierda, cual Llanero Solitario, le aporta cero pollito al equipo.
Creímos que para el segundo tiempo los cambios estarían a la orden del día, pero nuevamente nos vuelve a sorprender Autuori, al salir con la misma nómina, nómina que por cierto es coja, porque sencillamente el aporte de Da Costa da grima.
A los cinco minutos se presenta la infantil expulsión de Solís, por “mamargallo” en un saque de banda, acción que la juez Edina considera como excesiva quemada de tiempo, le saca la segunda amarilla y lo manda para el cuarto de san Alejo. La letra con sangre entra.
Creímos que el mundo se nos vendría encima al jugar con diez hombres, máxime que a Melgar solamente le servía el triunfo para salvarse de la eliminación, pero creo que Nacional se comportó a la altura de los 3.335 m de Arequipa, con un buen control en defensa, marcando centímetro a centímetro, y dejó que Melgar hiciera el gasto, con llegadas que poco inquietaron a Mier, excepto un tiro que pegó en el vertical.
La entrada de Jarlan por Dorlan permite algo más de tenencia del balón, así sean pocos los momentos. Al minuto 76 sale Da Costa y entra el juvenil Perea, quien cinco minutos más tarde pone a tambalear la tribuna con una descolgada que el portero manda al tiro de esquina.
Llegamos al minuto 88, tiro de esquina que cobra Candelo, para que el balón le llegue por correo certificado a Banguero quien dé potente cabezazo anota el único gol, suficiente para lograr una victoria que deja al verde como cabeza del grupo con 10 puntos, y a media cuadra de la clasificación.
Regresa pues Nacional, y los hinchas que en buena cantidad se echaron encima ese viaje de casi tres días, con una victoria rellena de arequipe, lograda baldosa a baldosa, que no contó con el fútbol acostumbrado por el verde, pues, cuando se lo propone, pero aprovechando el único momento que tuvo para sorprender a un anonadado Melgar, cuyo técnico recorre más kilómetros que sus mismos jugadores.
“La oportunidad la pintan calva”, pero esta vez nos llegó de la moña de Banguero.





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