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Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.
*El técnico Autuori, como nunca, vivió el partido de pie, gesticulando, hablando solo y hasta escupiendo.
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En un Nemesio con buena entrada, incluyendo la copiosa barra local nacionalista, más el apoyo de los del sur, siempre ahí, se jugó el partido aplazado entre Cardenales y verdes, que está vez le apuntaron más al negro, que copó la mayoría del titino y sobrio uniforme.
Cuando conocimos la alineación de Nacional, nos volvió el alma al cuerpo, pues creímos que Autuori se dejaría venir con un equipo de canteranos, pero en buena hora mandó al campo de juego una acertada combinación de experiencia y juventud, que fueron artífices no solo del triunfo sino de una buena presentación, con solvencia y buen estado físico.
El equipo lo conformó con tres jugadores de la barra “los de siempre”, Mier, Roman y Jarlan; con Solís, Aguirre y Gentil de la barra “los más allegados”; con Mosquera, John Duque y Juan Pablo Torres muy de la casa, y Peña y Blanco todavía con las cintas del empaque de Coordinadora.
Suena el pito de Carlos Betancur y Santa Fe se avalancha sobre Nacional como león herido, y a fe que por poco logra el primero, en remates de Enamorado y de Marrugo, despejados en dos ocasiones por Mier y en una por Solís
Esos primeros 15 minutos fueron de combate cuerpo a cuerpo, con Nacional metido en el plan meramente defensivo y Santa Fe al ataque con su primera línea conformada por Sambueza, Enamorado, Marrugo y Rodallega.
El oleaje comienza a bajar, y Nacional se va metiendo en predios de su rival, a punto que Tatay tuvo la primera gran oportunidad en un mano a mano con el portero Espitia, que logra rechazar. Al minuto 23 es Jader quien manda potente disparo y nuevamente se luce el portero cardenal. A propósito de Jader, creo que es el mejor partido con Nacional, por fin vimos su regate, su potencia para arrancar y dejar atrás al marcador, su pegada, sus buenos pases y su aporte en la marca. Ya era hora.
Al minuto 25 se presenta una falta en el área, golpe en la cara a Peña, el VAR pide revisión, revisión que se demora 5 minutos, pues incluye arreglo del sistema de intercomunicación del árbitro, quien al final opta por una amarilla a Rivera. A Peña hay que tenerle paciencia, porque por ahora muestra más voluntad que técnica.
Al minuto 35 por poco Rodallega abre el marcador, pero 3 minutos después, Nacional sale jugando desde su propia área y en una serie de pases que culminan con pase de Solís a Román, para que se acomode y desde 30 metros mande un “Pabonaso” al que Espitia, con toda su humanidad vestida de amarillo, no logra llegar; si señores gol de Nacional, y enmudece Monserrate.
Para sellar su buena actuación, al minuto 43 Román evacúa un balón que llevaba sello de gol. Terminados los 5 minutos de adición nos vamos al descanso.
Para el segundo tiempo entran en Santa Fe Iván Rojas y De La Rosa, apellido que estará muy presente en este día de la madre. Santa Fe empieza carburando, y son De La Rosa y Rodallega quienes inquietan el arco verde. A tantas atenciones cardenales responde Jarlan con una jugada de vaselina que por poco baña al portero, lo que sería el gol de la noche.
Al minuto 68 entran en Nacional Palacios y Asprilla (qué tiempos aquellos) y salen Jarlan y Tatay, y minutos después entra Samuel Velásquez por Blanco. Un encontrón de cabezas en el aire obliga a ponerle un parche a Aja en la sien izquierda y a Román su corona como el mejor de la cancha, que junto con Mosquera, todo un mariscal en el área, y Solís por su despliegue, conformaron el podio.
Al minuto 88, número que nos recuerda a Dorlan, cobra Palacios un tiro libre con destino al área, pero Viáfara se interpone y por rechazar el balón lo que hace es mandarla al fondo de la red, para poner cifras definitivas.
El técnico Autuori, como nunca, vivió el partido de pie, gesticulando, hablando solo y hasta escupiendo, como queriendo marcar territorio, tal como lo hacíamos en nuestra juventud allá en el Bar la Luciérnaga en Palacé con Maturín. Y no era para menos, porque el excelente partido jugado por sus muchachos, que se lucieron en todas las líneas, exigía tener al técnico ahí cerquita, empeñado y comprometido con esa gesta.
En este momento somos segundos, con opción de ser cabeza de grupo, lo que representa el “punto invisible” y terminar de local en el último partido; dos ñapas que como decimos, “Donde hay niños todo sirve”.
“La fe no hace que las cosas sean fáciles, hace que sean posibles” Lucas 1:37.
