Nacional nuevamente a finales.

Por Luis Felipe Gómez Isaza. //
Columnista Cápsulas. //

Nacional y Junior nuevamente se verán las caras en la final número cuarenta y ocho de los torneos cortos en Colombia. En lo que va de este siglo, el verde ha arribado a diecisiete finales, ganando once y perdiendo una de las más recordadas, curiosamente contra el mismo Junior en un partidazo memorable de junio del dos mil cuatro.

Arrancan en el Romelio Martínez por los arreglos del Metropolitano y terminan en el Atanasio, que es el estadio más finalista de todos los de Colombia, porque el Rojo no lo ha hecho mal y ha aportado doce finales a la ciudad.

Las instancias definitivas alegran a los hinchas, mejoran los ingresos de la economía local y potencian un ambiente festivo que usualmente viene adherido a dichos eventos. Nacional llega con holgura, ha cosechado más del ochenta por ciento de los puntos a pesar de no tener un engranaje colectivo perfecto; sin embargo, en cuartos y semifinal se vio crecer en este  concepto.

El arquero Ospina se volvió fundamental y deja los palos a Castillo, que en caso de definiciones desde los doce pasos ya ha entregado títulos. Román está enchufado, Tesillo y García cada vez se entienden mejor. Velásquez ha reemplazado a Casco sin problema y Mateus junto a Campuzano filtran y producen juego. Por las bandas, el técnico encontró al venezolano Bello en su mejor momento y desplazó a Sarmiento, Rodríguez volvió con alas y velocidad, Rengifo está estelar y Morelos no decae. La nevera de suplentes es inmejorable, así que, aunque el futbol es futbol y todo puede pasar, no se le perdonaría al verde que deje pasar esta inmejorable oportunidad.

El arquero David Ospina se volvió fundamental y deja los palos a Castillo. Contra Tolima, se despidió de Nacional.

Junior es de altibajos, en la reclasificación llega muy lejos y detrás del verde. Tiene un buen arquero y se le agranda al verdolaga. Tiene problemas en defensa y si juega el tal Jermain o se comporta como el zaguero del Tolima en Ibagué, será un plus para Nacional. Lo mejor que tiene son los volantes centrales y cuando les da por juntarse a sus extremos y  delanteros, es exitoso. Chará siempre será un peligro para el rival, así como Bacca y Teo.  De las provocaciones circenses de este veterano tendrá que cuidarse el plantel  verde. Trapisondas, revolcones, insultos y mofas propias de él, son armas que esgrime el cuadro “tiburón”, así que cuidado, Morelos y Cardona, ustedes tan grandes y a veces tan faltos de control mental, no vayan a caer, por favor.

El torneo de Colombia es irregular, le falta nivel futbolístico, seriedad administrativa, equidad competitiva, pero es lo que tenemos y a veces hay que disfrutar de lo poco para añorar lo mucho y aunque no es perfecto, se deja ver y degustar como el partido semifinal de ayer. Si el verde queda campeón, tendrá el técnico muy posiblemente un espaldarazo para que continúe al frente, y este será importante para preparar el equipo para una mejor presentación en las competencias internacionales del año venidero. Suerte verde, porque siempre, siempre, esta se necesita y más cuando se trata de un juego que se llama futbol.

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