
Por Jorge Iván Londoño Maya. //
Columnista Cápsulas.

Bueno; este clásico, además del ánimo competitivo entre los dos equipos insignia de nuestro departamento, tuvo otro ingrediente adicional; el momento crítico para el Independiente Medellín, por la urgencia de los tres puntos para seguir consolidando la idea de clasificar a las instancias finales; y en contraste, la comodidad de Nacional, clasificado con creces. Afloran entonces los sentimientos de cada persona, y para mí, no era el momento ideal para jugarlo; pero bueno, el destino y la programación, hecha meses atrás y sin conocimiento de causa, así lo dispusieron. Entonces, a lo que vinimos.
Fueron 30 mil y algo más, quienes disfrutaron de una noche excepcional sin lluvia, fina atención de San Pedro, que por estos días anda dichoso con sus hermanos discípulos, con las apariciones esporádicas de Jesús El Galileo, luego de su resurrección.
Los técnicos, conocedores de la importancia del partido, y para devolver atenciones a los hinchas que aportan su dinero y presencia, dispusieron las nóminas de lujo, con dos variantes fundamentales; en el DIM la presencia de Cataño desde el inicio y en el NAL solo Rengifo como responsable de la creación; además, se da el regreso de Tesillo, Simón García y Ospina.
Otro paisa se unió al espectáculo; el árbitro Wilmar Roldán, “negriado” para el mundial, pero que si es profeta en su tierra, y tiene escriturada la dirección de los clásicos. Esta vez sí funcionó la esculcada a la entrada de los hinchas al estadio, y escasamente se vieron 4 bengalas prendidas en la tribuna, la demás pólvora se quemaba afuera del estadio. Eso sí, no faltó el cansón del rayo láser, a quien la cámara enfocó; ojalá esa evidencia le sirva a las autoridades.
A las 8 y 30 rueda el balón, y a las 8 y 33 se da el primer ¡Bruto¡ despeje de Ospina a Tesillo quien titubea y le tiemblan las rodillas ante la presencia del Polaco, le hace el pase errático a Campuzano, que permite que el Polaco se haga al balón, habilita a Baldomero que avanza, remata al arco, Ospina se tira y le deja el balón servido a Cataño que viene de atrás, y simplemente lo empuja para concretar el primero. Errores empacados en papel celofán verde, con moño y tarjeta.
Menos mal la “tería” nos duró tres minutos. Cobro de tiro de esquina por parte de Bello, balón que pasa a propósito por encima de las 20 cabezas, para que le caiga a Sarmiento que está solo al otro lado, saltico y derechazo alto imposible para Chaux, y esto se empata.
Otros tres minutos más, y se nos acaba la “tería”. Chaverra trata de salir jugando, Román le quita el balón que le queda a Rengifo, que con un amague se quita el defensa que tiene al frente y remata al arco, Chaux impotente; y es el segundo del verde. Por eso el fútbol apasiona; tres goles en 9 minutos.
Ahora si todos sentados juiciosos a ver el partido, porque tanto presentes como ausentes, estuvimos parados por los goles. Juego parejo que se da de lado y lado. Minuto 25 y Londoño (Londoño tenía que ser) arranca casi desde la mitad, Bello le sale al paso pero como por no dejar, Londoño, sin marca alguna, sigue como Jaramillo por su Ministerio, y desde unos 30 metros saca un remate de esos que uno ve que son del portero, pero Ospina se “atortola” y permite la anotación. Empate a dos goles.
Al minuto 36 incursión de Nacional, Bello es derribado en el área, Roldan hace sonar su pito de oro y señala el punto penal, pero el VAR, en una decisión acertada, muestra el fuera de lugar. Morelos tuvo oportunidades de remates al arco, pero todos con velocidad de misil haitiano. Hasta un cabezazo a “bocajarro” que Chaux pudo rechazar con sus manos. Un primer tiempo agradable que tuvo “detodito”. Con regalos, con errores, con jugadas planeadas y otras con mérito propio.
La complementaria, en la que Nacional mostró más poder ofensivo, fue inaugurada por Bello con un carrerón desde la mitad de la cancha, ante pase de Morelos, pero el disparo le salió desviado. Al minuto 55 Cataño se tira al suelo acusando dolor y es sustituido. Tres minutos después Bello en una buena jugada, estrella el balón en el horizontal.
En Nacional entra Carmona para su infaltable tarjeta amarilla, y para dos cobros de tiros libres, uno que pega en la barrera y el otro a las manos de Chaux. Entra Marlos y bien gracias. Entra Chicho “responsable” del autogol de Ortiz al minuto 3 de los cinco de adición, que sentenció el triunfo de Nacional.
Nuevamente Rengifo es el mejor jugador del partido, no solo por su aporte en juego y por su gol, sino por la marca y ese estar por todas partes. Sarmiento con su entrega, su empuje y sus goles. Bello va en alza, tiene velocidad y gambeta. Morelos es Morelos, le faltó potencia en los disparos.
“La moral no es el arte de hacer lo que se debe, sino el arte de amar el deber”. José Ortega y Gasset.





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