Capsulas de Carreño

Nacional … Y colorín colorado …

Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

 

*Se va acercando la hora para que los directivos salgan del letargo, y comiencen a configurar el equipo para el próximo semestre.
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Este cuento no se ha acabado. Pero para Nacional se acabó, y de qué forma. La esperanza, que es lo último que se pierde, se esfumó con la derrota y la mala presentación en el clásico contra el Medellín, partido para el que  guardábamos un hilo de esperanza, gracias al buen primer tiempo contra Millonarios, en el partido de ida por la Copa Colombia y a cositas mostradas por el técnico.

 

De entrada, la mayor desventaja se notó en los marcadores de punta del verde, Samuel Velásquez y Alexandro Licona, porque les tocó lidiar nada menos que con Cetré y Yairo Moreno. Tener a Aguirre da cierta tranquilidad, pero Mosquera nos la quita, para muestra un autogol y un penal.

 

Dorlan Mauricio Pabón Ríos, como lo llamaría la mamá para regañarlo, se tiró en la batica de cuadros, no solo por el airado reclamo al árbitro Roldán, en el cobro de un tiro libre,  que le valió la amarilla, sino porque al decretar el penal,   quien sabe que palabrota le dijo, porque también está viendo a Rigo, y adiós pues; roja directa. Comportamiento irresponsable y reprochable, sabiendo que además de ser el clásico, había muchas cosas en juego con este partido. Valiente liderazgo.

 

Medellín dominó a sus anchas el primer tiempo, y gracias a Castillo y al vertical, el marcador no fue más amplio. Nacional por su parte, no llegó, ni hizo un tiro a puerta durante el primer tiempo. Era enorme la diferencia a favor del poderoso, no solo en juego, sino en nómina, en estrategia y en técnico.

 

Para el segundo tiempo alguito mejoró Nacional con los cambios, y porque Medellín se dedicó a jugar “el bobito”. Nacional comenzó a llegar al arco de Chunga, quien tuvo dos o tres tapadas de mundial. Perea, pensativo en el primer tiempo, volvió en si para el segundo y mostró lo que sabe. Palacios es como el semáforo, de verde a rojo, de rojo a verde y Jefferson, a quien le perdonaron la roja por una falta cometida con intensa ira e impotencia, no pudo aportar al descuento en el marcador. John Duque no fue el del partido anterior y Robert Mejía se contagió.

 

Cuando todo estaba cocinado, y a falta de dos minutos, apareció un frentazo de Jader en un cobro de un tiro de esquina para marcar el gol del descuento. ¡Valiente gracia!

 

Aun faltando cuatro partidos, perfectamente se puede bajar el telón, porque Nacional nunca tuvo ropa de gala para asistir a este banquete de la final. Queda una única lucecita para el partido de vuelta de la Copa Colombia, a jugarse este jueves contra Millonarios, en el que esperamos que no solamente  Dorlan, sino todo el equipo, resarzan las cachetadas a la hinchada y lo nada bueno hecho durante el semestre, alzando la copa, para recuperarle a los embajadores, las atenciones que les regalamos en la final del semestre anterior.

 

Se va acercando la hora para que los directivos salgan del letargo, y comiencen a configurar el equipo para el próximo semestre. Se vienen la terminación de varios contratos, la arreglada para que algunos se vayan con los bolsillos repletos, como si hubieran descubierto una “Cantera”, la venta de otros, analizar la continuidad o no del técnico, que mostró cositas, pero es que solamente de cositas vive el hombre. En fin señores, les llegó la hora de tomar decisiones transcendentales para el futuro exitoso del equipo. Pues, si es que de eso saben.

“Hay tres cosas que no tienen reversa. La palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad perdida”. Proverbio chino.

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