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Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.
*Lo preocupante no es el empate, sino que el equipo no muestra adelantos en su juego.
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35.000 Hinchas se apostaron en las graderías del Atanasio, para presenciar el clásico entre los equipos más coperos de nuestro fútbol, Nacional y Millonarios; además con la ilusión de podernos quitar el hábito de monje de San Peregrino, que el equipo azul nos “chantó” desde el 16 de septiembre 2017, fecha en la que hasta hoy no le hemos podido ganar jugando en la sala de nuestra casa.
Como de costumbre, el humo verdiblanco, la música y los cánticos le dan la bienvenida al equipo, que presenta lo más granado del momento. Por el otro lado, Millos sale con Montero como único titular, con Fernando Uribe, siempre rechazado por sus costosos antecedentes con Nacional y con Juan Pereira, como suplentes de primera línea; los ocho restantes por lo general chupan tribuna. En la raya y sus alrededores, se ubica Gamero, que indica, gesticula, grita y regaña cuando lo tiene que hacer. Esta alineación obedece al partido de vuelta contra Atlético Mineiro, por la Copa Libertadores, a jugarse el próximo miércoles.
En los primeros hervores se ve un Millonarios compacto, con jugadores que juegan hasta con los ojos vendados, con una disposición táctica producto de alguna trasnochada de Gamero, y un Nacional que apela a los arrancones de Deossa, a las incursiones improductivas de Banguero, a las buenas jugadas de billar a tres bandas de parte Jader, que esta vez mostró algo más, y a la visión, pundonor e inteligencia garantizados de Dorlan, como siempre el más destacado del verde, y eso pues con visión de 10/20, por el golpe que sufrió en su ojo derecho, producto de un encontrón con un defensor azul.
Precisamente es Dorlan quien le hace un pase de lujo a Tomás Angel, para dejarlo solo frente a Montero para revivir el pasaje de David contra Goliat, por aquello de la estatura, pero lamentablemente en este caso es Goliat el que derrota a David, porque con su humanidad ahoga el grito de gol. Minutos antes la opción la tuvo Palacio, pero se “enguaraló” frente al arco, en el cobro de un tiro libre hecho por Dorlan.
Ese primer tiempo termina con un Millonarios más disciplinado, controlando a Nacional en todos los sectores y llegando con más propiedad a predios de Mier y sus defensas.
Creíamos que Autuori haría algunos cambios para el segundo tiempo, y modificaría la estructura del equipo, pero nos dejó con las canas hechas. A los 5 minutos Mier evita el gol de Uribe, en una acción que fue más milagrosa que técnica, porque prácticamente estaba de espaldas a la jugada.
Y llega el minuto 67 para que se dé lo que esperábamos con tanta ansiedad, el ingreso de Sebastián Gómez por Candelo, quien reaparece después de una ausencia de 4 meses por lesión. Fue recibido con una ovación superior a la que produce un gol.
Los últimos 10 minutos son para Nacional, porque Millos se acomoda con el empate. Para destacar un remate de Jader que sale desviado, y en el minuto 87 se presenta la mejor opción de gol de Nacional, que nace de un centro de Román, el balón pega en el brazo de Vanegas (pegado al cuerpo) por lo que coge dirección de arco para que Montero saque a relucir sus reflejos felinos y despeje el balón con una mano, balón que le queda a Jefferson Duque quien remata, pero la espalda de un contrario lo desvía a la final.
Terminan los cinco minutos de adición dados por el árbitro Eder Vergara de excelente trabajo, que para mi gusto, y junto a Wilmar Roldan, son los mejores pitos de nuestro torneo.
Lo preocupante no es el empate, sino que el equipo no muestra adelantos en su juego, se estancó como “corcho” en remolino; no es contundente, tiene una salida demasiada lenta, porque sus centrales no son dúctiles con el balón, los marcadores no apoyan el ataque con la frecuencia necesaria y adelante Tomás, así sea disciplinado en la marca, y muestre entrega y sacrificio, no es el hombre gol que requiere el equipo, porque lo que se necesitan son goles y no buenas acciones.
Millonarios, con un equipo de suplentes le jugó a Nacional de cachete a cachete, y demostró que al técnico Gamero en temas de táctica, de conocer al rival, de planificar el partido y de saber parar sus hombres, le sobra pelo p´al moño.
“Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar, piensa. Antes de rendirte, inténtalo”. Ernest Hemingway.
