Por Gilberto Maldonado Bonilla.
Columnista Cápsulas.

*Todo cambio implica la noción de la mejoría. Entonces, señor Autuori, felices vacaciones y pronto regreso.
====
Y hasta lógico que el señor Autuori tenga tiquete de regreso; empezando porque los directivos no tienen autoridad moral para destituir al señor técnico brasilero. Éste fue solo el medio para orquestar el manido proceso.
Y el proceso fue cumplido, dirán los directivos. Se impulsaron las divisiones inferiores. Solo que el objetivo primario del manido y socorrido proceso, sacar jugadores a la vitrina del fútbol internacional, quedó a mitad de camino. Salió Nelson Palacios y se habla de la salida del buen arquero Kevin Mier. Y estos jugadores no son propiamente hijos de este proceso.
El resultado no era precisamente el invitado especial teniendo en cuenta los objetivos meramente empresariales por encima de los objetivos deportivos, inexistentes de por si. El resultadismo triunfó gracias un fútbol conformista y mediocre.
Muy a su pesar, el rebaño resultadista tendrá que aguantarse, como penitencia, al señor brasilero comandando el cuerpo técnico de Atlético Nacional.
Para la meta de los directivos, el señor Autuori cumplió a cabalidad. Por lo tanto su continuidad en el dirección técnica de Atlética es apenas lógica.
En lo personal, siempre he creido que el universo puramente resultadista nunca nos podrá dar la capacidad, excepto al enorme ejercito de IA, de tener elementos ciertos y lógicos sobre las reales capacidades de los directores técnicos del fútbol.
Cuántos directores técnicos han sido, y serán, sacrificados en la pira resultadista? Estamos en el momento de recomposición técnica y nominal de los equipos de fútbol hacia el próximo torneo. Muchos de esos señores directores técnicos llegarán como mesías y saldrán como mártires camino a la cruxifición.
En el olimpo resultadista, esa eterna repetición de la historia es inevitable. Ese es primer muro donde se estrellará la sola posibilidad de un fútbol de alto contenido instintivo. Los directores técnicos no podrán mirar más allá de la cárcel resultadista. Entonces el antifútbol, el conformismo y la mediocridad se seguirán reproduciendo exponencialmente.
Todo cambio implica la noción de la mejoría. En el reino resultadista esa noción es imposible. Es cambiar las cosas para que todo siga igual, como diría un ilustre expresidente.
Entonces, señor Autuori, felices vacaciones y pronto regreso.
Gilberto Maldonado Bonilla.
Hincha de Atlético Nacional.
Medellín.




Haz un comentario