Capsulas de Carreño

Nadie le quita lo bailado.. Por Williams Viera desde USA


Por WILLIAMS VIERA, desde USA

 

*En ocasiones una frase de un escritor, en un momento de inspiración o de locura, sirve para describir segundos de inmensidad y de sentir que el universo nos envuelve.

Entonces, en ese instante sentimos que existe el destino como si fuese una pasión proveniente del amor que es una enfermedad del hígado, como lo reseñó León Tolstoi, en 1901, cuando dijo que “quería movimiento, no una existencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos”.

En el marco de esas palabras del escritor ruso, considerado en la cúspide del realismo ruso junto a Fiódor Dostoyevski, un joven apasionado por la radio iniciaba su camino entre micrófonos y libros de secundaria.

Arley Londoño en el Mundial de Rusia.

“Arley, si le apasiona la radio, no tiene que dejar de estudiar. Los libros son la base del conocimiento”, contó años después Fernando Franco García (q.e.p.d.) en la oficina que tenía en Caracol mientras preparaba su programa ‘Pase la tarde’, pero en ocasiones le daba por recordar el tiempo que había trabajado en Todelar en donde vio los primeros pasos de Arley Londoño Hernández junto a su hermano Hammer (q.e.p.d.), su gran maestro y quien lo llevó a la radio.

En esa época, en la década de 1970, Todelar, en Cali, estaba junto de la Parroquia de Santa Rosa, en la carrera 10, y tenía su grupo de emisoras en la parte de atrás del ‘Hotel Aristi’ y la gente de entonces, distinguía el edificio por el color azul claro de la pared de enfrente en donde una puerta angosta y una escalera compuesta por 35 escalones de mosaico, color rojo, daban acceso al interior de aquella empresa de comunicación que acaparaba la sintonía, entre otras razones, debido al talento de figuras como Guillermina Lucas que hacía un programa para las mujeres a las 9 de la mañana, de Joaquín Marino López (q.e.p.d.) con ‘Estadio’ dedicado al fútbol, de Fernando Franco García con ‘Gazeta Deportiva’ y de José Pardo Llada (q.e.p.d.) con ‘Mirador en el Aire’ que se iniciaba con el tema ‘Guantanamera’ de Compay Segundo. Entonces, el cubano, con voz de militar y chillona, como él mismo decía, paralizaba la ciudad para escucharle, por Radio Eco, los chismes deportivos, los políticos, los sociales, la promoción de ‘sus aviones’ que eran las mujeres más hermosas de ese entonces o los consabidos panegíricos cada vez que ganaba el Deportivo Cali.

 

VAN A LLEGAR..

En medio de esa radio, los hermanos Londoño Hernández crecieron bajo el talento de los mencionados y de otros hombres de la radio como Augusto Goicochea Luna, conocido como Paco Luna y directivo del ‘Circuito del Pueblo Colombiano’, y de su esposa, Lucas, quien le dijo, “Paco, ellos van a llegar muy lejos por la pasión que tienen por la profesión que escogieron”.

En Cali, un 25 de julio de 2017, Arley Londoño, saboreando un delicioso raspado de hielo y compartiendo con la gente que lo vio crecer sin dárselas de ínfulas de importante. Siempre sencillo, como fue su característica desde el comienzo de su carrera en Todelar.

Igual pensaba Don Guillermo García Jaramillo (q.e.p.d.), quien le dio la oportunidad a los hermanos Hammer y Arley de hacer informes durante los Juegos Populares de Cali y desde ese momento, como lo escribió Tolstoi, “la existencia sosegada que llevaban quedó atrás debido a la emoción de tanta energía que tenían”.

El pronóstico se cumplió. Hammer y Arley narraron juntos desde el Pascual Guerrero al igual que en otros estadios y luego empezaron su tránsito por separado en Todelar, en Caracol y en RCN, pero dejaron en la memoria auditiva de los oyentes aquella frase “mi mamá no me lo va a creer, el tiempo corre” o cuando ambos cantaban a dos voces los goles del Deportivo Cali o del América, “gooooool ¡lindo!”.

En el caso de Arley, tema que nos ocupa, fue nombrado director de programación de Ondas del Nevado en Manizales en 1974, con 17 años de edad, y ahí, Javier Giraldo Neira (q.e.p.d.), gerente de esa estación radial y graduado como abogado de la Universidad de Caldas sin ejercer, pero decano del periodismo deportivo al ser director de La Patria y fundador de la revista Nuevo Estadio, le dio la oportunidad a aquel joven soñador que había llegado desde Cali.

“Usted, Arley, tiene la gran oportunidad de mostrar la pasión que se debe tener en este oficio o si no olvídese de él. Mi único consejo que le doy es que debe prepararse porque al oyente se le respeta y sobre todo, al micrófono. A través de él usted le cuenta a la gente y escucha la vida de los demás”, recordó Neira sobre el comienzo de Arley Londoño una tarde previo a un partido entre América y Once Caldas en el Pascual Guerrero y aseguró que estaba orgulloso de aquel joven y de otros valores que despuntaban en el periodismo deportivo de aquella época romántica de la radio que aunque el dinero era poco la calidad de los locutores brillaba en los programas radiales que se transmitían hasta el punto que las oyentes repetían una frase de la actriz estadounidense Marilyn Monroe, “no es cierto que no tuviera nada puesto. Tenía puesta la radio” y con ello, ella acallaba las criticas relacionadas con las fotos desnudas que le habían publicado en Playboy, una revista para caballeros con una perspectiva libertaria con ediciones políticas y sociales.

BROTA DEL CORAZÓN

La pasión que brota del corazón de Arley Londoño Hernández lo llevó a ser, en sus inicios, disc jockey, locutor comercial en transmisiones deportivas y locutor del noticiero.

Arley Londoño, un orgullo de Colombia que se convirtió, con su talento, en un estandarte del periodismo deportivo en Estados Unidos.

“Fueron tres años de formación maravillosa”, le dijo Arley a Neira el día que decidió seguir su camino. Él sentía que el universo lo envolvía, que el viento lo acariciaba, que era infinitamente pequeño como para poseer algo, pero tan grande cómo para dejar ese algo que le poseía y se dio cuenta que el destino existía.

Entonces, el destino le hizo asimilar a Arley, en la radio, las enseñanzas de  Armando Moncada Campuzano (q.e.p.d.), de Hernán Peláez y de Yamid Amat, entre otros, en su paso por Bogotá en donde tuvo, de igual manera, la oportunidad de dar a conocer su trabajo en la televisión en el noticiero TV Mundo, pero un día consideró que “el cielo es el tope de los que no saben soñar” y aceptó una oferta laboral en Estados Unidos, una nación que tiene en Hollywood su mejor fábrica de marketing que fue capaz de venderle al mundo el cuento del “sueño americano”, pero que en realidad, como lo describió el novelista Norman Miller, “todo es una pesadilla para el nativo y para el recién llegado”.

Sin embargo, Arley Londoño apretó los dientes y empezó a mostrarse, en Los Ángeles, en el canal 52, con la magia de las palabras al desempeñarse como lector de noticias, cuando Telemundo comenzaba y después en el Network en Miami hasta 1994 en donde fue presentador deportivo y narrador de fútbol. Con igual pasión estuvo en Radio Claridad Miami, hoy estación de Caracol, y la gente inmigrante lo escuchaba con atención primero y luego con admiración durante el Mundial del 94 y después en los Juegos Olímpicos del 96.

En una ocasión, estaba al aire Freddy Elorza (q.e.p.d.) y un oyente cubano se comunicó a la radio, en medio de una humedad apabullante durante el verano de 1990 mientras la vida, en el sur de Florida, transcurría como un híbrido ecléctico.

“Aló. Sólo llamo para decirles que ustedes, don Freddy y don Arley, llegaron a Miami para quedarse. Se nota que los colombianos son muy profesionales”, les dijo el cubano.

Ese tipo de historias validaron la frase de Lucas, “va a llegar muy lejos”, y en 1993, Arley Londoño, el muchacho que había sido mensajero en Todelar, fue llamado para narrar hockey sobre hielo con Florida Panthers. Eso lo convirtió en el primer hispano en realizar ese trabajo.

“Aquello fue una experiencia increíble”, dijo Arley años después, en Cali, en el momento que saboreaba un hielo raspado con melado rojo y varios tipos de frutas y leche condensada mientras permanecía sentado, un 25 de julio de 2017, en una silla plástica de color azul oscuro.

Al Montoya, portero cubano-estadounidense de Florida Panthers, junto a Arley Londoño el sábado 3 de octubre de 2015, en el inicio de la temporada oficial de las transmisiones en español de los partidos de hockey sobry hielo por ESPN 1210 AM Miami.

Aquel trabajo de narrador de hockey le representó al joven Arley, como lo llamaban aquella noche, ser incluido en el ‘Salón de la Fama’ (‘Hall of Fame’) de la ‘National Hockey League’ (NHL, sigla por su nombre en inglés) en Toronto, Canadá.

“No ha cambiado. Sigue siendo la misma persona de siempre, sencilla y amable. Nadie le podrá quitar lo bailado”, le dijeron mientras él sonreía.

Pero antes de ese momento, de estar rodeado de gente que lo había escuchado en sus primeros años como relator deportivo y de saborear aquel raspado de hielo, Arley, en 1997, recibió la invitación de ser parte del lanzamiento de CNN en español.

“Si tenemos a Patricia Janiot como presentadora principal, sería interesante traer a un joven que tiene carisma y credibilidad en los deportes como es Arley Londoño. Él acaba de demostrar que es un gran narrador con lo de Hockey”, le dijo Ted Turner, fundador de CNN, a Jorge Gestoso, periodista uruguayo que estaba en el inicio del proyecto periodístico en español que tuvo su primera emisión el 17 de marzo de 1997.

Y es que con CNN, Arley viajó por todo el mundo mientras las nubes, como si fuese un poema, le contaban historias y se movían al unísono de las palpitaciones de su corazón; 72 palpitaciones por minuto que le susurraban al oído: Estás vivo, estás vivo, estás vivo y él narrando el Mundial de Francia-98; Olímpicos de Sidney, Australia, en el 2000; Eliminatorias Mundialistas, Series mundiales de Béisbol, Super Bowls de la NFL, combates de boxeo de los más importantes en Las Vegas.

“Uno de los eventos que más disfruté fue la Copa América del 97 en Bolivia con el Doctor Salvador Bilardo como mi compañero para CNN,  después la de Paraguay en el 99 y la de Colombia en el 2001”, le dijo Arley a Mauricio Belmonte en una entrevista para ‘Tardes del Sol’, en Telepacífico.

Sin embargo, la vida de Arley continuó y dejó Atlanta, Georgia, en el 2002 y regresó a Miami en donde se vinculó a GolTV como presentador del noticiero, pero también en la narración de fútbol, su gran pasión, hasta el 2013.

“He dado lo mejor de mi en cada proyecto con intensidad”, les dijo Arley Londoño a sus compañeros en una ocasión en GolTV.

En la extensa carrera del joven Arley, como lo llaman con cariño sus coterráneos, los que han trabajado con él dicen que es una persona que respeta a sus colegas y ellos le reconocen su talento, es de aquellos que comparte información en el momento de una transmisión, como en el Mundial de Rusia con Direct TV Sports y, ante todo, es muy solidario.

En tal sentido, su otro proyecto de vida es la ecología, ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio en que viven. Por eso, organizó una página en Internet www.SportsEco con el objetivo de informar sobre deportes y ecología.

Entonces, se puede decir que el universo envolvió a Arley Londoño; pero sin embargo, nadie le quita lo bailado.

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