Capsulas de Carreño

No es desidia… Es impotencia.

Jonathan Marulanda, de entrada le pegó codazo a Felipe Pardo, no visto por el árbitro pero si por el VAR que optó por el silencio. El DIM llegó hasta donde sus posibilidades le permitían llegar. Foto @Dimayor.com.

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Por Julio César Rodas Mejía.
Columnista Cápsulas.

 

 

*Se tiene un equipo qué no está entre los más grandes del país. A sus dirigentes les debe dar pena.
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Anoche se selló prácticamente la suerte del DIM. Hay posibilidades matemáticas, claro, pero la confrontación con la realidad deja en evidencia que la llegada a la final es casi imposible, así lo presentimos desde el primer minuto, cuando Tolima erró una clara opción de gol.

Y el desarrollo del partido fue una constante: al frente nuestro un equipo con oficio, disciplinado y táctico que no tenía problema en entregar el campo de juego porque conservaba el control del partido. Tanto es así qué fue el Tolima quién tuvo la mayor cantidad de opciones de gol. Medellín también las tuvo, pero las desperdició por falta de puntería y en otras ocasiones por descoordinación de sus atacantes.

En muchos pasajes del partido hubo desespero en la tribuna por la lentitud pasmosa de los jugadores, por la actitud del rival demorando el partido y hasta por la complicidad del árbitro en permitirlo. Pero yo pienso que más que pereza lo que había era impotencia. Todos los circuitos cerrados, los rojos no encontraban espacio ni siquiera para hilvanar jugadas de dos o tres toques continuos y Tolima, con las culebras que tiene adelante, mantenía a raya las pretensiones de nuestro equipo.

Virtud del rival desde luego, que desnudó patéticamente las debilidades de un equipo de nómina corta y que no es de primer nivel y sin recambios eficientes. Creo que el Dim llegó hasta donde sus posibilidades le permitían llegar.

Habrá quién señale errores en la conducción del equipo y bajos niveles en algunos de los jugadores. Yo creo que el técnico fue fiel a su filosofía de fútbol e hizo lo que pudo con las herramientas que tenía. Ver a Ricaurte con el balón, lentamente en la mitad de la cancha, da una idea desesperante, pero analizar qué no encontraba ni espacios ni compañeros proyectados al ataque, a quienes entregárselo, es la realidad de lo que juega el Dim.

Podemos esperar el milagro, mientras tanto yo me sigo preguntando cómo en la segunda ciudad del país, en la región donde se han dado los más y mejores futbolistas, y dónde el equipo Rojo cuenta con una hincha numerosa y fiel, se tiene un equipo qué no está entre los más grandes del país.
A sus dirigentes les debe dar pena.
Julio Rodas
Junio de 2022.

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Un comentario

  1. Juan Gonzalo Montoya

    14 junio, 2022 at 11:02 am

    POR COMENTARIO DE JULIO CÉSAR RODAS
    Estimado Julio César, lo del DIM fue pura desidia mental, salieron a afrontar la Suramericana como un torneo de barrio y así les fue, la orden del técnico fue la de no competir y si la cabeza manda ese mensaje, pues se dedicaron a jugar pachangas.
    Da tristeza lo del ex poderoso, con esa hinchada maravillosa y nunca salen con nada, y con todo respeto, tenían nómina para más. Saludos.
    Juan Gonzalo Montoya

    Hincha de Atlético Nacional - Atlético de Madrid
    Cali - Madrid

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