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Por Luis Felipe Gómez Isaza.
Columnista Cápsulas.

No solamente los hinchas apasionados y sin razonamiento tranquilo y pausado, sino también algunos periodistas, entre ellos, el manda callar del fútbol colombiano, Carlos Antonio Vélez, han tildado sin escrúpulos y sin medidas al menos conmiserativas, la actuación del Atlético Nacional en el último partido de copa en Montevideo, con el calificativo de comportamiento bipolar y no idóneo.
Lo de los hinchas, va y viene, los hinchas solo quieren resultados y deben estar aburridos, pues se perdió en la cancha del Parque Central, pero no reconocer que el equipo jugo bien y con los mejores movimientos en mucho tiempo, si es cuestión de vanidad y por qué no decir, de mezquindad. Es que salir a decir que estuvo muy malo lo del verde si es o pasión sin frenos u, odio sin límite.
Nacional no jugó mal, es más, me atrevo a decir que desde que apareció esta administración, nunca me había deleitado tanto con un funcionamiento colectivo como el que ocurrió en el partido contra su homólogo uruguayo. Se perdió, sí, claro que sí, no voy a quitar el lapidario uno a cero en contra, pero lo que vimos del equipo en el primer tiempo y sobre todo en parte del segundo tiempo fue algo de enmarcar.
Triangulaciones por las bandas, juego interno, pausa, velocidad y llegada, dominio de las situaciones y por qué no decirlo, sensación de control absoluta del juego. Nacional lo hizo bien, desafortunadamente, no la metió en la otra portería. Pero no le faltó al equipo, sacrificio, disposición y buena presentación. Y, como esto es un juego, por supuesto, pasó lo que puede pasar en un juego, que el que tenía las condiciones para ganar el juego o la apuesta, en este caso, el Nacional, perdió esta, como en efecto sucedió.
Sin embargo, no se puede uno rasgar las vestiduras y estar haciendo lo que dice “el señor de las palabras mayores”, que el equipo lo hizo mal, que la presentación fue bipolar, como si de psiquiatría fuera experto, no, no lo creo. Por supuesto, él lleva muchos años dedicado al análisis de los partidos y es un periodista deportivo y, uno es simplemente un aficionado que escribe lo que ve y siente, pero los hinchas no se pueden ir detrás de un sermón de perfección fundamentalista cuando lo que uno como seguidor de larga data de esta pasión ha visto y vio en el juego de copa, y eso es otra cosa, un equipo que jugó bien, pero que falló a la hora del resultado.
El fútbol es un juego y, se gana y se pierde, pero el equipo lo hizo, muy bien. A esta hora, rasgarse las vestiduras, es una apuesta indolente, sobre todo cuando uno está viendo otra cosa. Afortunadamente, no nos vamos a poner de acuerdo y eso es lo bonito del fútbol, todo mundo ve y respira lo que vive y siente.




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