«Nos insultamos todo el partido», Sosa (Rosario)

Foto tomada del diario La Capital, Rosario, Argentina. Cada quién presenta la versión de los incidentes a su manera.
Foto tomada del diario La Capital, Rosario, Argentina. Cada quién presenta la versión de los incidentes a su manera.

«Si bien aclaró que «son cosas que quedan en la cancha», Sebastián Sosa explicó que el cruce verbal… Titular y entradilla de hoy en ole.com.ar.

*Periódico de Rosario

Sosa negó haber sido racista con Berrío antes de la provocación del colombiano.


20:10 hs.
El arquero de Central admitió haber tratado de «feo» al delantero, quien dijo que recibió insultos por parte del uruguayo y que por eso reaccionó tras el gol.
La voz que faltaba. Sebastián Sosa aclaró a través de las redes sociales qué pasó con el delantero colombiano Orlando Berrío, quien le gritó el gol del triunfo en la cara y luego dijo haber recibido insultos racistas de parte del arquero de Central, en la eliminación canalla en Medellín, por los cuartos de final de la Copa Libertadores.

«‘Razas’, ¿qué es eso? Las únicas razas que conozco son la de los perros (raza bulldog, raza caniche). Todos somos iguales ante los ojos de Dios… ¿Hablar de razas entre personas? No debería haberse instalado ese calificativo entre la humanidad», escribió el arquero uruguayo.

«Berrío me trató de puto y yo lo traté de feo y mal aliento cuando se acercó a hablarme. Dos años concentré con mi amigo Copete en Vélez. Podés preguntar quién soy y qué opinión tengo al respecto», finalizó Sosa, quien se desligó de la cuestión de insultos racistas que instaló Berrío.
Fuente: Diario La Capital, Rosario

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Una respuesta a ««Nos insultamos todo el partido», Sosa (Rosario)»

  1. Saúl Restrepo

    *De Bogotá: Ja! Esta si esta mas campeona!
    Mientras el agredido lo insultaba con suciedades, él como agresor lo insultaba decentemente.

    Esta historia de Sossa me hace recordar la anécdota del señor chirriado y que con eufemismos rolos, entra a un taller preguntando por un mecánico que se hacía llamar -rostro de madera-, lo pregunto y nadie lo conocía, al rato de andar perdido y sin encontrar al fulano en cuestión, alguno de tantos interpreto la identidad del señor;
    » ah! el que usted busca es a Carepalo…»

    Con esta respuesta, como se dice en idioma castizo, se vendió, porque eso de admitir pero no aceptar la situación deja mas dudas que certezas. Es poco creíble que en todo ese ambiente y con esa actitud camorrera de ellos, él no hubiera ni si quiera pronunciado una grosería.
    Saúl Restrepo, Bogotá

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