
Por Jorge Alberto Cadavid.
Columnista Cápsulas.

Lorenzo se apega a lo suyo, se muere de hambre con la nevera llena, de 12 puntos solo 1, él no requiere convocar si no 15 jugadores, el resto convidados de piedra.
Obligado ingresó Cuesta y la novedad Durán por Córdoba, en el transcurso del juego no identifica las necesidades que plantea el partido entonces no hace cambios.
No llegábamos al primer minuto, Durán gana entre varios contrarios, le da a Arias que habilita a Diaz, amague, finta , recorte hacia adentro y cruza el balón para inaugurar el marcador.
Paraguay no se amilanó, inquietó con peligro el arco local, tuvo más el balón, no bajó los brazos.
A los 12 minutos en área local, rechazo dirigido que llega a Díaz, recoge defensas y deja solo a Durán a quien le envía el balón para ampliar el marcador.
Era para manejar lo que seguía, la ventaja ni ellos se lo esperaban, pero Lorenzo entró en shock, se nubló.
Paraguay no desiste, una desinteligencia de Vargas casi que permite el descuento.
Colombia no jugaba bien, perdía la pelota muy fácil y los rebotes eran guaraníes, esto empoderó al contrario.
Cuando la inicial llegaba al tope ocurre lo de siempre, la desconcentraciPn, todos saben la fortaleza de Paraguay, pelota área, sobra toda la defensa y solo entra a cabecear Alonso y como pedro por su casa, encuentra el descuento.
La complementaria es lo mismo, jugadores idos del juego, James perdido, Ríos desconocido, Vargas con dudas, pero lo más grave , el técnico no aparece está en la nubes.
Se veía venir el empate, sin reacción del banco, cuando lo hizo, fue de locos, sacó a Arias de los pocos conectado y James que no tenía influencia en el campo, ingresó a Mina y a Campaz, bien raro.
El empate se veía llegar y tenía que llegar , la superioridad era clara, Colombia no administró ni los tiempos ni los espacios.
Llegó Enciso, entre varios colombianos gana, se pavonea por todo el frente del área y cuando logró el espacio metió el disparo imposible para Vargas.
Enciso el mejor jugador del partido, salió por lesión, hizo que el visitante retrocediera, arma el doble cuatro y el local más con ganas que con fútbol intentó sin resultado.
Quintero pedido por la tribuna , ante el impávido Lorenzo se quedó esperando mientras el barco se hundía .
La ventaja de dos goles fue una realidad, al final irreal.




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