Capsulas de Carreño

Obdulio Jacinto Varela: Caudillo de las canchas. (jca)

 

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente DIM.

En la historia del fútbol los líderes en el campo, también conocidos como caudillos, son de grata recordación por su valentía, tesón y capacidad para orientar las acciones de sus equipos, aun en las circunstancias más complejas, siempre dispuestos a la superación de la adversidad.

Este tipo de jugadores ponen su carisma por encima de sus capacidades, situándose como referentes para sus compañeros, aficionados y medios de comunicación. Debe aclarase que el caudillo en el fútbol no tiene el carácter de mesías como ocurre en política.

El país referente para identificar este tipo de líderes es Uruguay, dada su rica historia de éxitos desde los inicios del siglo XX. Los triunfos de la selección uruguaya en los sudamericanos de 1916,1917,1920,1923,1924 y 1926, sus destacados triunfos en el fútbol de los olímpicos de 1924 y 1928 y el primer campeonato mundial de 1930 en Montevideo, le trazaron a este pequeño país un derrotero difícil de igualar.

Para las competiciones triunfantes de 1924, 1928 y 1930 Uruguay mostró su primer caudillo y capitán José Nasazzi, gran defensor central, sin alto reconocimiento en calidades técnicas, pero si por su carácter y capacidad de conducción, representando el inicio de la famosa “garra charrúa”, que consiste en dejar en el campo de juego toda la fuerza, siempre en pos del triunfo.

El legado de Nasazzi como líder de Bella Vista, Nacional y de la Selección de Uruguay, se traslada al más grande de los caudillos que conozca el fútbol en Latinoamérica y en el mundo. Se trata de nuestro invitado en estas historias de fútbol y tango, Obdulio Jacinto Muiños Varela (1917-1996), conocido como “El Negro Jefe”, mediocampista defensivo de Peñarol. Otros paladines de grata recordación en el futbol uruguayo fueron Hugo De León, puntal en la defensa de Nacional y Grémio, con dos copas intercontinentales y Paolo Montero en Peñarol, Atalanta, Juventus, San Lorenzo y en la selección nacional. En época más reciente se reconocen los liderazgos de Diego Lugano en Nacional, Sao Paulo y Fenerbahce, entre varios equipos, y Diego Godín en Nacional, Villarreal, Atlético de Madrid e Inter de Milán.

Obdulio Varela, quien adoptó el apellido de su madre, es el máximo adalid y representa la historia de los baluartes de la epopeya uruguaya en el fútbol mundial. Con sus clubes jugó en Deportivo Juventud (1936-1938), Wanderers (1938-1943) y Peñarol (1943-1955), logrando con este último seis campeonatos en Uruguay. Con la selección nacional jugó desde 1939, ganó el Sudamericano de 1942, la Copa Mundo de 1950 y logró el cuarto lugar en el Mundial de 1954.

 

De su origen humilde, como ocurre con la mayoría de los líderes, y de sus capacidades como hombre de carácter se expresa en El Editor:

“OBDULIO JACINTO MUIÑOS VARELA nació el 20 de septiembre de 1917 en el barrio de La Teja, de Montevideo. Apodado “El Negro Jefe”, nunca hubo y nunca habrá un hombre igual. Ni en Uruguay ni en el mundo entero. Fue el más carismático futbolista representativo de un Uruguay ganador, valiente y guapo…

De niño y con diez hermanos, Obdulio fue a la escuela sin terminar, peón de albañil, canillita, boxeador aficionado y jugador de fútbol en el Fortaleza, Dublín y Pascual Somma. Allí se lo conoció por su apellido materno desde muy chico. Y por cosa de afecto, azar o vaya saber por qué, sus amigos le decían Jacinto. El caso es que achicó su nombre a Obdulio Varela en homenaje a su madre, Juana, negra y lavandera, víctima del olvido de un padre ausente sin previo aviso…

Capitán de intachable profesionalidad, grandiosa persona y magnífico líder de grupo. En 1945 luego de la victoria frente a River Plate de Argentina, la dirigencia carbonera decide premiar a todos los jugadores del plantel con 250 pesos, pero a Obdulio con 500 pesos. El en ese entonces capitán del equipo se quejó argumentando “Yo no jugué más ni menos que nadie. Si ustedes creen que merecí 500 pesos, les dan a todos 500 pesos. Si ellos merecieron 250 pesos, yo también”. Finalmente, la dirigencia premió a todos los jugadores con 500 pesos. Momento que describe de pies a cabeza al gran Obdulio Varela.”

http://www.eleditor.net/glorias-deportivas/obdulio-varela-no-hubo-ni-habra-otro-igual-como-el-negro-jefe/

Por supuesto, la participación más destacada y deslumbrante se dio en la final del Mundial 1950 en Rio de Janeiro, Brasil, Estadio Maracaná. Su papel fue definitivo para el triunfo de Uruguay ante el favorito Brasil. Así se refiere a esta gesta y al protagonista, el conocido escritor Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra:

“…la victoria de Uruguay ante la mayor multitud jamás reunida en un partido de fútbol había sido sin duda un milagro, pero el milagro había sido más bien obra de un mortal de carne y hueso llamado Obdulio Varela. Obdulio había enfriado el partido, cuando se nos venía encima la avalancha, y después se había echado el cuadro entero al hombro y a puro coraje había empujado contra viento y marea”.

 

En El Libro del Fútbol, vol. IV, Abril Educativa y Cultural S.A., Buenos Aires,1974, pág. 160 se le dedica un capítulo, titulado: “Obdulio Varela: el emperador celeste”. Al final del mismo se expone su ficha técnica:

“Jugador temperamental pero lúcido. De mente fría, pierna fuerte y corazón ardiente. Tuvo buen shot desde la media distancia, pero se destacó como estratega en la conducción de sus compañeros. De buen dribbling, lo usó siempre hacia adelante…como buen jugador, pero más como caudillo”.

En Historia del fútbol argentino, publicación del diario La Nación, vol. 1, fascículo 2, pág.31,1994, se incluye un apartado especial bajo el título: “Hechos y figuras: Obdulio Varela”. Extractamos dos párrafos llamativos:

“Si alguna vez se pudo discutir acerca de la conveniencia o no de la existencia de un caudillo en un equipo, a partir de Obdulio Varela no hubo más dudas: el caudillo es poco menos que imprescindible…

Arquetipo de temple, moral y picardía, Obdulio Varela ganó de la manera más legítima el pedestal sobre el que perpetuamente vivirá en la tradición del fútbol uruguayo.”

 

Obdulio Varela y el tango

Como buen rioplatense Obdulio tuvo su contacto con el tango en sus momentos de reflexión.

El destacado cantautor y músico uruguayo Ramón Rivadavia, inspirado en su vida y hazañas y en el recuerdo permanente del pueblo al que siempre se debió Obdulio, le compuso un tema titulado Negro Jefe, el cual se interpreta en ritmo de tango y candombe. La letra es bien expresiva:

NEGRO JEFE

Jacinto fue canillita,
Jacinto fue lustrador,
y en las canchas de la vida
siempre entero se jugó.

Jacinto de los bohemios,
Obdulio del mirasol,
Jacinto Obdulio Varela,
puro estaño y tambor.

Negro jefe,
paladín de la victoria,
formidable centrojás,
tu gloria no ha envejecido
porque siempre sos el mismo
y nada te hará cambiar.

Negro jefe,
cuando cuentan tus hazañas,
los muchachos de mi edad
nos conmueve recordando tiempos idos,
del gorrión que había nacido
para ser campeón mundial.

Negro jefe,
aunque andemos a los tumbos,
Uruguay pa’ todo el mundo!
qué caray!

Jacinto Obdulio Varela,
el pueblo no te olvidó,
y aún te rinden homenaje,
de un candombe de mi flor.

Jacinto pa’ todo el mundo!

«Vinacho» viejo nomá!
Capitán de la celeste,
campeón de Maracaná.

Negro jefe,
paladín de la victoria,
formidable centrojás,
tu gloria no ha envejecido
porque siempre sos el mismo
y nada te hará cambiar.

Negro jefe,
cuando cuentan tus hazañas,
los muchachos de mi edad
nos conmueve recordando tiempos idos,
del gorrión que había nacido
para ser campeón mundial.

 

Se puede ver y escuchar la presentación de este tema en la voz de su autor, Ramón Rivadavia, en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=B5Z58fUnVno

Al cumplirse 100 años del nacimiento de Varela, el escritor Antonio Pippo, autor del libro Obdulio desde el alma, comenta en Ovación Digital algunas anécdotas de la vida del ídolo uruguayo. Lo hace mediante un llamativo título “El tango que le gustaba a Jacinto”. Sobre este tópico referimos la siguiente conversación entre Varela y Pippo:

“Y me gustaría dejar para el final de este brevísimo anecdotario, una charla en la cocina de su casa que terminó de manera impensada para mí.
-Pare, pare… -detuvo mi intención de reanudar su historia futbolística. -¿A usted le gusta el tango…?
Dudé sólo por lo inesperado de su pregunta y dije: -Por supuesto. Es mi música preferida.
-A ver… Escuche esto… -y puso en un viejo aparato un redondo y rayado disco negro. Identifiqué enseguida a la orquesta de Aníbal Troilo con el cantor Carlos Olmedo.
-Es el tango que más me apasiona… “Recordándote”, por Pichuco y Olmedito. Lo oigo varias veces al día…
-Si -dije. -Pero también lo grabó Gardel…
-¡Pero a mí me gusta más por Olmedo, que además, era uruguayo!
-Bueno… -quise debatir- Hay quienes dicen que Gardel también…
-¡No me joda con eso! ¡Yo de toda esa historia no sé nada, ni quiero saber! A mí déjeme con los que yo quiero…”
https://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/tango-le-gustaba-jacinto.html

Obdulio Varela se refiere en la conversación con el periodista al tango Recordándote, compuesto en 1929 con música de Guillermo Barbieri y letra de José De Grandis. El cantor uruguayo Carlos Olmedo solo grabó dos temas con Aníbal Troilo, el anotado anteriormente y El cantor de Buenos Aires, tango compuesto en 1936, con música de Juan Carlos Cobián y letra de Enrique Cadícamo.

Escuchemos el tango que le gustaba a Obdulio Varela en la voz de Carlos Olmedo con la orquesta de Aníbal Troilo mediante el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=kWLvsM7_x_Q

Finalmente, recordamos que, en historia anterior, cuando hablábamos del tango La número cinco con letra de Reinaldo Yiso, asociábamos la temática con la solicitud hecha al capitán del cuadro, bravo centro half de su equipo. Al menos desde el ángulo literario Roberto Fontanarrosa en su cuento parece aproximarse a la figura del caudillo, bajo el título Wilmar Everton Cardaña, número 5 de Peñarol.

Cabe entonces hacerse la misma pregunta que se formula Walter Barboza en su texto De la literatura, la crónica periodística y el arte en el fútbol, como una representación de las cualidades infinitas del caudillo del fútbol uruguayo.

“¿Si Cardaña no existió, en quién se inspiró entonces el escritor rosarino? Es muy probable que Fontanarrosa se haya inspirado en los relatos que llegaron a sus oídos de Obdulio Varela, notable número cinco de Peñarol que trascendiera a la fama por el coraje exhibido en la final del campeonato mundial del año 1950, disputado en Brasil, y que se conociera en la historia futbolera como el “Maracanazo”.

https://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/actas/article/view/4512/3688

 

El liderazgo es una característica fundamental de las personas que les permite conducir los colectivos hacia metas y propósitos. La actitud del líder es un requisito para el éxito frente a los retos que se le presentan en una actividad para orientar el rumbo de una organización. La estabilidad y el sentido de pertenencia son fundamentales para la estrategia del líder positivo. En el campo del fútbol la posibilidad de contar con líderes y caudillos promete resultados positivos de largo plazo. En el papel de jugadores o técnicos, los ejemplos en la historia de los clubes y selecciones son paradigmáticos en cuanto a los frutos obtenidos.

Casos como los de Obdulio Varela en Latinoamérica, como jugador de Peñarol y de la Selección de Uruguay, y de Sir Alex Ferguson como entrador exitoso del Manchester United durante 27 años se convierten en paradigmas y sujetos de estudio aún en las universidades que forman el talento para dirigir las organizaciones. La motivación, disciplina, control, trabajo en equipo y disposición ante el riesgo son claves para sacar adelante sus Instituciones.

(John Cardona Arteaga
Profesor Universidad de Antioquia
Expresidente DIM
Medellín, octubre 2019)

 

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