Capsulas de Carreño

Obdulio Varela y el Maracanazo… Por Javier Castell López, El Heraldo

Por Javier Castell López, El Heraldo

 

*“El fútbol está lleno de miseria”. Y en un impactante colofón sentencia: “No vale la pena poner la vida en una causa que está sucia”.

De uno de los hechos más emblemáticos en la historia del fútbol se ha dicho casi todo. Es una de las más emocionantes (para los uruguayos) y más devastadora (para los brasileños) muestras de la imprevisibilidad del fútbol.

Pero de todos los testimonios que he tenido la oportunidad de conocer, el que más me ha sorprendido es, sin dudas, uno de Obdulio Varela en el libro ‘Memorias del Míster Peregrino Fernández y otros relatos de fútbol’, del escritor Osvaldo Soriano.

En el texto cuenta paso a paso toda la portentosa gesta de él y sus compañeros. El ambiente derrotista de los dirigentes de la asociación de fútbol de Uruguay, quienes les dijeron que estarían conformes si solo perdían por cuatro goles. “Eso me indignó: si estamos vencidos mejor no juguemos. Estoy seguro de que vamos a ganar este partido”.

Y así, va repasando la entrada al terreno “era un infierno”, las instrucciones del entrenador Juan López y algunos pormenores del trámite del juego. De su valentía forjada en las canchas sin tejido, sin alambrado, a merced del público: “¡Cómo me iba a achicar ese día en el Maracaná, que tenía todas las seguridades!

Lo desconcertante es su descarnado relato post partido. Ya Campeón fue a celebrar a un boliche: “nos fuimos a un rincón a tomar copas. Estaban llorando todos. “Me sentía mal. Hubiera sido lindo ver ese carnaval. Nosotros habíamos arruinado todo.  Teníamos un título, pero ¿qué era eso ante tanta tristeza?”.

Cada vez que vuelvo a leer este testimonio me conmuevo y me pregunto cómo alguien que está en el momento más soñado por un futbolista experimentaba esos sentimientos. “Si ahora tuviera que jugar otra vez esa final, me hago un gol en contra”.

Los dirigentes de la Asociación Uruguaya se hicieron entregar medallas de oro y a los jugadores les dieron unas de plata. El día que Uruguay celebraba esa épica batalla, el adalid renegaba del fútbol: “El fútbol está lleno de miseria”. Y en un impactante colofón sentencia: “No vale la pena poner la vida en una causa que está sucia”.

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