Capsulas de Carreño

Osorio: aprender de las caídas… Por Esteban Jaramillo Osorio.

 

Por Esteban Jaramillo Osorio.

 

*Óptimo para entender que verdades únicas no hay, ni técnicos extra terrestres, y que las caídas aparatosas aparecen de la nada, cuando nadie las espera.

El liderazgo como entrenador jefe de Juan Carlos Osorio, se vio afectado ante su salida intempestiva de Atlético Nacional por efecto de los resultados en su último ciclo.

Fue su despedida también la consecuencia de una tensa relación con los directivos subordinados a las pasiones de los prejuicios, a la intolerancia, a las presiones externas y a las decisiones de los dueños.

Muchas veces los hombres del banquillo como él, reconocidos, han salido en hombros o por la puerta del fondo ante problemas idénticos, en perjuicio de la historia.

De repente, de técnico respetado paso a ser el blanco predilecto de las críticas, por la insatisfacción derivada de su patrón de juego que no tuvo los intérpretes adecuados; por la voracidad de ciertos analistas retorcidos, los falsos amigos, sus colegas envidiosos y los hinchas inconformes. Los celos y sus facturas.

Pero su salida no es la caída al vacío. Como afirma el Papa Francisco, en las crisis se regeneran los pensamientos, mientras se respetan las convicciones.

“La ley de las 24 horas” que enuncian expertos entrenadores, habla de los festejos y las tristezas cortas, porque el fútbol es un reto con éxitos y fracasos, con una revancha cada tres días.

Osorio tiene un legado que construyó con triunfos y títulos entre celebraciones que lo engrandecieron y se respetan. Supo, desde su retorno a Colombia, que entraba en la boca del lobo porque la nómina en Nacional no era la misma, la institución tampoco y varios de sus futbolistas preferidos ni estaban, ni están comprometidos.

No es hora de revanchas, justificaciones, entrevistas desbordadas, retaliaciones, ni lamentos.

Es un nuevo punto de partida en el camino que eligió como realización máxima de su vida, con resiliencia, con respeto a los métodos de trabajo. Óptimo para entender que verdades únicas no hay, ni técnicos extra terrestres, y que las caídas aparatosas aparecen de la nada, cuando nadie las espera.
[EJO]

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