Por María Victoria Zapata.
Columnista Cápsulas.

* Las respuestas las seguimos encontrando en cada derrota, en cada decepción y las cada vez más vacías graderías del Atanasio Girardot.
====
Vuelve a perder el DIM, vuelve a hacer el ridículo en un evento internacional, vuelve a dejar en evidencia la fragilidad de su nómina, y vuelve a llenar de vergüenza y desesperanza a la hinchada roja.
Y esta nueva eliminación, anunciada con anterioridad en virtud de los exabruptos cometidos en la contratación de jugadores y/o directores técnicos, la evidente disminución en la calidad de la nómina y la voracidad dirigencial en contravía del buen fútbol, el posicionamiento del equipo y la búsqueda de objetivos, nos llevó anoche, a formularnos diversidad de interrogantes sobre el comportamiento del DIM.
Por ejemplo:¿De que sirvieron los escasos minutos del período inicial en los cuales Independiente Medellín mostró temperamento y un poco aunque improductivo, manejo del balón?

De nada, puesto que adoleció de claridad en el ataque y de acciones de peligro en el pórtico de Batalla, y un yerro en una zaga extremadamente vulnerable como la roja, dio lugar a la sanción de la pena máxima por falta de John Palacios, el cobro del atacante paraguayo Adam Bareiro y la primera anotación de San Lorenzo de Almagro, al minuto 25.
¿De qué sirvieron las sustituciones ordenadas por el técnico Arias, la tenencia del esférico y la presión alta ejercida durante una fracción del período complementario?
Igualmente de nada, puesto que el DIM, carente de prestancia en mitad de campo, de profundidad en su ataque y de definición, fue incapaz de romper el cerco defensivo local y un nuevo error, en esta ocasión de Jaime Alvarado, propició la sanción de un segundo penal, para la nueva anotación de Bareiro, al minuto 80 y el 0-2 definitivo que ahondó la incompetencia individual y colectiva del DIM.
Por ello, después de observar el paupérrimo desempeño del Equipo del Pueblo en esta llave de Sudamericana, ante San Lorenzo de Almagro, y de la obligada retrospectiva de las cada vez más disparatadas contrataciones de jugadores en el DIM nos acosaron, por enésima vez, varios interrogantes más:
¿Qué vamos a hacer con la zaga roja, endeble y carente de laterales y centrales?
¿Por cuántas temporadas más continuará el DIM sin peso en mitad de campo, tanto en marca como en creación?
¿Tantos delanteros, poquísimas anotaciones, y nada de un goleador de verdad para el DIM?
¿Por qué no se consiguen jugadores para las posiciones que verdaderamente los necesitan?
—
Y continúan las preguntas:
¿Es política institucional para la vinculación de refuerzos, que estos sean jugadores libres, baratos, sin mercado, sin fútbol, sin fundamentación y sin presente?
¿Quién o quiénes son los encargados de la búsqueda de “refuerzos” en el DIM?
¿Por qué se contrata primero a jugadores y después al Director Técnico? ¿Dónde queda la autonomía de este último?
¿Son conscientes los directivos rojos de la degradación actual de la nómina del DIM y sus consecuentes vacíos posicionales, técnicos, tácticos y anímicos?
¿Y son conocedores, además, del mensaje implícito que hay en las bajísimas asistencias al Atanasio Girardot, de su desgaste con la hinchada roja y de su desdén permanente a este patrimonio tan importante del DIM, como es su afición?.
No se si alguna vez habrá respuestas de parte de una dirigencia ciega, incapaz, improvisadora, alejada de procesos, proyectos objetivos e irrespetuosa de una afición que ya no le cree sus vanas y mezquinas promesas de títulos y títulos. Una dirigencia que, lo vengo repitiendo desde hace casi siete años, no se cansa de pisotear, maltratar y vejar a la hinchada del DIM, cuya ausencia de las graderías del estadio es cada vez más notoria.
Respuestas que tampoco las obtuvimos anoche, en una derrota que no nos sorprendió, en una eliminación que no nos abrumó, ni en un nuevo fracaso que no nos tomó desprevenidos.
Porque el rendimiento individual y colectivo del DIM, la precariedad de sus refuerzos, cada vez más escasos de fundamentación, y la desvalorización de su nómina, su fútbol y su actitud, son cada vez más evidentes e inquietantes.
Independientemente de los errores arbitrales en ambos juegos, el DIM fue eliminado de Sudamericana por sus múltiples deficiencias y carencias, El DIM 2023 es una escuadra pobre, liviana y sin carácter ni jerarquía. Es un DIM que sigue a la deriva porque, infortunadamente no cuenta con jugadores idóneos para posiciones vitales y, lo peor, con dirigentes conocedores, comprometidos ni con sentido de pertenencia.
Anoche, en el 0-2 ante San Lorenzo se sumó otro fracaso y se repitieron los interrogantes que nos venimos formulando desde hace algunos años. Las respuestas, reitero, las seguimos encontrando en cada derrota, en cada decepción y las cada vez más vacías graderías del Atanasio Girardot.
María Victoria Zapata B.




Haz un comentario