Por María Victoria Zapata
*Y ya es demasiado preocupante por cuanto es la tercera vez que ocurre en el torneo.
En los dos partidos de la semana que acaba de concluir, se desdibujó totalmente el DIM. El partido de anoche, en la derrota 1-3 ante Patriotas de Boyacá, Independiente Medellín fue una versión (empeorada, en este caso) de ese DIM que cinco días atrás cayera con el Atlético Junior en el primer juego de la semifinal de Copa Águila, el mismo Deportivo Independiente Medellín que fuera derrotado sin atenuantes por La Equidad, 0-2, en la quinta fecha, y por Cortuluá, 1-3, en la undécima. Tres golpes durísimos en 14 jornadas y tres presentaciones- cuatro, incluyendo la de semifinal de Copa, con un DIM plano, carente de sorpresa y de jerarquía. De un comportamiento y unos resultados que no se compadecen de su nómina ni de su cuerpo técnico.
Bipolaridad en su máxima expresión
De nada sirvió el excelente primer tiempo del DIM ante Patriotas si en el complementario el onceno local le cobró su desgaste físico, su falta de gol, su inexplicable desconcentración al salir del camerino y el bajísimo rendimiento del colectivo rojo, especialmente su hasta hace poco solvente zaga.
De ese período inicial con entrega, dominio del balón, opciones claras en el arco del uruguayo Juan Guillermo Castillo y dos tantos anulados en los primeros cuatro minutos de juego que auspiciaban un resultado favorable al DIM, solo quedaron una reprochable displicencia, reiterados yerros en marca y defensa, una solitaria anotación de Juan Fernando Caicedo y tres goles boyacenses, el primero cuando apenas los equipos se estaban acomodando en la cancha y el último por la vía del penal y precedido de una acción teatral del atacante Diego Álvarez.
Fue el del segundo tiempo, un DIM diametralmente opuesto al del período inicial. Un equipo que, al igual que ante el Junior, olvidó jugar al fútbol, atacar, transpirar y, además, que los partidos duran 90 minutos.
Preocupaciones por todos lados
Uno de los aspectos que más llama la atención en este DIM que cayó ante Equidad y Cortuluá y que se vino a menos en los últimos juegos- Junior y Patriotas- es el deterioro en el rendimiento de algunos jugadores y la presencia, o insistencia, en la nómina titular de otros que, en definitiva, no alcanzan un nivel ni para hacer parte de la suplencia del equipo.
Preocupa la peligrosa amnesia que sufre el DIM. Le arrebata su jerarquía, su identidad, sus ambiciones y la transpiración de sus jugadores. Y lo peor, lo aleja de sus aspiraciones y de sus metas de participación en competencias internacionales.
Alarma, igualmente, el festival del desperdicio en el ataque rojo, una historia repetida en cada uno de los partidos de un DIM que aun no encuentra un goleador genuino y presentas serias deficiencias en definición. ¿De qué sirve generar opciones o erigir en figuras a los cancerberos contrarios si no se cuenta con ese jugador desequilibrante que le permita al equipo hacer frente a la adversidad y darle vuelta a un marcador? A excepción de partido en el Estadio Municipal de Montería, ante Jaguares, en el que el DIM le dio vuelta al 0-1 para vencer finalmente al cuadro cordobés, o el empate a un gol con Santa Fe en la sexta fecha, el DIM no ha podido revertir un marcador en contra en el presente campeonato. Equidad, Cortuluá, Junior (primer compromiso de semifinal de Copa Águila) y Patriotas, anoche, lo ratifican.
Pero también resulta inquietante observar que tras 14 fechas el DIM no logra la regularidad que se espera de él. Si bien es cierto el fútbol rojo muestra por momentos una identidad en el toque, el juego colectivo y la visión de arco contrario, también lo es su lentitud, ineficacia en el ataque (14 goles en el torneo y 4 fechas sin anotación alguna son más que elocuentes), falta de picardía y carencia de capacidad de recuperación anímica y deportiva para hacerle frente a un gol en contra y/o para salir de los baches en los que queda inmerso en muchos juegos.
Leonel tiene la palabra
Sabemos que se equivocó, y muy feo, el técnico rojo al señalar como único culpable de la derrota en Barranquilla al jugador Carlos Valencia. Fue un detalle de pésimo gusto y una acción irrespetuosa, que va en contravía de su gestión como adalid del DIM.
Y sabemos, también, que incurre en una fuerte contradicción al alinear al zaguero vallecaucano no obstante su pobre nivel actual, comparable al del centrocampista Luis Carlos Arias, cuyo rendimiento es igualmente deplorable.
Pero a pesar de ello, de lo predecible que veces se muestra el DIM y de todas las dificultadas generadas por una nómina que adolece de definidor nato, el orientador del DIM cuenta con la idoneidad, la capacidad y el conocimiento suficientes para darle vuelta a esta situación y los hinchas estamos a la espera de las correcciones que el equipo reclama a esta altura del torneo.
Leonel Álvarez ya debe tener claro que “los ahorros” en la reclasificación se han visto menguados, que la clasificación a la final de Copa Águila depende de la inteligencia con la que se asuma el partido de vuelta y, fundamentalmente, de la obligación de hacer un “revolcón” en el onceno titular, en el módulo táctico y en las estrategias de juego
El Deportivo Independiente Medellín tiene que” pellizcarse”. Recuperar su brújula, consolidar de una vez por todas su identidad y retomar su protagonismo. Debe exigirse resultados y fútbol concordantes con sus aspiraciones, planificar, además, partidos de 90 minutos y diversificar su fórmula de gol. El DIM tiene argumentos para salir del bache, pero tiene que despertar…!!! Leonel tiene la palabra.
Nosotros, los hinchas, nos pondremos nuevamente nuestra camiseta N° 12 el próximo miércoles, empujaremos al equipo como lo hemos hecho tantas veces y lo ayudaremos a retomar el rumbo.
Tenemos como hacerlo…!!!
[María Victoria Zapata B.]





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