«Papo se fue». (Charles Figueroa)

 

 

 

Por Charles Figueroa
Charles Figueroa

*La pecosa y todos nosotros estaremos extrañándote, felices sueños.

 

No existe el futuro porque aún no llega, tampoco el pasado que ya se fue, queda claro que el presente inmediato es lo único que tenemos. “Disfruten hoy y den gracias a Dios por las bendiciones” nos repetía en tono de regaño la vieja Alicia. Cuánta sabiduría proveniente de una mujer menuda, curtida en el campo, bachiller a la carrera, pero más avezada que todos los filósofos del mundo.

Recuerdo a la perfección una conversación con Norberto Díaz Araque, viejo compañero de trabajo y amigo de la vida: “Flaco nos vemos en Bucaramanga voy a pasar el año nuevo en la ciudad bonita, además para que conversemos y juguemos el partido de los periodistas”, fue su despedida el 19 de diciembre de 2014, no olvido la fecha porque dos días después recibí la noticia de su muerte. Acaso “Papo” no murió ésta semana, se preguntarán ustedes. No, Norberto falleció, o hubiese querido morir, el 21 de diciembre de 2014, sólo que su alma lo abandonó hace tres o cuatro días y su cuerpo cremado el miércoles en Medellín.

La muerte, a éste hombre de radio, lo sorprendió en forma de aneurisma; derrame cerebral, decían las abuelas, que no es otra cosa que un coagulo de sangre, un poquito más grande que los demás, que circulan por nuestro cuerpo. Cuando no puede pasar forma un taponamiento que en la mayoría de las veces resulta mortal, solo que mi amigo querido no tuvo la fortuna de morir en el acto.

Lloraba inconsciente, escuchaba a sus familiares y amigos sin poderse comunicar con ellos, sin poder hablarles, por eso digo que murió el 14 de diciembre del año antepasado, y no quince meses después. Se despertaba por espacios cortos, demasiado cortos para un hombre con su capacidad y energía, para volver a caer en un sueño incómodo, desesperante, insufrible. Oía la radio, se alegraba cuando su esposa María Eugenia le comentaba, en esos despertares relámpago, que sus amigos habíamos llamado a preguntar por él.

 

Lo recordamos intercambiando banderines con el capitán de la selección de Méjico en los juegos de 1968 como patrón de la selección Colombia que participaba por primera vez en los juegos Olímpicos. Era un fino zaguero central, cabeza arriba, talentoso en el cierre y elegante en el pase, y fue por eso que Edgar Barona, le puso la banda de capitán, en un equipo que tenía figuras como Eduardo Retat, Otoniel Quintana, Henry Viáfara.

Llegue a la radio en el amanecer de 1980 cuando ya el gran “Papo” Díaz era una figura destacada en el medio y a nivel nacional. Me arropó con su gentileza y me brindo todo el respaldo posible, su trabajo en Telecom le impedía salir de la ciudad y descargó en mí la responsabilidad de asistir a los preolímpicos de fútbol y luego los juegos Bolivarianos en 1981.
“Papo” Diaz, comenzaría su transitar por los medios de comunicación en 1976 en Transmisora Apolo, hoy “La primera”, y en 1978 ya era el comentarista principal del gran José Antonio Churio en RCN Bucaramanga. Para quienes no vivieron en la época RCN manejaba una sintonía excluyente y solo el esfuerzo de Álvaro Fonseca Cornejo y su grupo hacia alguna mella en el plantel de RCN. Todos escuchábamos el relato del “Negro Grande” y los comentarios de Norberto “Papo” Díaz, con su estilo sencillo y coloquial que atraía a la mayor cantidad posible de seguidores del fútbol.

Norberto se hizo comentarista deportivo, quería ser técnico, después de participar en un seminario de fútbol en Cali junto a Herman “Cuca” Aceros, quien ya por esa época era comentarista de Todelar, se pensionó en Telecom, fue capitán de todos los seleccionados de Santander donde jugó, actuó en Atlético Bucaramanga, Deportivo Pereira y la selección Colombia pero su amor supremo fue su madre Lastenia Araque y los medios de comunicación.

 

“Si no me retiro de RCN me va a dar un ataque al corazón” me dijo un par de días antes de morir, insisto que su verdadera muerte sucedió el 21 de diciembre de 2014, “el estrés me está matando y por eso me voy a dedicar a los medios virtuales” sentenció en aquella oportunidad. Trabajamos juntos en RCN al lado del legendario José Antonio Churio. Laboró con Juan Manuel González antes de radicarse en Medellín, que lo acogió como hijo benemérito hace 29 años.En esa ciudad lo sorprendió la muerte y fue su deseo que sus cenizas se quedaran allá. Sus últimos días los dedicó a una audio columna en las páginas de “Cápsulas de Alfredo Carreño”, otro Santandereano radicado hace décadas en la capital de la montaña.

 

Lastenia Araque, su madre, su faro, su motivación, su guía, su razón de ser, lo abandonó hace algunos años. Su esposa Antonia,el amor de su vida, su hijo, sus hermanos, su familia y  todos quienes viajamos alguna vez en el  tren de la vida con “Papo”, elevamos una plegaria al todopoderoso para que lo reciba con los brazos abiertos.
Se fue el campeón nacional de bolos, jugador de fútbol, esposo, padre, hermano, familiar, amigo excepcional, periodista deportivo inmejorable y fundamentalmente partió un ser humano como pocos.

Una última plegaria que sé que te gustara mi querido amigo. “Como vas a saber lo que es el cariño, si jamás acariciaste la redonda entrándole de chanfle, en el cachete, con el revés del pie, dejándola jadeante besando la red. Como vas a saber lo que es la vida si nunca, jamás, jugaste al futbol”. Tú, mi amigo, lo conociste todo, pues hiciste del fútbol parte de tu vida. La pecosa y todos nosotros estaremos extrañándote, felices sueños.

 

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